El centro histórico de Torreón: casi todo está perdido

PORTADA 307
abril de 2017

Por: Álvaro González

En noviembre de 1996, el gobierno estatal que entonces presidía Rogelio Montemayor Seguy, envío al Congreso del Estado el llamado “Reglamento de Protección de la Conservación del Conjunto Histórico y Patrimonio Constructivo del Municipio de Torreón, Coahuila”, mediante el cual se declara como Conjunto Histórico de la Ciudad de Torreón una superficie de 241 manzanas, que comprende la zona céntrica de la ciudad. Justo veinte años después gran parte de todo el patrimonio del centro histórico se ha perdido o se encuentra a punto de perderse.

En dicho reglamento se detalla toda la normatividad para conservar el patrimonio histórico, arquitectónico y artístico que se ubica dentro de esas 241 manzanas. Dicha normatividad especifica cómo debe ser la conservación de fincas, monumentos, espacios, obras y demás que datan de la primera mitad del siglo pasado y los últimos años del siglo XIX, pero además la normatividad con la que se debe construir en lo sucesivo y las características que debe tener el equipamiento urbano, la construcción de particulares, hasta en detalles como el uso de terminados colores y pintura, colocación de anuncios y cualquier otro elemento constructivo.

En 1997, con el primer gobierno municipal de alternancia, presidido por Jorge Zermeño Infante, se separó lo que es la Dirección de Obras Públicas del Municipio y la Dirección de Desarrollo Urbano, con lo cual surgía una dependencia específica encargada del cuidado del desarrollo urbanístico, pero dicha dependencia, inexplicablemente, no asumió la protección y normatividad para el Centro Histórico, ni se tiene registrado que se haya creado la Junta de Protección y Conservación del Conjunto Histórico de la Ciudad de Torreón, como lo establece el reglamento mencionado.

Por su parte, el Instituto Nacional de Antropología e Historia, el Instituto Nacional de Bellas Artes, el propio gobierno del estado y el gobierno municipal, tampoco comenzaron a hacer efectivas las nuevas disposiciones, que incluía además la Ley del Patrimonio Cultural del Estado de Coahuila.

Han transcurrido seis gobiernos municipales; tres del PAN y tres del PRI, pero no fue sino hasta el actual gobierno que se lanza un proyecto ambicioso de rescate del Centro Histórico, a través de la obra denominada Paseo Morelos, la cual, no obstante la gran inversión que se ha dedicado al mismo y la alta aprobación por parte de la ciudadanía, ha sido recibida con ciertas resistencias por parte del gremio de comerciantes.


EN MANOS DE PARTICULARES

La mayor parte de lo que fue considerado como el patrimonio histórico, arquitectónico y artístico del centro de la ciudad es propiedad de particulares, quienes no han mostrado interés en la preservación de sus propiedades, dejando que éstas se fueran deteriorando con el paso de los años, hasta quedar en una condición ruinosa o bien, sin ninguna oposición de las autoridades, han demolido una gran cantidad de fincas para venderlas como terrenos o levantar construcciones de un estilo “moderno” o “contemporáneo”.

El mayor problema para la conservación del Centro Histórico ha sido el gremio de los comerciantes, quienes, desde mediados del siglo pasado, han venido destruyendo sistemáticamente la mayor parte de la fincas que se encontraban clasificadas dentro del patrimonio, como se puede observar, de forma dramática, en calles como la Hidalgo, la Juárez y la propia Morelos.

La normatividad referente a la pintura de las fincas, la colocación de anuncios, la modificación de fachadas y de interiores, así como el cuidado de elementos constructivos, no fue aplicada por los gobiernos, lo que ha propiciado no sólo la destrucción de las fincas en sí, sino una enorme contaminación visual que se puede observar de forma agresiva en la mencionada calle Hidalgo, donde predominan anuncios gigantescos de plástico y neón, principalmente, colocados sobre fachadas de principios del siglo pasado, las cuales se han cubierto detrás de varias capas de pinturas de colores chillantes, donde el ladrillo original se pierde y hace prácticamente imposible su rescate.

