PORTADA: Estados ricos, estados pobres: Coahuila y Durango

PORTADA #306
Marzo de 2017




De acuerdo a las cifras oficiales del INEGI y la Secretaría de Economía para el cierre de 2012, la economía de Coahuila era la número nueve entre los 32 estados de la república, con un 3.32% del PIB nacional, mientras que Durango se encontraba rezagado hasta la posición veinticinco, con apenas un 1.2% del PIB nacional. Lo anterior significa, en cifras duras, que la economía de un estado como Coahuila es casi tres veces más grande que la de Durango, pero además es una economía mucho más productiva y moderna.

Estamos saturados de ciertos datos de la economía del país, como la versión oficial de que el año pasado crecimos 2.2% y que el PIB, Producto Interno Bruto nacional, está sobre los 12 billones de pesos.

Un crecimiento anual de 2.2% es ya mediocre para las necesidades de empleo y los márgenes de pobreza que tiene México, pero principalmente para la demanda de incorporación al trabajo que genera el crecimiento de la población y el rezago acumulado de los últimos 20 años, en que el país ha crecido en un promedio de apenas el 2%, lo que empeorará en este año de 2017, pues la mayoría de las empresas internacionales evaluadoras consideran que estaremos alrededor del 1% o inclusive más abajo.

Pero finalmente, ¿qué nos dice un crecimiento de 2.2% en términos concretos de la economía de los 32 estados que componen la federación? Nada, absolutamente nada.

Podríamos traer a referencia aquella anécdota de un maestro muy pintoresco del Ateneo Fuente de Saltillo, “El Chato” Seberiano, quien afirmaba que la estadística suele ser “mentiras en cuadritos”.
Ponía, para el propósito, un ejemplo muy singular. Si se junta a cinco individuos, se les toma la estatura y se aplica la fórmula de la media estadística, la estatura promedio es de 1.71 metros, lo que es correcto pero es una gran mentira con respecto a la realidad, pues uno es un jugador de basquetbol, otro es un enano, otro es más bien chaparrón y dos son de estatura mediana.

Esto mismo pasa con la riqueza del país y sus índices de crecimiento anual: hay una enorme disparidad entre los 32 estados, no sólo en la riqueza de cada uno de ellos, sino en su productividad con respecto a la población que tienen y en la dinámica de sus economías, además de las características de las mismas.

Tenemos estados de gran productividad, acelerado crecimiento y una modernización que sí aprovechó los 20 años del ahora controvertido TLC, pero hay otro grupo muy numeroso de estados que pueden ser considerados lastres, con respecto a la economía nacional: tienen alta población, economía pobre, bajo crecimiento y un gran atraso en su estructura económica.

En la realidad México no crece al 2.2%: un grupo de estados se encuentra muy por encima de ese promedio, otro grupo, más reducido, crece a ese nivel, pero otro grupo grande está muy por debajo.


LOS ABRUPTOS CONTRASTES

De acuerdo a las cifras oficiales del INEGI y la Secretaría de Economía para el cierre de 2012, la economía de Coahuila era la número nueve entre los 32 estados de la república, con un 3.32% del PIB nacional, mientras que Durango se encontraba rezagado hasta la posición veinticinco, con apenas un 1.2% del PIB nacional.

Lo anterior significa, en cifras duras, que la economía de un estado como Coahuila es casi tres veces más grande que la de Durango, pero además es una economía mucho más productiva y moderna.
Poblacionalmente, de acuerdo al censo del INEGI en el 2010, Coahuila tenía 2,748,391 habitantes, mientras que Durango sumaba 1,632,934, lo que muestra que en población la diferencia entre ambos estados es de 1,115,457 habitantes, así que la productividad de Coahuila es casi 2.5 veces más alta.
En la siguiente medición la participación de Coahuila bajó a un 3% del PIB, mientras que Durango subió a 1.3%, pero estas fluctuaciones son muy pequeñas. Para el 2016, Coahuila ascendió a 3.2% y Durango se mantuvo en un nivel similar a la medición anterior.

Además del PIB de cada estado, el otro indicador más importante es el índice de crecimiento que tiene cada economía estatal y la composición de su economía.

En el 2014, la economía de Coahuila creció a una tasa del 3.7% anual, mientras que Durango lo hizo tan solo a un 1.4% y, en lo referente a las características de la composición, Coahuila tiene un sector industrial muy importante, inclusive a nivel nacional, lo mismo sucede con su sector de servicios. Mientras tanto, Durango es una economía que gira básicamente en torno al sector primario, esto es: agricultura, ganadería, explotación forestal y  minería; su único polo de desarrollo industrial es Gómez Palacio y este ha crecido, en la última década, a tasas muy pequeñas.

