¡Una bequita, por el amor de Minerva!

Por: Marcela Valles

Casi todos los artistas de oficio esperan o anhelan que el gobierno les otorgue una beca, la cual les ayude a resolver su apretada economía y, en teoría, les permita realizar su arte, suponemos que con mayor tranquilidad.

En 2016, el poeta tijuanense Dante Tercero publicó
su poemario "Poemojis", apoyado por una beca del
FONCA. En respuesta a las críticas sobre el gasto del
recurso público en este proyecto editorial, el poeta
respondió en sus redes sociales que la beca ya se
la había gastado en ropa, tatuajes y comida para gato.
En 12 mensualidades, Dante Tercero recibió
$102,386.40 pesos para la creación de los poemojis.
Incuestionable que el estado debe fomentar las bellas artes, financiando programas, recintos públicos y eventos, ¿pero debe otorgar becas a los artistas para que hagan su trabajo? Dentro del gremio la mayoría opina que es una obligación gastarse algo del dinero público en otorgar becas, pero hay unos pocos que opinan que el artista no tiene por qué esperar del gobierno una ayuda económica en forma de beca.

Tengo como afición la pintura y tomo clases de ello hace ya muchos años, mi maestra es una artista profesional de carrera y mujer excepcional que ha dedicado toda su vida al arte, como pintora, grabadora, a través de los textiles y de la cerámica, pero ejerce como maestra desde hace más de treinta años porque le apasiona, pero también para ganarse  la vida, dado lo limitado del mercado del arte en la región.

Nunca ha mencionado haber recibido una beca gubernamental ni la espera, aunque podría argumentar que es una creadora emérita, porque tiene todos los méritos para ello, pero tal vez no tiene el talante para ir tras un funcionario público o ponerse a promover, a través de terceros, para que le promuevan.
Conozco, sí, muchos artistas relativamente jóvenes y otros no tanto, que han recibido becas de diversos tipos o están en busca de ellas, pero no me consta que ello tenga mucha relación con su trabajo creativo, sino más bien con una ayuda gubernamental que reciben por dos o tres años y desahoga en algo su economía, pero, por los artistas que conozco, sobre todo de las artes plásticas y de la escritura, considero que es más sensato resolver su economía sin pensar en el gobierno.

Lo anterior implica sencillamente ponerse a trabajar más y alargar el día, esto es: tener un empleo que les permita un ingreso digno y dedicar el resto de su tiempo a su trabajo artístico, hasta poder vivir sólo de él, porque, a decir verdad, hay muchos creadores que están muy poco profesionalizados en su quehacer creativo y son más las horas que le dedican a la ociosidad que al esfuerzo disciplinado.

Si alguien le dedica al menos cuatro horas diarias a su obra de manera disciplinada y sistemática, sería más que suficiente, dejando inclusive fuera los domingos. Conozco a muy pocos creadores, de muy diversos niveles, que le dedican ese tiempo a su arte, no importando que tengan o no beca gubernamental.

Se puede crear y vivir sin becas, si te pones a trabajar, si eres realmente creativo y, sobre todo, profesional. No hay ningún gran talento artístico que se haya perdido por falta de una dádiva gubernamental, salvo casos por ahí excepcionales y lamentables, pero sí hay mucho talento que se ha perdido por la indisciplina, la bohemia y la falta de esfuerzo.

Lo que sí se debe pelear, con furia, es que los gobiernos inviertan en la enseñanza de las artes entre gente de escasos recursos económicos, porque ahí sí hay una gran beta de talento potencial que no tiene la oportunidad de descubrirse y desarrollarse hasta alcanzar cierta madurez, a partir de la cual ya va por su cuenta y sus propios recursos.


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