En muchas otras cuadras del Centro Histórico, donde no predomina el comercio, hay una gran cantidad de fincas, las cuales fueron abandonadas sin ningún mantenimiento, provocando el derrumbe de techos y muros, conservándose sólo la fachada en un mal estado.

Edificio en Morelos y Falcón
Lo anterior permite a los propietarios reportar dichas fincas como un riesgo por el inminente derrumbe de las mismas y el peligro para los vecinos, algo que les permite demolerlas y ponerlas a la venta como terrenos o bien construir en el lugar otro tipo de predio.

Algunas de estas fincas son edificaciones importantes, como la que se puede observar en la esquina de la calle Matamoros y Falcón; una edificación con fachada de ladrillo, de dos pisos, que se ha ido abandonando, no obstante que está todavía en condiciones de rescate, pero al paso de los años irá sufriendo un mayor deterioro.

Lo común es encontrar edificaciones históricas construidas a base de adobe, con techos de viguería y fachadas recubiertas de ladrillo, que se encuentran en ruinas en su interior y sólo tienen ya en pie la fachada; inclusive en muchos casos se ha retirado la herrería de puertas y ventanas para cerrarlas con block de cemento y evitar que se arroje basura al interior de las mismas o sean vandalizadas.

Existen muchos casos en los que quienes heredaron estas propiedades no tienen recursos económicos para reconstruirlas respetando la normatividad, lo que no les deja más alternativa que el abandono. En otros casos el propietario sí tiene recursos, pero realizar una inversión, que puede ser muy costosa, no resulta costeable debido a que el inmueble difícilmente podrá ser rentado para darle un nuevo uso al de casa habitación, pues inclusive las características constructivas no se adaptan a los usos actuales de una finca.


SABER PARA OPINAR

Al respecto, entrevistado en exclusiva por Revista de Coahuila, el arquitecto Andrés Ramos Estrada, quien tiene una muy larga trayectoria profesional en la región lagunera, además de haber sido Director de Obras Públicas del Ayuntamiento de Gómez Palacio y Director de Desarrollo Urbano, expone cuál ha sido su experiencia en este problema de la conservación del patrimonio histórico.

Arq. Andrés Ramos Estrada
“En el caso de Torreón hay 240 manzanas que están consideradas como Centro Histórico, en Gómez Palacio sólo son alrededor de 60, pero como bien lo señalan, la mayoría de las fincas de valor son propiedad de particulares y esto hace muy difícil su rescate o inclusive su conservación, en el caso de aquellas que todavía están en condiciones.”


RC: ¿Por qué es tan difícil?

ARE: Primero porque es muy costoso. Estas fincas fueron hechas a principios del siglo pasado, con los materiales y las técnicas de aquella época, por ejemplo los muros son de adobe, los techos de viguería y era muy frecuente recubrir la fachada de ladrillo y colocar herrería en los balcones, las puertas y las ventanas. Hoy, hacer un rescate de estas fincas utilizando el mismo tipo de materiales y de técnicas de construcción es algo muy difícil, algo que inclusive no cualquier arquitecto puede hacer; requiere estar especializado. Tan solo en la fachada, que sería en un momento dado lo más sencillo, te encuentras con que se les han colocado a lo largo de tiempo hasta seis capas de pintura y las últimas con pinturas vinílicas, que ya no se puede quitar sin causar un daño irreparable al ladrillo decorativo que tienen.


RC: ¿Funcionalmente es viable la reconstrucción?

ARE: Ése es otro problema. Una casona de principios del siglo pasado estaba diseñada con una planta arquitectónica que es muy distinta a muchas necesidades actuales; por ejemplo, simplemente los baños. Se tienen que hacer una serie de adaptaciones y de cambios, si es posible e inclusive pueden quedar muy agradables, pero volveríamos al problema de los costos, que pueden ser muy elevados y la mayoría no está dispuesta a pagarlos o no tiene con qué. A nosotros nos pasaba que de pronto, en una noche, tumbaban una casona a la brava y ya cuando te dabas cuenta no había nada que hacer; puedes sancionar como autoridad, pero es muy relativo, porque la casa ya fue demolida.


