Riquelme: el desmarque de Peña Nieto

Por: Francisco Borjón

Me ha llamado la atención la publicidad de precampaña de Miguel Riquelme Solís, precandidato del PRI a la gubernatura del estado. Los slogans, plasmados en anuncios espectaculares y otros medios, exponen que cada peso que se genere en Coahuila se debe quedar en Coahuila, lo que básicamente cuestiona la fórmula que emplea la Secretaría de Hacienda para la asignación de las participaciones federales.

¿Por qué sus encargados de imagen le recomendaron iniciar sus precampaña con este planteamiento? No encuentro sino una explicación: de alguna manera desmarcarse del actual gobierno federal que encabeza Enrique Peña Nieto, cuyo nivel de aprobación ha caído, en el último sondeo, hasta un increíble 12%, lo que jamás había sucedido.

El deterioro de la imagen federal alcanzó en apariencia su fondo con el llamado “gasolinazo”, hasta ahora la medida más impopular de todas las que se han tomado, no obstante que el gobierno de Enrique Peña Nieto realizó un fuerte recorte al gasto federal, el cual ya ha repercutido directamente en muchos programas estratégicos de municipios coahuilenses como Torreón, al que recién ha gobernado Miguel Riquelme.

El fondo metropolitano, que fue hasta el año pasado la bolsa de inversión más importante para obra de infraestructura y equipamiento urbano, fue reducido hasta en un 70%, cuando en 2016  permitió ejercer alrededor de 300 millones de pesos para la zona metropolitana de Coahuila y otros 300 para la de Durango. Era, de hecho, la principal bolsa de inversión de la que disponían los municipios, al mezclarla con recursos propios y aportaciones de los gobiernos estatales.

El fondo de apoyo para la seguridad pública, que es estratégico, también fue reducido, por citar sólo dos ejemplos.

A la hora de reducir el pastel, quienes van a pagar los costos más altos van a ser directamente los municipios y los estados, en un esquema de distribución de recursos públicos que ya es muy desventajoso para los estados más productivos del país, entre los que se encuentra Coahuila y la mayor parte del norte.

Para un candidato priista ir contra la imagen del gobierno federal de manera directa es imposible, pero marcar distancia es, en este caso, necesario y posible, sólo que el discurso va a tener que ser más explícito en algunos temas, como los que se mencionaban anteriormente.

Además de marcar distancia con el gobierno peñista, el PRI estatal va a tener que marcar una distancia bien clara con respecto a Humberto Moreira, de quien aparece cada vez fluye más información sucia, porque estos dos temas son los que manejará el candidato panista, Guillermo Anaya, como caballos de batalla.

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