Discurso e imagen electorales: Coahuila y Torreón 2017

Por: Marcela Valles


En una campaña electoral moderna todo es mensaje: el discurso verbal, la forma como se estructura y se presenta éste; los logotipos; los colores de la propaganda; la calidad de la fotografía; el diseño gráfico; la estrategia para abordar a los diferentes sectores sociales, subdivididos por extracto económico, nivel de educación, edad y género. Podemos hacer un recorrido, desde un punto de vista técnico, al margen de preferencias electorales, de ideologías y de estereotipos.


El PAN

Acción Nacional está mostrando, contra lo que se esperaba, un nivel técnico de campaña que tiene muchos problemas y no está sacando todo el potencial que debiera. Se puede comenzar con la presentación de la imagen de sus candidatos. Aunque no se trata, ni mucho menos, de un concurso de guapura, Guillermo Anaya es un hombre joven que tiene atractivo físico entre una parte del electorado, pero el diseño de su publicidad gráfica muestra una mala fotografía y demasiados colores, demasiados eslogans y ausencia de alguna frase nueva, contundente.

En los spots de televisión muchas de las locaciones seleccionadas no son las más adecuadas, como por ejemplo un terreno baldío. El mensaje resulta muy apresurado, como si fuera contra el reloj y con demasiados elementos.

Hasta ahora en su campaña no hay una frase que sea recordable y novedosa, lo que se vuelve más importante si se toma en cuenta que hay muchos candidatos usando el mismo lenguaje y los mismos temas.

Es acertado vestir de manera informal, deportiva, pero se deben cuidar los colores y la calidad de la grabación. El tema de la deuda pública del estado ha sido tan usado por tantos años que se muestra desgastado y poco contundente, porque además la mayoría de los ciudadanos comunes están saturados con casos de escándalos más recientes y, consideran, con mucha razón, que es muy improbable que se vaya a hacer algo al respecto.

El tema de la seguridad pública, que ha sido el segundo más empleado, es difícil de sostener como una propuesta para el PAN, porque se relaciona mucho al partido con este problema a raíz del gobierno calderonista.

En apariencia podría ser necesario que los encargados de campaña de Guillermo Anaya tengan que hacer un rediseño, porque aun entre los sectores duros del panismo su campaña no está impactando como se esperaba.

En materia local, a quien le han diseñado una propaganda en verdad deficiente es a Jorge Zermeño Infante, candidato a la presidencia de Torreón, con un gran descuido de la fotografía y un mal diseño en el manejo de colores y de slogans. Hay un anuncio en particular donde su sonrisa es una mueca. Es difícil encontrar una fotografía tan fallida en la larga historia política del personaje.

No se ha creado una imagen nueva para esta campaña, lo que es elemental. El potencial de Zermeño Infante es la experiencia, la madurez, la respetabilidad y lo que están “vendiendo” sus publicistas es la imagen de un hombre ya viejo y con dejo de cansancio, más cuando lo colocan junto a Guillermo Anaya sin cuidar la fotografía.

Los jóvenes en especial esperaban y esperan una imagen muy diferente. Parece urgirle un rediseño de campaña, porque es increíble que se esté haciendo técnicamente tan poco cuando hay tanto potencial para trabajar.


El PRI

Durante su precampaña, Miguel Riquelme Solís, candidato priista a la gubernatura, manejó como eslogan principal una crítica al reparto de los recursos a los estados, lo que es un tema difícil de digerir para la gente común,  porque es muy técnico, y su diseño de publicidad gráfica, radiofónica y televisiva puede calificarse como de regular, nada más.

Para la campaña todo indica que se ha puesto en manos más profesionales. De entrada, el trabajo de fotografía es destacado, pues Riquelme Solís no es fácil de retratar por su fisonomía. El diseño de la publicidad gráfica tiene también una buena calificación técnica, en los colores, los eslogans y la composición en general.

La frase “menos política, más carácter” le está resultando bastante bien, lo mismo que el discurso de una propuesta donde resalta resultados de gobierno sobre palabras o críticas hacia sus contrincantes. Su voz no tiene, en varios casos, la calidad tonal ni la textura que se deseara, es posible que podrían practicar algo más antes de grabar, pero es aceptable.

Tiene algunos anuncios de televisión, como ése donde juega basquetbol con un grupo de niños, que no resultan muy felices, por lo menos no en su grabación, que le favorece poco, pero hay otros donde sí transmite bastante bien en temas claves, como seguridad, empleo y gobierno.

Miguel Mery, candidato del PRI a la presidencia municipal, no parece estar en manos de los mejores publicistas, por lo menos en lo que se refiere a diseño de material gráfico y audiovisual. La fotografía no es buena, al ser retocada para hacerlo aparecer más joven de lo que es, de tal manera que aparece como un muchacho cuando ya es un hombre de edad mediana, que va contra un contrincante de edad avanzada. En lugar de retocarlo le harían un beneficio si lo hacen aparecer con más edad de la que aparenta.

Comunica bien en radio y televisión, pero su discurso es un tumulto de ideas y de propuestas, lo que le impide al observador quedarse con alguna frase o idea recordable y atractiva. Es muy probable que requiera simplificar su discurso y hacerlo más contundente, al mismo tiempo que crear un eslogan propio de campaña que le identifique, a él, con el electorado.


MORENA

Armando Guadiana Tijerina, el candidato a la gubernatura, no parece tener mayor interés en contar con la asistencia de profesionales de la comunicación y la imagen. Ésa es una gran desventaja, pero tiene, curiosamente, la ventaja de la rusticidad, considerando que él está buscando el apoyo de una clientela más bien de corte popular.

Su imagen es la de un político de la décadas de 1960 y 1970, con bigote hirsuto y desaliñado, sombrero vaquero costoso, traje oscuro y corbata; en general una imagen que pareciera salida de la vieja serie “Los Agachados” de Rius. Así, exactamente, dibujaba a los políticos de la época.

El personaje tiene la virtud de que no engaña: parece lo que es, pero habrá que ver quién lo “compra” electoralmente. De entrada va a ser muy, muy difícil que lo compre el elector joven, el de clase media con estudios universitarios, la mayor parte de las mujeres jóvenes y en general los sectores urbanos más desarrollados del estado, pero puede impactar en las poblaciones medianas y chicas, además del medio rural; sin embargo, tiene que proponer un discurso más elaborado para esa clientela potencial.
Su fuerza básica sigue siendo la imagen de Andrés Manuel López Obrador y lo que ello signifique para el electorado, pues, por sí mismo, Guadiana Tijerina “vende” electoralmente muy poco.


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