Rosas Aispuro: seis meses y nada

Por: Marcela Valles

TAL VEZ INCONSCIENTEMENTE, José Rosas Aispuro Torres, gobernador de Durango, ha rendido, sin tener obligación ni política ni gubernamental, un informe sobre sus primeros seis meses de gestión y el resultado ha sido bastante desolador.

A seis meses de ocupar el sillón de la gubernatura, Rosas Aispuro parece un mandatario políticamente solitario, que no cuenta con el partido que lo postuló (el PAN) y sí con la oposición y los intereses creados del PRI, un partido donde hizo toda su carrera política.

Hoy resulta bastante claro que el PAN no fue el ganador de las elecciones del 2016 en Durango, sino el agotamiento de un sistema corrupto y envejecido, repudiado por el hartazgo social que encontró en Rosas Aispuro una figura política en apariencia independiente.

Con una estructura partidista muy pequeña, dividido y con sus pocas figuras en busca de una posición dentro de la estructura gubernamental, el PAN no le puede dar el apoyo que necesita el nuevo gobernador para enfrentar la inercia del viejo sistema político que manejó al estado durante más de siete décadas.

El PRI está al asecho, aún dividido y desgastado por su desplazamiento del poder, pero conserva toda la región lagunera, donde es fuerte y se encuentra no sólo intacto sino en actitud de recuperar el poder estatal.

Estos primeros seis meses muestran un gobierno plagado de figuras opacas, grises, que tienen su origen en los compromisos con un panismo pobre o con ciertas relaciones que ha tratado de establecer Rosas Aispuro con la sociedad civil de la capital del estado, lo que forma un equipo de gobierno que hasta ahora no tiene ningún brillo y tampoco el empuje de estar apenas a la mitad del primer año del sexenio, lo que resulta bastante delicado.

Contra lo prometido, el problema de la deuda por 15 mil millones de pesos heredada por Jorge Herrera Caldera y el prometido castigo de la corrupción de los funcionarios del gobierno saliente han quedado, de acuerdo a los hechos, en un compromiso que tiene todos los indicios de terminar en la nada.

Resulta evidente que José Rosas Aispuro tiene un muy alto respaldo social para emprender un cambio en este que es el estado más pobre y rezagado del norte de México, pero penosamente no parece tener un proyecto viable en qué usar tal respaldo, que se puede ir diluyendo en el mediano plazo, como está sucediendo en el estado de Nuevo León con Jaime Rodríguez “El Bronco”, gobernador independiente que sufre ya una importante caída en sus niveles de apoyo y aprobación, ante el incumplimiento de casi todas las promesas que hizo en campaña.

Si Jaime Rodríguez, quien gobierna el estado más productivo de todo el país y el tercero más rico, sólo detrás del DF y el Estado de México, está padeciendo sus promesas incumplidas, esto parece todo un mensaje para el gobernador de un estado con una economía seis veces más pequeña y centrada en el sector primario, con un presupuesto proporcionalmente muchísimo más pequeño y con índices de pobreza también muchísimo más altos.

Para efectos prácticos, Rosas Aispuro es un gobernador independiente, pero a diferencia de Jaime Rodríguez, tiene que cargar con el PAN y enfrentar al PRI. Por lo menos el gobernador de Nuevo León tiene la ventaja de que no tiene compromisos con ningún partido, ni tiene que pagarle cuotas, ni soportar sus presiones.

De entrada la promesa de castigar la corrupción de los gobiernos del PRI tiene en problemas a “El Bronco” y muy pronto tendrá en problemas a “El Güero” Aispuro; serán hermanos de una aventura empedrada de expectativas incumplidas.


¿UN GRAN FUTURO NOS ESPERA?

De lo muy poco que ha manejado el nuevo gobernador de Durango en su informe de seis meses, es que se crearán 5 mil nuevos empleos, así, en futuro, a raíz de la instalación de nuevas empresas del sector automotriz en Gómez Palacio, pero dichos proyectos aún no están concretados y, de darse, pese a las políticas de Donald Trump, el mérito será directamente para la alcaldesa Leticia Herrera, quien tiene la presencia, el empuje y el posicionamiento de medios en la región.

En el mejor de los casos Rosas Aispuro será invitado al corte del listón, pero esto son sólo buenas voluntades a futuro.

