Beberse la vida: el alcoholismo en México y La Laguna

Por: Álvaro González

Mientras los gobiernos mexicanos gastan presupuestos enormes en su lucha contra los cárteles de la droga que operan en el país, se podría pensar que son las drogas llamadas ilícitas el primer problema de acciones nacional, pero no: el principal problema de acciones, que está creciendo en proporciones alarmantes entre los jóvenes, son las dos principales drogas permitidas: el alcohol y el tabaco.


De acuerdo a la última encuesta realizada por la red nacional del Centro de Rehabilitación de Personas con Adicciones, el 48% por ciento de los adolescentes que cursan la secundaria y están entre los 13 y los 15 años de edad ya han consumido alcohol, y una parte de ellos lo hace de manera habitual en fiestas o eventos que se organizan especialmente para ese segmento juvenil.

Rafael Mora Garza, Director de Centros de Integración Juvenil en Torreón, psicólogo de profesión y especialista en terapia familiar afirma, de forma contundente:

“De acuerdo a los últimos datos nacionales y regionales que hemos recibido, el principal problema de adicción es el alcohol. Su consumo está creciendo de manera alarmante entre los jóvenes, desde la secundaria a la universidad, no sólo en la frecuencia con la que se consume alcohol, sino las cantidades en que se consume.

“Además, el consumo entre las jóvenes es todavía más fuerte y está ya casi a la par del de los jóvenes, aunque la proporción afortunadamente todavía no es de uno a uno, pero la tendencia orienta hacia allá. La drogas llamadas ilícitas han tenido un crecimiento moderado, aunque existe una variación en su comportamiento, por ejemplo el consumo de la cocaína a nivel nacional ha tenido un incremento del 12 al 70% entre la población que es adicta, pero en La Laguna en lo particular se ha incrementado notoriamente el consumo de crack, que era una droga que se distribuía y consumía principalmente en la zona del pacífico, desde Sinaloa hasta Guerrero, pero ha comenzado a distribuirse en la región”, comenta.

De acuerdo a las cifras del Instituto Nacional de Salud Pública, a través de la Encuesta Nacional sobre las Adicciones 2011, en el país hay una población de 3.5 millones de personas que consumen drogas ilegales, de los cuales la proporción es de una mujer por cada tres hombres, pero el 51.4% de la población total del país consume alcohol, principalmente cerveza.

De esta enorme proporción de consumidores de alcohol, se estima que al menos un tercio pueden considerarse como bebedores sociales, con diferentes grados de alcoholismo, pero la proporción está aumentando de manera alarmante entre los jóvenes.

De cada 10 jóvenes en edad de preparatoria, al menos 7 consumen alcohol y 4 de cada 10 pueden considerarse como alcohólicos sociales, ya que consumen alcohol en cantidades importantes por lo menos una vez a la semana, lo que va aumentando la adicción.

El mismo Instituto Nacional de Salud Pública ha establecido que existe una epidemia nacional de tabaquismo entre adolescentes, adultos jóvenes y mujeres, no obstante todas las campañas que se realizan: la prohibición de su consumo en una cantidad creciente de sitios públicos y las imágenes sobre padecimientos que aparecen en las cajetillas.


LOS PADRES Y EL AMBIENTE SOCIAL

Rafael Mora Garza, quien tiene 30 años de experiencia trabajando en la rehabilitación de personas con problemas de adicciones, principalmente jóvenes, considera que existe todo un ambiente social o subcultura en torno al consumo del alcohol, el cual lamentablemente comienza en la familia, en especial el rol que juegan los padres en la inducción al consumo de alcohol, a través del ejemplo y la permisividad.

“Cuando los jóvenes son detenidos por cometer algún tipo de delito o, sencillamente, cuando se detectan fiestas en quintas o casas donde se ubican grupos numerosos de púberes alcoholizados y se manda llamar a los padres, la mayoría de estos muestran malestar y no desaprueban el comportamiento de sus hijos. ¿Qué puedes hacer ante eso? Y estamos hablando de cualquier nivel socio-económico, no sólo de los barrios y colonias populares.

