Isidro III: el privilegio de apellidarse López

Por: Álvaro González

Hace ya muchos años conocí de manera muy breve y accidental a Isidro López Villarreal, a través de una novia que estaba relacionada a su vez con una de las Naranjo, hermana de la esposa del hoy presidente municipal de Saltillo.

Isidro estudiaba entonces en Austin, Texas, después de haber cursado la carrera en una universidad de medio pelo en la ciudad de Monterrey. Era un junior, llamado a ser el heredero del liderazgo del Grupo Industrial Saltillo, GIS, pues era el primogénito de su padre, que a su vez era el primogénito de su abuelo.

El problema es que a Isidro López Villarreal, a diferencia de Isidro López del Bosque e Isidro López Zertuche, como que el trabajo no le caía bien al cuerpo y los grandes esfuerzos tampoco eran lo suyo. Lo mismo pasaba con algunos otros de los talentos más preciados en esta familia, que era, y sigue siendo, la familia de empresarios mexicanos más poderosa de Saltillo y todo el sureste de Coahuila. Digamos que no había nacido sobrado de inteligencia, sino más bien bastante mediano, pero era el primogénito de una extensa dinastía provinciana, donde cada tío tenía entre siete y hasta once hijos, pero estaba dominada por dos hermanos: Isidro y Javier, quienes eran los hombres sobrevivientes en la segunda generación.

Eran, y son, intocables y todopoderosos. Sólo como ejemplo recuerdo ahora que un miembro de la familia fue asesinado de manera terrible, en lo que fue un crimen pasional que daba para un escándalo por todo lo alto, pero una simple llamada a la dirección de los periódicos enterró la noticia. En otra ocasión uno de los juniors atropelló a un menor y sucedió lo mismo, aunque el asunto fue de gravedad nada se supo, sólo por el rumor trascendió que el menor había fallecido, por lo menos eso dejó como versión la censura que se ejercía, y se ejerce.

Pero volviendo a Isidro López Villarreal, recuerdo que estudiando en Austin, Texas, padecía de ciertos antojos por algunos platillos mexicanos que se preparaban en la casa materna y ese antojo no se dejaba insatisfecho: le enviaban el avión familiar para surtirlo de tales antojitos mexicanos, lo que da una idea de cuál era su estilo de vida en aquellos lejanos años en que era estudiante de maestría.

Los López no entraban directamente en la vida política de la capital del estado, pero eso no significaba que vetaran o aprobaran a determinados candidatos a la alcaldía de Saltillo y fueran tomados en cuenta para decisiones estratégicas por los gobernadores, quienes tenían buen cuidado en no tener ningún roce con ellos, porque eso podía costar muy caro.

La familia tenía, y tiene, su propia orden religiosa de cabecera (Los Legionarios de Cristo Rey) y sus propios colegios (El Alpes y El Cumbres), aunque Isidro López del Bosque y su esposa asistían cada domingo por la mañana a misa en la Iglesia de Guadalupe, pues les quedaba a una cuadra y media de su casa, entonces ubicada en la Alameda Zaragoza. Controlaban otras instituciones y clubes sociales, donde ellos eran la voz principal, como El Campestre, ya que varios miembros de la familia eran, y son, aficionados al deporte del golf, entre ellos Isidro III que tiene en este deporte exclusivo su principal entretenimiento.


UNA VIDA RELAJADA, SIN COMPROMISOS

Ya graduado como un estudiante de medio pelo académicamente, Isidro López Villarreal fue incorporado a las empresas familiares, pero pronto se confirmó que no le gustaba cansar mucho el cuerpo ni la mente, porque eso hace daño, pero era el primogénito y su padre el gran capitán del GIS, junto a su tío Javier: su padre era la cabeza, el liderazgo principal y el brazo conciliador, mientras que el tío Javier era iracundo y mucho más difícil de carácter.

El asunto es que el joven Isidro mostraba más preferencia por el juego de golf y la vida relajada que por las responsabilidades grandes y el trabajo pesado de un alto ejecutivo empresarial; no obstante, para irlo probando, lo colocaron inicialmente en algunos cargos estratégicos, donde no dio mayores resultados.