RC: ¿Pero hay edificaciones mayores, por ejemplo hoteles, bancos y otras fincas en Torreón, que son propiedad de particulares que tienen recursos, pero no tienen interés en invertir?

ARE: Creo que ése es un caso diferente que se da en Torreón y pues es necesario que intervengan las autoridades, ya sea por medio de estímulos o aplicando los reglamentos establecidos en la materia.


RC: El caso de la Plaza de Armas de Torreón parece un ejemplo inmejorable sobre este problema de la conservación del Centro Histórico. En la parte oriente está ese edificio en obra negra de ocho o diez pisos que tiene ahí abandonado 30 o 40 años, ya nadie sabe. Está el Hotel Galicia, que es una joya del Art Deco, rentado en su parte baja para un restaurante de comida china y una paletería, a quienes se les ha permitido destruir o deformar gran parte de la fachada, pero además el edificio está totalmente contaminado y, sin embargo, podría ser rescatado perfectamente, pues conserva la mayoría de sus elementos originales, hasta el anuncio original con el nombre del hotel.

ARE: Considero que aquí es difícil explicarnos el por qué no han intervenido las autoridades, porque inclusive la cuadra de al lado tiene edificios muy importantes, como los dos bancos y el que fuera Casino de La Laguna, que han sido rescatados por particulares.


RC: Pero en la cuadra del poniente sólo hay un edificio en la esquina y todo el resto son las ruinas de fachadas de edificios que inclusive fueron emblemáticos, como el Apolo Palacio, pero están en calidad de terrenos baldíos, sujetos a la especulación, cuando el reglamento especifica que los propietarios de baldíos deben darle cierta apariencia para no dañar el aspecto del entorno.

ARE: Creo que es el mismo caso del Hotel Galicia, pero ahí son las autoridades quienes saben quiénes son legalmente sus propietarios y pueden aplicar la reglamentación. Es muy lamentable que pase esto porque se trata de la Plaza de Armas. Es como el caso del edificio Durango en la plaza de Gómez Palacio, uno no se explica a quién se le ocurrió construir ese edificio en ese lugar y por qué se lo permitieron, cuando debieron construirlo al oriente o en una zona en crecimiento de la ciudad.


RC: Da la impresión de que en el caso de Lerdo están muy a tiempo de rescatar buena parte de su patrimonio, pero no le dan la debida importancia, porque además es la ciudad más vieja de la zona conurbada.

ARE: Sí, Lerdo es otro concepto de ciudad, pero tienes razón, creo que no le están dando la importancia que tienen las cosas. Yo le construí su casa particular al dueño del edificio que construyeron en la esquina de la plaza principal, pero eso no me impide decir que ese edificio de siete u ocho pisos no debió construirse ahí, no sé cómo lo permitieron las autoridades porque rompe con todo el entorno. Por eso creo que quienes en principio deben tomar la iniciativa y poner el orden son las autoridades, además de poner los recursos que sean necesario para la conservación del patrimonio histórico.


RC: En el caso de Torreón recientemente se escuchan más voces críticas, que están cuestionando este problema de la conservación del patrimonio histórico, pero parece que se refieren sólo a ciertas obras aisladas y no hay una visión de conjunto del centro histórico.

ARE: El asunto es que para opinar de este tema se requiere tener un conocimiento especializado, tener autoridad profesional en la materia; inclusive ahora hay maestrías y doctorados en arquitectura orientados a esto de la valuación y el rescate de edificaciones con un valor histórico, arquitectónico y artístico, porque si no, se presta a que algunas gentes opinen del tema sin el debido conocimiento y se crean situaciones muy especiales. Por ejemplo, en Gómez Palacio surgieron algunas gentes que se oponían a que fue derrumbado el edificio que había sido de la Coca Cola, por el boulevard Miguel Alemán, alegando que tenía un valor artístico, lo cual era una apreciación que no tenía mayor fundamento, finalmente se construyó una tienda de la cadena Al Súper, que quedó bastante bien en el lugar y la polémica terminó. Te menciono esto sólo para ejemplificar que el opinar con autoridad sobre el tema requiere de un conocimiento especializado, no sólo en arquitectura sino en arte e historia.