Sin Gómez Palacio, la economía de Durango se asemeja mucho a la de los estados más pobres del sureste mexicano y es, de hecho, el único estado norteño que tiene ese tipo de estructura económica tan tradicional.

En entrevista para Revista de Coahuila, Fernando Royo Díaz Rivera, ex dirigente de Coparmex y actual Director Regional Norte de CIBanco, afirma: “Coahuila es un estado que ha crecido este sexenio, ha tenido un crecimiento muy importante de las inversiones, porque para atrás traía una sequía, en Coahuila estamos representando un Producto Interno Bruto del 2.9% , comparado con el estado de Nuevo León que es un 7.8%, el estado de México el 9.2% y el Distrito Federal el 17%;  es de los estados que están creciendo, obviamente no es de los estados lastres, porque hay estados que están muy, muy retrasados, que hay que estarlos jalando, invirtiéndoles recursos federales”.


“EN DURANGO NO HAY POR DÓNDE EMPEZAR…”

RdC: Parece que este es el caso de estados como Durango, que son estados que en términos coloquiales no se han puesto las pilas, que sus circunstancias no dan para mucho o bien que están arrastrando una inercia que impide impulsar su crecimiento.

“No me gusta atacar a nadie, pero es una realidad creo que estos estados, como Durango, traen lastres muy fuertes, por ejemplo el sindicalismo que se quedó rampante desde hace muchas décadas y maneja prácticamente la economía del estado, y que se convierte en un problema muy serio para atraer inversiones. Otro factor muy importante es la infraestructura con la que se cuenta y otro obviamente la cuestión física, la ubicación geopolítica; específicamente podemos hablar de la orografía de estados como Chiapas u Oaxaca, que tienen una difícil ubicación y están muy distante del TLC, lo mismo que le ha pasado a Durango.”

Por su parte, el doctor Raúl Rodríguez Vidal, doctor en derecho fiscal  y presidente de la Academia de Derecho Fiscal en Coahuila, A.C., en entrevista exclusiva para este medio expone que “Compartimos una zona metropolitana y esto es algo más importante; creo que las cifras de productividad y población son muy contundentes, pero esto repercute en la política monetaria y fiscal del país. Yo me quiero referir a la política fiscal”.

“Precisamente uno de los factores que toma en cuenta la Ley de Coordinación Fiscal es la población, otro es la extensión territorial y el tercero la aportación a la recaudación fiscal, aplicando esa fórmula tan compleja de distribución a los estados, la cual es una ley obsoleta ya que data de 1973, donde precisamente era el ponerse de acuerdo cómo se iba a repartir el pastel fiscal, pero la realidad y las circunstancias son muy diferentes de los años setenta a la actualidad.”

“En 1979 el presidente José López Portillo manda una iniciativa para hacer cambios a esa ley en términos de coordinación fiscal, y en donde se rijan las reglas vetustas, anacrónicas, con respecto a la realidad social y económica actual del país, y esto se trata de componer con mejoralitos o parches, uno de ellos es precisamente la Ley de Zonas Especiales que está presentando el ejecutivo federal, donde se pretende precisamente ayudar a esos estados que se han quedado rezagados.”

“Esta política actual de distribución fiscal hace al estado rico más rico y al pobre más pobre en términos de la coordinación. Lo vemos en estados como el DF, estado de México, Jalisco, Nuevo León, lo que va en contra del artículo 25 de la Constitución, que establece que toda política económica deberá buscar desarrollo económico, distribución de la riqueza y generación del empleo. La política fiscal va a todo menos a eso; tenemos una política fiscal recaudatoria.”

Tenemos el caso de Veracruz, que es el tercer estado en población de México, con 7,643,194 habitantes, de acuerdo al último censo del INEGI; tiene enormes recursos naturales, un gran territorio, pero ha pasado de la quinta a la octava economía del país. Lo más delicado es que su índice de crecimiento para 2014 fue de 0.2%. En este mismo año, su sector industrial bajó 2.9% en lugar de avanzar e incluso su sector primario, en el que debería ser muy fuerte, decreció -1.9%. El gran desorden político y corrupción pública que enfrenta no parecen ser sus mayores problemas.


CÍRCULOS VICIOSOS Y VIRTUOSOS

RdC: Hay estados que han generado un círculo vicioso y hay estados que han generado un círculo virtuoso. Fernando Royo, tú conoces bien el estado de Querétaro, que es el segundo en crecimiento a nivel nacional, conoces Coahuila y conoces también por tu trabajo el estado de Durango, ¿qué opinas de estos dos círculos viciosos y virtuosos?