Pasaron los años y cambiaron mucho las cosas en la composición del GIS, a raíz de la llegada de los gigantes norteamericanos de la industria del automóvil: Chrysler y General Motors, a partir del gobierno de Óscar Flores Tapia que, paradoja aparte, era un político al que los López habían bloqueado como candidato a la presidencia municipal de Saltillo y veían con gran recelo como gobernador, por lo menos inicialmente.

El GIS tuvo que reconvertirse tecnológica y empresarialmente en gran parte, igual que la tercera generación de los hijos hombres de la familia preparados para ello, pero Isidro III parecía estar en otra consonancia; seguía manejando un estilo profesional y de vida rezagado.

Corrieron los años y el tío Javier enfermó de gravedad, lo que llevó a plantear en forma lo que se venía preparando con años de anticipación: el cambio generacional, en el cual hubo una evaluación profesional de los talentos y habilidades de los hijos varones para el desempeño ejecutivo y, lo que ya se esperaba, Isidro III calificaba bajo, lo cual, para pena o no pena de su padre, llevó a no asignarle responsabilidades estratégicas, las que sí fueron confiadas a una parte de los hermanos y los primos.

Finalmente murió el tío Javier y heredó a sus hijos la parte que le correspondía del GIS, de otras empresas en las que participaba y de las inversiones que poseía. Cada hijo recibió 17 millones de dólares sólo por concepto de inversiones y negocios bursátiles, más la parte que les corresponde del Grupo Industrial Saltillo y de las demás acciones que poseía su padre, quien, habrá que acentuarlo, era el segundo en la jerarquía frente a Isidro, el hermano mayor de los López.

Unos pocos años después falleció Isidro López del Bosque y heredó a su numerosa descendencia, pero habrá que considerar que Isidro debió ser más rico que Javier, por simple sentido común, ya que era el capitán del GIS.

Isidro III quedó económicamente asegurado de por vida. Una muy grande cantidad de millones de dólares ingresos en sus cuentas bancarias en México y en el extranjero. Su vida, desde ese punto de vista, quedó resuelta.

Ya millonario, su perfil dentro del medio empresarial fue bajo y en la versión de sus conocidos, radicaba grandes temporadas en los Estados Unidos, y dedicaba mucho tiempo al golf y a una vida relajada. Su currículum como empresario independiente es francamente pobre si se considera cuál era su posición inicial en el clan de la familia López. Si se emplea un término más duro se podría decir que su desempeño ha sido mediocre.

En 2013, cuando ya iba rumbo a los sesenta años, de pronto el PAN lo nominó candidato a la presidencia municipal de Saltillo, elección que ganó de manera contundente, en parte porque el ambiente político le era propicio y en parte porque le organizaron, con detalle, su campaña electoral.
Se convirtió así en el tercer miembro de la rama de los López Villarreal en llegar a la alcaldía de Saltillo sin siquiera militar en el PAN, sin experiencia alguna en la política y todo a partir de su apellido.

Isidro López II, derecha.
Lo habían antecedido su tío materno, Rosendo Villarreal Dávila, quien en 1990 se afilia al PAN para ser lanzado en 1991 como candidato a la alcaldía, luego en 1993 candidato a la gubernatura, que perdió, y, para 1994, el PAN lo convierte en senador de la república. Terminando, en el 2000, pasa a ser Contralor General de la Secretaría de la Función Pública, SFP, de donde brinca a PEMEX como Director Corporativo Administrativo, cargo que ocupa del 2005 hasta el 2009.

El tío Rosendo se subió a la nómina y no se bajó por casi veinte años, pero en el inter se encargó de conseguir la candidatura para presidente municipal de su sobrino Manuel López Villarreal, quien se convierte en alcalde de 1997 a 1999, para posteriormente regresar y, por una vía igual de cómoda, convertirse en diputado federal plurinominal en 2014, no obstante que había dicho que se dedicaría a atender sus empresas particulares.

De esta manera, el tío Rosendo y sus dos sobrinos, Manuel y ahora Isidro, entran a la política por un fast track, sin tener que afiliarse antes a un partido político y mucho menos militar en él, con lo cual estamos ante un caso casi único de plutocracia, esto es, el acceso al poder público de los hombres más ricos de una sociedad, en este caso la de Saltillo.