En proyectos estratégicos como el llamado metrobus, que ya está en construcción en la parte de Coahuila, el gobernante dice estar dispuesto a apoyarlo con todo, sólo que hay un pequeño problema: el presupuesto del fondo metropolitano fue reducido por la federación en un 70% y, arbitrariamente, con los casi 500 millones de los dos años anteriores que le fueron otorgados a Gómez Palacio y Lerdo, el ex gobernador Jorge Herrera Caldera hizo lo que quiso, sin respetar la autonomía de los municipios metropolitanos de Durango.

De hecho gran parte de esos 500 millones de pesos no tuvieron un destino claro, así que ahora si se desea concretar el metrobus, Rosas Aispuro tendrá que hacer dos cosas: destinar de alguna parte recursos propios para suplir lo que se ha perdido y, enseguida, terminar con la mafia de concesionarios que controlan el transporte público de Gómez Palacio y Lerdo, afiliada corporativamente al PRI, para lo cual sí tiene facultades pero va a tener que enfrentar un conflicto y su estilo parece más orientado a tratar de evitar la confrontación.

Atraer inversión privada a Durango capital va a ser una tarea muy compleja, porque se requiere de una infraestructura, de estímulos concretos muy atractivos y de una labor de promoción, que permita la instalación de al menos una gran empresa ancla y, a la fecha, no se ve por dónde pueda darse eso.

Rosas Aispuro menciona la promoción de Durango en los países asiáticos, como China, Corea del sur o Japón, pero los asiáticos están optando por otros polos de desarrollo más atractivos, además de que la tendencia de estos países, especialmente China, tienden a buscar las exportaciones de sus manufacturas, lo que ha generado una balanza sumamente deficitaria con ellos, e inclusive la intervención gubernamental para parar el comercio desleal, como la importación de acero con precios de dumping.

Regresando a las proyecciones de un posible futuro como generador de los empleos que requiere Durango, el nuevo gobierno está promocionando la nueva autopista a Mazatlán, que completa el eje transoceánico, dándole una salida mucho más rápida al pacífico, pero se plantea la construcción de un puerto de gran calado en Mazatlán, para convertirlo en una plataforma exportadora a Asia.

El problema es que no se han dado pasos concretos para un proyecto de un puerto internacional de gran calado, y el gremio de transportistas se queja inclusive de una baja en la actividad de su sector, al mismo tiempo que consideran que la nueva autopista es una de las más caras de México, lo que repercute en los costos del transporte de mercancías.

Guillermo Ruiz de Teresa, Coordinador de Puertos y Marina Mercante de la Secretaría de Comunicaciones y Transportes (SCT), anunció recientemente que se destinarán mil 340 millones de pesos para mejorar la infraestructura del puerto de Mazatlán, pero ése es un presupuesto que está muy distante de los recursos que se requieren para concretar un puerto de gran calado.

Hasta ahora la única economía de Durango que muestra posibilidades de crecimiento industrial y generación de empleo en un posible mediano plazo, es La Laguna, pero esto en definitiva no se debe al trabajo que ha realizado el gobierno de José Rosas Aispuro.

El anticipado informe semestral del gobernante de Durango parece más orientado a lo político que a los posibles e imaginarios resultados gubernamentales. Todo indica que se trata de acallar la crítica que se ha comenzado a generalizar, sobre un gobierno débil, con problemas de integración interna para hacer la diferencia y problemas externos para consolidarse en el transcurso de los próximos dos años y medio.

Esta debilidad se puede apreciar en el manejo político que ha comenzado a realizar José Ramón Enríquez Herrera, alcalde de Durango capital quien, a unos meses de ocupar el cargo, ya trabaja en lo que él considera como su proyecto hacia la gubernatura, para lo cual, literalmente, usa el gobierno de la capital donde, paradójicamente, se encuentra la mayor parte del activo político de José Rosas Aispuro.

Gran parte de los duranguenses votaron por un cambio, pero el problema que ya está en el escenario del estado es que no parece haber un proyecto serio y estructurado de cómo cambiar el rumbo de la economía y de muchos otros aspectos, y es conseja antiquísima que el camino del infierno está empedrado de buenas voluntades.  

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