“Tenemos el Bajío, que es el estado de Querétaro, el estado de Guanajuato, el de San Luis Potosí y el de Aguascalientes, que están teniendo un crecimiento espectacular. ¿Por qué? Pues se pusieron las pilas y han logrado formar clusters de empresas, sobre todo de tipo automotriz, generaron cadenas de producción y además están bien en todos los sectores; por ejemplo Querétaro también está muy fuerte en industria aeronáutica. Tú tienes un estado como Coahuila con extensiones de territorio muy grandes que no se usan, sin embargo tú tienes polos de desarrollo muy importantes, por ejemplo está la parte de Acuña y Piedras Negras, la parte de Monclova, que vive básicamente de Altos Hornos de México y algunas empresas más que se han instalado, pero creo que debería haber más industrias y tienes a Saltillo, que se ha convertido en el traspatio de Monterrey, y ése ha sido un éxito. El cluster automotriz tiene un impulso extraordinario y La Laguna, tenemos un estado que está territorialmente muy fragmentado, pero con un crecimiento importante, no al nivel de lo que tiene el Bajío, pero muy por encima de lo que tiene Durango.

RdC: Fernando Royo, tú recorres todos los meses, por tu trabajo de directivo bancario, los estados de Chihuahua, Coahuila y Durango. ¿Qué le pasa a Durango?

“El sector industrial que tenemos en las diferentes regiones de Coahuila y de Chihuahua, no lo hay en Durango, salvo en Gómez Palacio, que está integrada a La Laguna, pero no lo hay en Durango capital, te vas al resto del estado y no hay nada; salvo la parte forestal, la ganadería y la minería, no hay mucho, y el problema es que no hay por dónde empezar. Han promovido lo de la nueva autopista a Mazatlán, pero eso no se ha traducido en inversiones para el estado, porque se requiere de infraestructura, se requiere de una gran promoción y de aprovechar tu ubicación geográfica, algo que no se le da a Durango y además creo que no se han realizado los esfuerzos que se requieren, ¿Qué puedes traer a Durango? Han vendido muy bien lo de la nueva autopista y el acortamiento de la distancia con los Estados Unidos, se han metido algo con la energía solar y la energía eólica, pero no hay mucho por dónde empezar. No es lo mismo estar ya caminando que empezar de cero.”

RdC: Pasando de nuevo al tema tributario, Raúl Rodríguez, tú que eres especialista en derecho fiscal, el asunto es si la productividad se premia, por ejemplo, si Nuevo León es el estado más productivo del país, si yo federación, que recaudo el IVA, el ISR, muchos derechos federales, sí retribuyo a los estados su generación de recursos, su productividad.

“Cuando tomó posesión el gobernador actual, Jaime Rodríguez, uno de los planteamientos de la ciudadanía es que Nuevo León no estaba siendo retribuido de acuerdo a la riqueza que aporta al país. El sistema fiscal mexicano definitivamente no premia a las entidades federativas más productivas. Podemos utilizar una metáfora: es lo mismo que pasa con las personas físicas, con las personas morales, entre más produzcas más impuestos pagas, entre más trabajas y más generas ingreso eres castigado fiscalmente con una tarifa más alta, a diferencia de sistemas fiscales como el de los Estados Unidos, que tienen otro tipo de estímulos preferenciales a las personas que producen más; en el caso del modelo mexicano no es así si nos vamos a las entidades federativas, pues tampoco son premiadas y eso genera un malestar que comienza a manifestarse cuando ya encontramos partidos políticos de diferente color en la gobernanza y comienzan los cuestionamientos. Yo recuerdo a uno de los primeros, que fue Ernesto Rufo, allá en los ochenta, cuando reclamaba al secretario de hacienda: ‘no me contabilizas, dentro del factor poblacional, a toda la población flotante de Tijuana y Mexicali y eso me genera demanda de servicios públicos, y no está contemplado en lo que me das’. Entonces desde el punto de vista académico consideramos que la productividad no es compensada y esto es un  problema muy importante.”

“Cuando estamos festejando el centenario de la Constitución, no se presentan alternativas reales de adecuación de esta constitución a nuestras necesidades, yo menciono artículos como el 25 y el 26 y el 115, que establecen el papel económico del estado, la distribución de los recursos; el 115 que se refiere a los municipios y sus facultades en el aspecto tributario; también el 122 se refiere a la entidades federativas de cómo está organizado el aspecto tributario. Yo creo que ahí urge hacer modificaciones, si no, vamos a seguir viendo un desorden.