PURA BUENA VOLUNTAD…

Hasta ahora los tres han dicho que ingresaron a la vida pública por pura buena voluntad, sin otro propósito más que el bien común de los saltillenses y los coahuilenses en general, pero el poder tiene buen sabor y también muchos beneficios, porque el asunto concreto es que han ido dos veces en busca de la gubernatura y son los únicos, en casi tres décadas, que han desplazado al PRI del poder local.
Al inicio de su periodo, Isidro fue intervenido telefónicamente y las conversaciones que afloraron le dejaban bastante mal parado en cuanto al uso del poder a través del nepotismo, pero pronto Isidro respondió para poner en claro que él es un López, y los medios de comunicación no se pueden meter con la familia sin enfrentar un costo alto en sus ingresos publicitarios.

Además, el tío Rosendo, según se documentó en su periodo como alcalde de Saltillo, tiene gran experiencia en este asunto del “espionaje” telefónico y amenazaron con aplicarle al PRI y a los gobernantes la misma estrategia.

Isidro López I
En 2016, Isidro López buscó ser el candidato a la gubernatura por el PAN, para lo cual montó toda una campaña amañada (no fue el único), a través de un periódico fantasma que el mismo patrocinada por medio del erario público, en lo que supuestamente era “promoción turística de Saltillo”.

Cuestionado al respecto manejó la versión de que él ni tan siquiera estaba enterado de los anuncios espectaculares que aparecieron en ciudades como Torreón, Monclova y otros puntos de la geografía coahuilense. Parecía estarlo haciéndolo con desgano, pero no: invirtió bastantes recursos en su precampaña y fue arropado por cierta prensa de la capital del estado, además de recibir el apoyo personal del ex presidente del país, Felipe Calderón Hinojosa, cuya camarilla política le apoyaba a nivel del Comité Ejecutivo Nacional del PAN.

De no estar de por medio la trayectoria, la experiencia y las relaciones de Guillermo Anaya Llamas, Isidro hubiera sido el candidato. Le faltó únicamente trayectoria política externa y al interior del PAN, pero fue considerado en firme como posible candidato.

Los hombres del dinero estaban puestísimos para apoyarlo. Por cierto, en su precampaña manifestó que él no iría contra los responsables de la megadeuda, porque eso no le competía al ejecutivo, pero además estaba demostrado que se puede gobernar Coahuila con tal megadeuda, pero su motivo era más importante; era familiar. Jorge Torres López, ex gobernador interino de Coahuila y prófugo de la justicia por este problema del endeudamiento ilícito, es su primo hermano; forma parte del clan de los López.

El primero de marzo pasado, Isidro regresó a su cargo como alcalde de Saltillo, después de 55 días oficiales de permiso, que habían comenzado el 4 de enero, pero hay que tomar en cuenta que el periodo vacacional había comenzado desde mediados de diciembre de 2016.

El pretexto fue que se había sujetado a “una pequeña operación”, pues al parecer, dijo, “tengo averiados los hombros”. El placentero juego del golf le había pasado una pequeña factura, pero más bien el tomarse un descanso por casi dos meses y medio reales, es parte del estilo personal de Isidro III, aunque él declara a la prensa que trabaja 10, 12 y hasta 14 horas diarias, lo cual causa hilaridad en quienes le conocen personalmente de cerca.

Su gobierno, que no ha sido nada especial en ningún sentido (los López nunca han logrado transmitirle el poder a una gente de su mismo partido político), tiene ahora la encomienda de ayudar a que el PAN llegue a la gubernatura del estado, pero él parece tomarse las cosas con total parsimonia. En 2018, si otra cosa no sucede y él lo desea, será, como su tío Rosendo, senador de la república.

De lo referente a la buena voluntad y al desinterés para ocupar el poder público, cuando los medios nacionales o ajenos a Coahuila se han metido a investigar, han surgido varios asuntos que huelen bastante mal.

Al tío Rosendo le han demostrado tráfico de influencia en favor de sus hijos, al beneficiarlos con concesiones y créditos de PEMEX para convertirlos en empresarios gasolineros, y eso es algo que está ampliamente documentado, con datos concretos, no con especulaciones.

Tales prácticas se dieron en 2007, cuando el tío Rosendo era Director Corporativo Administrativo de PEMEX, así que para creer eso de la buena voluntad se necesita ser un bienaventurado.

Tío y sobrinos han accedido al poder por la vía de la plutocracia, y eso no es nada sano para una sociedad como Saltillo, a la cual la familia López tuvo en un puño por muchos, muchos años.

Comentarios

Entradas populares