RC: Tenemos otras cosas tan sencillas como las banquetas del Centro Histórico de Torreón; banquetas de hasta tres metros de anchas, lo que es un privilegio del trazo urbano original que se debería cuidar, pero cada vez se invaden más, se permiten estacionamientos, tabaretes y hasta puestos fijos y restaurantes sobre las mismas.

ARE: Me parece que efectivamente es un privilegio que tiene Torreón y que los encargados de Desarrollo Urbano debieron de atender desde hace mucho tiempo, pero como funcionario público, que me ha tocado realizar esa función, resulta que cuando pisas “cayos” de gente con mucha capacidad económica, de inmediato le hablan al alcalde y luego te piden que le bajes; así se dan desgraciadamente las cosas. Además en el caso de las banquetas y de los vendedores ambulantes, que se convierten en un problema serio, se requiere mucha mano izquierda, pero eso le toca hacerlo a las gentes que se dedican a la política o están para eso dentro de una administración, pero las cosas tienen que hacerse porque luego se salen de control y el problema se vuelve más grande.


UN FUTURO INCIERTO

El Hotel Salvador, construido en 1904 sobre la calle Hidalgo por el coronel Carlos González (foto en pág. 8), es una de las edificaciones más emblemáticas de Torreón, de la influencia arquitectónica europea durante el periodo porfirista. Fue adquirido por el empresario Hassan Mansur Núñez y rehabilitado en su función de hotel, inclusive se colocó una placa a un lado de la entrada para dejar memoria del hecho.

Su reapertura duró sólo unos pocos años, debido a una inadecuada administración y a la falta de disposición para invertir en él, aun cuando había sido adquirido en un precio de remate, lo que muestra la falta de disposición para invertir en el rescate histórico, inclusive por parte de empresarios que tienen recursos sobrados.

Hoy el edificio está rentado en su parte baja a una serie de comercios, los que han deformado por complejo su fisonomía, colocando anuncios y elementos que violentan por completo la reglamentación. Ninguna autoridad ha intervenido y todo indica que no lo hará, siguiendo la constante que se ha aplicado en toda el área de lo que está decretado como Centro Histórico.

Durante el gobierno de Guillermo Anaya Llamas se descubrió el llamado Canal de la Perla, una obra de tipo sanitaria que fue rescatada como un patrimonio histórico y en la cual se invirtió una cantidad considerable de recursos. Actualmente y después de muchos años no se le ha podido encontrar un destino atractivo para darle un uso de carácter turístico. La atención se focalizó en un túnel, no en la preservación del Centro Histórico.

En el periodo de José Ángel Pérez, pasó algo desastroso. Presionado por los comerciantes de la calle Hidalgo, el exalcalde no tuvo la capacidad de gobierno para resolver el problema de los vendedores ambulantes, el cual ciertamente le había sido heredado por las administraciones anteriores, pero fue entonces que adoptó la aberrante decisión de cerrar dos de las más importantes calles del centro de la ciudad, justo las que confluyen a la plaza de armas, y construyó un “tianguis” de estructuras metálicas, con costo al erario y tomando el espacio público.

La obra violenta absolutamente todas las disposiciones existentes sobre la conservación del patrimonio de la ciudad, pero fue, en su momento, aplaudido por el gremio de los comerciantes y nadie, absolutamente nadie, protestó de una manera enérgica o se opuso públicamente a la medida.