“El hábito de consumo excesivo de alcohol es socialmente tolerado en el hombre, pero ahora también en la mujer, la gran diferencia es que se ha pasado a una permisividad en el consumo de alcohol con respecto a los hijos y las hijas púberes y adolescentes, a lo cual hay que añadir toda una subcultura que invita al consumo a través de los deportes, del espectáculo y la idea de que no puede haber diversión sin consumo de alcohol. Toda la reactivación de la vida nocturna de Torreón está en torno al consumo de alcohol; es impresionante la cantidad de bares y antros que se han abierto o reabierto en el último año, y la mayoría de ellos son para gente joven”, refiere.

Entre más temprano se inicia el consumo de alcohol, existen muchas más probabilidades de que la persona se convierta en alcohólico, según lo manifiesta Rafael Mora Garza, de acuerdo a las estadísticas históricas que se poseen sobre el problema al nivel de la Comarca Lagunera y a nivel nacional.

El tabaquismo, como ya es también ampliamente conocido, es causa de una gran cantidad de enfermedades, entre las que destaca el cáncer; pero contra todo lo esperado su consumo continua, aun cuando las grandes empresas tabacaleras estaban temerosas de un colapso al mediano plazo, lo cual no ha sucedido.

En el país el consumo del tabaco va en ascenso, pues tan solo en el periodo de 2008 a 2011 pasó de 17.3 millones de consumidores a 19 millones, la mayoría de ellos adolescentes, adultos jóvenes y mujeres, como se indicó anteriormente.


¿QUÉ PROVOCA LAS ADICCIONES?

El consumo de drogas lícitas e ilícitas no es sólo un problema grave de salud para el país, sino también de violencia y desintegración familiar y social.

De acuerdo a la información oficial del INEGI, en el año de 2012 se registraron en el país 4 millones de delitos, en los cuales los delincuentes se encontraban bajo el efecto de alguna droga, mientras que la red nacional de centros de internación juvenil, registra que el 24.3% de los menores que cometen un delito se encuentran bajo el efecto de una droga.

La violencia, de acuerdo a las estadísticas correspondientes, está íntimamente relacionada al consumo de algún tipo de drogas, y la más importante de ellas es el alcohol.

Los accidentes de tránsito son la principal causa de muerte entre la población joven y en ella interviene de manera directa el alcohol.

En la opinión de Rafael Mora, de la última Encuesta Nacional sobre las Adicciones, realizada en 2011, se obtuvieron varias conclusiones que pueden ser consideradas como las más relevantes: la reducción en la edad de iniciación al consumo de drogas; aumento en el uso de la cocaína y las drogas sintéticas, entre ellas el crack; el incremento de mujeres que se incorporan a las adicciones, sobre todo jóvenes y, la más relevante de ellas, un aumento muy importante en el consumo del alcohol, para colocarlo como un problema de salud a nivel nacional, particularmente entre adolescentes y jóvenes, tanto hombres como mujeres.

Otra de las conclusiones es la expansión de lo que se puede llamar el mapa nacional de las adicciones, donde se han incrementado los niveles de consumo en casi todo el territorio nacional, cuando anteriormente eran pocos los estados que tenían este problema de forma significativa.

Lo anterior, de acuerdo al especialista, está íntimamente relacionado con un profundo proceso de violencia en una gran parte de los estados del país, lo que crea un clima social propicio para la inducción al consumo de drogas lícitas o ilícitas.

Otro factor, que es tanto o más determinante que el anterior, es un profundo proceso de depresión y desesperanza entre los jóvenes y gran parte de las familias en general, por el cual el escenario de progreso y de un futuro mejor parece cancelado. Esto afecta de manera especial a la población joven, a la cual la depresión y la desesperanza les lleva al consumo de algún estimulante como forma de compensación y de escape.

