Los políticos: reinventando la ciudad cada cuatro años

Por: La redacción

México es un ejemplo mundial de cómo los políticos y los gobiernos pueden ser destructivos; hacer de un país potencialmente muy rico y desarrollado uno subdesarrollado y ubicado, sin pretexto alguno, entre los pobres, si partimos de que la riqueza está concentrada en uno grupo social sumamente reducido.


Por décadas, muchas, fue la ineficiencia y la corrupción del PRI y el sistema que este auspiciaba quienes no supieron y no quisieron conducir el desarrollo, salvo algunos pocos gobiernos que sí hicieron su tarea. Posteriormente ha surgido en apariencia la apertura democrática y la alternancia en el poder, pero ésta parió una feroz lucha de partidos y de intereses mezquinos, por los cuales toda la clase gobernante busca su interés y enriquecimiento sin importarle nuevamente el desarrollo real y sustentable.

Da pena ver la propaganda electoral, las declaraciones y los discursos de casi todos los políticos: en medio de toda esa parafernalia resalta la descalificación, la guerra sucia y la destrucción del gobierno del otro, extraviando por completo algo que es elemental: la continuidad.

Si un partido, cualquiera que sea, quiere reinventar cada cuatro o seis años los municipios y el estado entero, estamos ante una aberración que se repite una elección tras otra.

Hace un poco más de 20 años, el gobierno municipal contrató los servicios de la empresa francesa Sofretú para realizar un estudio integral sobre la vialidad y la movilidad urbana de Torreón.

Si todos los gobiernos subsecuentes hubieran seguido las recomendaciones de ese estudio, hoy tendríamos  una vialidad y movilidad urbana del primer mundo, pero el siguiente gobierno hecho el estudio, literalmente, a la basura y toda la ineficiencia, la corrupción y los intereses creados quedaron intactos.

Ningún político de oposición se ha pronunciado por llevar hasta su término el proyecto del metrobús, no obstante que es algo realmente esencial para la zona conurbada, por el contrario: han optado por la retórica de siempre, llena de frases cursis que no abordan nada concreto.

Hace 24 años el Tecnológico de Monterrey dirigió, con la participación de todos los sectores sociales, un proyecto de plan maestro para el desarrollo de Coahuila, por regiones específicas, presentando fortalezas y debilidades; oportunidades y riesgos; líneas de acción y recursos potenciales; vocaciones potenciales para el crecimiento. ¿Qué pasó con ese proyecto tan importante y estratégico? Fue echado al bote de la basura por los gobiernos siguientes, no obstante que todos los gobernantes eran del mismo partido.

Poniendo intereses políticos y partidos aparte, en el actual gobierno municipal de Torreón se han concretado varios proyectos muy importantes, los que deben tener continuidad en los próximos gobiernos, no importa de qué partido sean, pero ya han comenzado las descalificaciones y, por supuesto, las mentiras: “Yo hice esto o hice lo otro y lo que hicieron los demás es basura”.

Parte de la culpa de esta aberración de querer reinventarlo todo cada cuatro o seis años es responsabilidad de los medios de comunicación, por la falta de análisis y de trabajo de investigación, pero también de los ciudadanos por la falta de memoria política. ¿Quién fue el incompetente que eliminó el tranvía como un medio de transporte en la zona conurbada, cuando debió de haberse expandido? Nadie sabe. ¿Quién fue el corrupto que permitió urbanizar como se hizo en Las Alamedas y romper la herencia de la fundación de la ciudad, que era excelente? Nadie sabe, o más bien sí saben pero omiten por falta de valor civil o por corrupción.

¿Quién fue el estúpido que diseñó los pares viales de El Siglo de Torreón y La Opinión, cuando pudo haber desarrollado dos bulevares de cinco carriles para conectar al Revolución con el Independencia? Nadie sabe, o más bien sí saben, pero quienes tienen voz también tienen cola que les pisen.

¿Quién fue el incompetente que en lugar de crear un campus universitario en forma para la universidad pública en Torreón, repartió las escuelas y facultades por todos lados, sin ton ni son? Nadie sabe, o sí sabe pero cómo hablar de los “honorables” políticos de antes.

¿Y sabe por qué no se le puede llamar sino estupideces a cosas como éstas? El tranvía era un transporte muy eficiente, su ruta, según se puede apreciar en los archivos históricos, cubría también con eficiencia lo que entonces era Torreón y, lo más interesante, era un medio de transporte ecológico, ya que era eléctrico y además era económico.

Algún político corrupto, coludido con varios empresarios igual de corruptos, debieron considerar que ese medio de transporte era obsoleto y había que eliminarlo para meter líneas de camiones a base de diesel y entregárselos a la CTM y a otros parásitos de la estructura orgánica de lo que ahora es el PRI, el desastre que originaron lo pagan hasta hoy la mayoría de los ciudadanos de la zona conurbada.


POLÍTICOS Y EMPRESARIOS

Por la corrupción, casi todos los ejidos circundantes de la zona metropolitana fueron a dar a manos de empresarios particulares, comprados a precios miserables, para que los gobiernos pusieran una urbanización contrahecha y luego vender la tierra a precios carísimos. Ningún gobierno tuvo la visión de comprar, a precio justo, al menos dos ejidos para la construcción de un parque industrial moderno y bien equipado.

Lo anterior le permitió a empresarios particulares capitalizar la poca demanda de suelo para uso industrial, pero con la intención de que sean los gobiernos, esto es el erario público, el que ponga la infraestructura para ellos vender su tierra.

Tendencias de urbanización modernas y funcionales que se dan en la década de los cincuentas y sesentas, como es el caso de la colonia Torreón Jardín, han dado paso a una ciudad que terminará siendo, en todas sus nuevas zonas, de cotos al estilo medieval, donde hay que traspasar hasta dos muros con vigilancia para llegar a la vivienda.

Hoy sólo los pobres viven en colonias abiertas, de acceso público y de convivencia vecinal. Toda la clase media y la alta se han encerrado en cotos “exclusivos”, más por clasismo que por otra cosa, porque esto lo comenzaron a hacer antes de la inseguridad.

Si algo tenía Torreón era ser una ciudad abierta, de grandes espacios públicos, buen trazo urbano, banquetas de hasta dos metros y vialidades para la circulación y el acceso rápido. ¿Dónde quedó el Plan de Desarrollo Municipal? Es evidente que es manos de funcionarios y políticos corruptos de los diferentes partidos.

La estupidez suprema: las nuevas zonas habitacionales de la clase media y alta tiene, tienen, en su mayoría, agua contaminada por arsénicos y otros metales, no apta para beber. La mezquindad de los intereses económicos privados no ha dejado fuera ni a los más privilegiados.

Pero cada elección los políticos quieren reinventar la ciudad, bajo la falacia de dirigir el cambio o, sencillamente, continuarse en el poder si estaban en él; o regresar a disfrutar del mismo si habían sido desplazados.

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