Aunque existen elementos para estar más optimista sobre el rescate del Centro Histórico de la ciudad de Torreón, hay también elementos para considerar que su futuro es incierto y, como tal, el proyecto puede estar en gran medida perdido, si los próximos gobiernos no se deciden a aplicar, finalmente, toda la reglamentación que existe en la materia.

Un ejemplo de todo el daño que se ha hecho al patrimonio se puede observar en la Alameda Zaragoza que, en lugar de mejorar y embellecerse, se ha ido destruyendo gradualmente con el paso de los años y la colocación de construcciones y elementos que la dañan.

Habría que preguntarse por qué el kiosco es utilizado como propiedad privada por parientes de una familia de políticos (los Ramos Salas), desde hace décadas, cuando es un espacio público que podría haberse embellecido y aprovechado toda la explanada que le rodea y no, como ahora, convertido en una paletería y refresquería, con un tanque de gas butano en la parte alta y a la vista.

El reglamento y todas las disposiciones sobre la preservación del Centro Histórico está a disposición de cualquiera que lo deseé consultar en la página del municipio, pero es un documento desconocido e ignorado, no sólo por los ciudadanos sino por los gobiernos, cuando son disposiciones de carácter legal que debieron aplicarse desde hace 20 años.

Reglamento:
http://normatividadtorreon.gob.mx/?p=364


Comentarios

  1. Si uno revisa la hemeroteca del Siglo puede ver que la mayoría de los edificios del centro fueron derribados entre los años 40 al 60 la fecha expuesta del reglamento igual llegó muchos años tarde. El no revisar esos datos llevan a hacer que los comentarios sean sin ninguna precisión como debiera ser y se habla de deterioro y derrumbe de muchas construcciones en 70 años o mas y lo toman como si la Alhambra la derrumbaron igual que casa Lack, la tumbada del Princesa y de todas las construcciones primordiales. Cada uno tiene o tuvo una historia y una razón.
    La mención del edificio de Edificio en Morelos y Falcón sería bueno dar una vuelta y ver que se ha remodelado en su interior y al exterior que han seguido al día de hoy las recomendaciones de Centro Histórico para la apertura de un nuevo local. En el caso del Canal de la Perla igual habría sido bueno haberse dado una vuelta para haber escrito la realidad que tiene ya de varios años, es el lugar más visitado de la laguna en Diciembre mas de 10,000 gentes en ese solo mes fueron y se puede constatar en el libro de registro de visitas que está en uno de los accesos de este lugar, en la Semana Santa pasada fueron poco más de 8,000 gentes.
    En el caso del Paseo Morelos apenas fue inaugurado en Enero van cuatro meses y creo que es mucho pedir que se vea un exito rotundo en tan pocos dias, hay varios Paseos en diferentes ciudades que sufrieron una transformación, centrándome en el Paseo Constitución de Durango antes de que se cerrara la diversidad de los negocios era muy amplia y al paso del tiempo se fueron cerrando los locales y negocios que no funcionaron y poco a poco se reabrieron los espacios con locales adecuados al paseo, es decir Turisticos en general, sobran bares y restaurantes cuadra a cuadra aparte de otros giros, pero si cuentan los bares que hay no tienen nada que hacer los de Torreón en proporción a los metros cuadrados que Durango en su paseo tiene, fue una transformación que lleva varios años y nadie se alarma o usa de pretexto para criticar lo bien que ha evolucionado al dia de hoy. El negocio que no se adecue a lo que el Paseo Morelos logre, estos van a desaparecer, La funeraria ya se va y es parte de esta evolución, pero no falta quien se rasque las vestiduras llevando de ejemplo los bares y el alcohol. Cada persona decide cuanto toma y si se emborracha o no, "la culpa es del bar" No!!! la culpa es del que decide tomar y ponerse asi!!. Algo parecido sufrió el de Chihuahua, en la ciudad de León y muchas otras ciudades del país.

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    1. Buenas tardes, aalejandro. Aquí nuestra respuesta a tu valioso comentario. Que tengas buen día.

      http://revdecoahuila.blogspot.mx/2017/06/el-dano-al-centro-historico-nadie.html

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