“Creo que muchos jóvenes viven en un medio social que no les brinda ninguna posibilidad de desarrollo, como el tener un buen empleo, un ingreso digno; el ejercicio de un oficio o una profesión para cambiar su situación. Esto se vuelve más evidente en los medios populares, donde el joven convive con condiciones urbanas deterioradas, marginación social, violencia, desintegración familiar y no ven que esto vaya a cambiar de alguna manera; pero también el problema se está presentando en las clases medias donde los jóvenes no están teniendo alternativas de empleo adecuadas a los estudios que están realizando o realizaron y hay, en general, un desaliento sobre el futuro del país, por lo menos al mediano plazo”, comenta.

Gran parte de los sueldos que perciben este sector generacional son tan bajos que no les permiten una independencia personal, mucho menos la formación de una familia, además hay lo que se denomina como “desviación del consumo”, lo que significa que los jóvenes gastan buena parte de sus bajos ingresos en artículos suntuarios, como teléfonos celulares, ropa de marca, artículos electrónicos de moda, gracias a un ambiente social de consumismo.

Parte de ese ingreso se destina a la diversión, lo que implica la asistencia a antros, bares y fiestas, donde el principal consumo es la compra de estimulantes.

“Pareciera darse la consigna de que si no puedo tener una vida mejor, por lo menos me divierto, voy al antro, consumo alcohol, escucho música, tengo sexo y me compro un celular caro, que además me cuesta mantenerlo. Ésa parece ser la tónica que se está dando en muchos de los jóvenes, lo cual no es sano para su desarrollo y su transición a una vida de adultos”, expone Rafael Mora.

Inicialmente toda adicción es una especie de compensación a un vacío, que puede ser existencial, familiar, social; un escape que busca un estado placentero, pero se puede convertir en una adicción y en un proceso de autodestrucción, pero hay una gran variación de persona a persona.

“Si me preguntas qué lleva a un joven a las adicciones me gustaría de verdad poderte dar una respuesta, pero no es posible, porque cada persona, cada joven, es un caso y hay que tratar de explicarlo para poder ayudarle. Es multifactorial, eso es gran parte del problema de la rehabilitación; sin embargo existen ciertos factores que son más frecuentes y comunes, como lo hemos mencionado, porque inclusive las adicciones se dan en todos los niveles socio-económicos, pero lo que sí podemos establecer es que si la familia funciona bien, se reducen muchísimos la posibilidades de que un joven caiga en las adicciones”, concluye Rafael Mora.

En lo que parece una política pública sumamente errónea, el gobierno de Enrique Peña Nieto, como en su momento lo hizo el de Felipe Calderón, gasta una cantidad enorme de recursos financieros en el aparato de seguridad y la persecución selectiva de las organizaciones criminales, pero en el último recorte al presupuesto ha dejado sin recursos a todos los programas de prevención del delito de los municipios a nivel nacional.

Torreón estaba recibiendo 41 millones de pesos todavía en 2015, pero en 2016 el presupuesto bajó a tan solo 9.9 millones de pesos y en el presente año de 2017 la Dirección Municipal de Prevención del Delito está sin presupuesto, por lo que se estaba tratando de canalizar recursos del Fortaseg por sólo 3 millones de pesos.

Los programas de asistencia y de apoyo municipal hacia los jóvenes se han estado realizando a través de diferentes dependencias, como cultura y deporte, entre otros.

José Elías Gánem Guerrero, el titular de la Dirección de Prevención del Delito es uno de los funcionarios con más bajo desempeño dentro del actual gobierno municipal. Profesionalmente no está calificado para el cargo y ha recibido fuertes críticas de la oposición por su estilo frívolo y su pobre dedicación al trabajo y falta de compromiso. En el presente año se ha dedicado constantemente más a la política que al desempeño laboral, lo que afectará aún más la falta de recursos económicos para un área socialmente tan estratégica.

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