“Ya para terminar, un ejemplo: en Zacatecas, con un legislativo a modo, el ejecutivo acaba de enviar una nueva legislación que ellos le denominan impuestos económicos, con el pretexto de lo que llaman un impuesto verde, sobre desechos sólidos, desechos tóxicos y otros aspectos, porque el impuesto básico de la minería le corresponde a la federación, imponen impuestos que tienen un enfoque totalmente recaudatorio y esto genera un malestar en los sectores productivos, porque precisamente lejos de premiar la productividad y la inversión las castigan tributariamente”.


UNA LEY DE DISTRIBUCIÓN OBSOLETA

Se pueden decir muchas cosas, pero la realidad es que seguimos siendo un país centralista, donde la federación recauda la mayor parte de los impuestos y luego los redistribuye, tenemos un gobierno que reporta un enorme crecimiento de deuda, que estaba en el 19%, subió al 34 con Felipe Calderón y ahorita está casi en el 50, además se apretó, como nunca, la recaudación fiscal y ésta aumentó en 1.3 billones de pesos. La pregunta es ¿dónde está el dinero? Porque a la hora de los recortes los que están saliendo rasurados son los municipios. Por ejemplo, el fondo metropolitano de La Laguna tenía el año pasado 320 millones de pesos para la parte de Coahuila y 320 millones de pesos para la parte de Durango. Se consideró a la parte de Durango y se distribuyó a partes iguales, aun tomando en cuenta las diferencias de población, pero resulta que este año de 2017 se redujo ese fondo 70%, cuando era el fondo más importante de inversión con que contaba la región, con lo cual quedan comprometidos muchos proyectos estratégicos al mediano plazo, como el mismo metrobús, que está planeado en varias etapas.

Raúl Rodríguez Vidal: “Ése siempre ha sido el kit del asunto, cuánto va a reembolsar la federación a los estados y con cuánto se va a quedar de acuerdo a la ley establecida. Creo que el problema principal es que todo lo politizan. Me quiero referir a dos casos muy específicos: cuando Manuel Bartlet Díaz era gobernador de Puebla creó un programa a nivel estatal que se asemejaba al programa nacional de Solidaridad, con fines de control político y con un congreso a modo; resulta que baja los recursos y beneficia a los municipios gobernados por su partido, y eso genera un problema; eso no es exclusivo de un partido político. Nos podemos ir al caso de Francisco Barrio en Chihuahua, es exactamente lo mismo, un programa que se llamaba “Jalemos Parejo”, donde bajaba los recursos federales para obra y los repartía a modo, así la política general afecta necesariamente la política de distribución fiscal. Hay que reconocer que ahora hay una mayor descentralización de los recursos que van a los estados, pero ahora habría que ver cómo reparten esos recursos los estados, que bajen a los municipios y ahí hay problemas técnicos de falta de una legislación adecuada, la falta de participación ciudadana, de hacer obras adecuadas a sus necesidades y no hacer obras que no tienen ningún sentido.”

Fernando Royo: “Yo creo que el gran problema de este país es la falta de una reforma hacendaria de fondo; tenemos que revisar cómo está el esquema hacendario todo. Hace tiempo dijeron que se iba a partir de un presupuesto base cero ¿y qué pasó? Necesitamos una gran reforma fiscal que transparente cómo se va de aquí  el dinero y cómo regresa, y enseguida cómo se aplica ese dinero, porque tenemos el grave problema de la corrupción; existen una serie de organismos como Transparencia Nacional, pero los políticos, de todos los colores, no lo quieren hacer, porque sencillamente el dinero es poder. Por ejemplo cuando se entregaban a los estados las participaciones petroleras, ¿a dónde fue a parar ese dinero?; eran toneladas de dinero por los excedentes petroleros, pero simple y sencillamente no sabemos dónde están. Una gran reforma fiscal que nos ponga a la altura de otros países, por ejemplo Perú, ¿auién hablaba de Perú? Hablamos del milagro de Chile, o de Colombia con Álvaro Uribe, pero Perú tiene varias administraciones creciendo a un 6 o 7%, porque hizo una gran reforma fiscal y se metió en serio contra la corrupción y está creciendo, yo dudo que este año nuestro país crezca al 1%. Banco de México lo acaba de poner al 1.5%, nada más que estamos apenas en marzo y hay firmas muy importante que están pronosticando que no llega al 1% el crecimiento del PIB. Imagínate la tragedia, este país tiene que crecer entre el 5 y el 7% para darle cabida al desempleo acumulado y a la población que se está incorporando cada año. Estados Unidos nos pretende regresar 11 millones y los políticos dicen “ya estamos listos para recibirlos” ¡si no pueden con lo que tienen! Con más de un 50 por ciento de pobreza creciente y gente que nos pueden mandar de Estados Unidos, mucha de ella ni siquiera conoce el país, ¿estamos listos para qué? Eso es seguir en la demagogia de siempre.”

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