La Laguna: lavadero de dinero

#Portada304
enero de 2016
Por: La Redacción

Con la complicidad de las autoridades hacendarias, judiciales, empresariales y gubernamentales en general, La Laguna se ha convertido en una de las regiones del país con los niveles más altos en el “lavado” de capitales ilícitos provenientes del narcotráfico y de otras actividades criminales, pero esto no es algo nuevo ni es exclusivo de la región, sino un fenómeno que se da en muchas otras ciudades mexicanas; la diferencia es que en el caso de La Laguna ha tenido un incremento notorio en las 
últimas dos décadas.

De acuerdo a las estimaciones de la propia DEA, que es el máximo organismo oficial encargado de la lucha en contra de la las drogas ilícitas, en Estados Unidos existen 20 millones de adictos, lo que genera ganancias calculadas en 320 mil millones de dólares al año, a precios de las drogas al menudeo.

De esos 320 mil millones de dólares, la misma DEA y la PGR calculan que en México se “lavan” cada año entre 10 mil y 25 mil millones de dólares, pero los especialistas del Congreso norteamericano calculan que cada año fluyen hacia México entre 19 mil y 29 mil millones de dólares, producto de la venta de drogas en USA.

Tan solo por cocaína, los especialistas estiman que se generan alrededor de 10 mil millones de dólares en la venta al mayoreo y 130 mil millones de dólares al menudeo. Los cárteles mexicanos son los principales y casi únicos proveedores de esta droga al mercado de adictos de Estados Unidos.

En 2012 la Secretaría de Hacienda detectó un excedente de 10 mil millones de dólares al cierre del ejercicio fiscal del Sistema Financiero Mexicano, pero no realizó ninguna investigación especial al respecto.

Todos los expertos financieros, como la Oficina de las Naciones Unidas contra la Droga y el Delito, estiman que el lavado de dinero proveniente de la droga en México se sitúa alrededor de los 20 mil millones de dólares anuales; un cálculo conservador.

También hay consenso en que las ganancias del narcotráfico son la segunda fuente de ingresos de la economía mexicana, inclusive por encima del sector turístico y de las remesas enviadas por los migrantes.

La pregunta obligada es dónde se ubica este enorme flujo de millones de dólares, pero sobre todo, cómo se “lavan” 20 mil millones de dólares para que ingresen a la economía formal o informal mexicana, como también es obligado el cuestionamiento de lo que sucede con los 320 mil millones de dólares que genera la droga en los Estados Unidos.

Maricela Morales Núñez, titular de la PGR, declaró en su momento que en 2012 y en lo que iba del sexenio de Felipe Calderón se habían incautado a las organizaciones criminales 580 millones de pesos y “cerca” de 930 millones de dólares (usó ese término, “cerca”), lo que daba un total de 975 millones de dólares, equivalentes a un poco menos del .5% de todo el dinero que lavan en un solo año las organizaciones criminales.

En lo que es un contraste desolador, el presupuesto de gasto para seguridad pública del gobierno federal en el 2014 fue de 143 mil 381 millones de pesos, 8 mil 422 millones de dólares al índice cambiario del año, pero con resultados sumamente pobres si se toman como referencia los indicadores de criminalidad en el país.

Las agencias internacionales consideran que las políticas gubernamentales de la lucha contra el crimen organizado en México son muy ineficaces y costosas y, en particular, el periodo de Felipe Calderón fue un desastre.


LA LAGUNA: CADENA DE COMPLICIDADES 

No se requiere de una gran argumentación para evidenciar que los gobiernos no están yendo detrás del dinero proveniente de la droga y, por el contrario, están volteando hacia otro lado en el problema del lavado de dinero; pero si eso sucede en México, en Estados Unidos esto se da a una escala gigantesca, comparando la montaña de millones de dólares que mueve el mercado de la droga contra los pequeños decomisos que realizan las agencias gubernamentales.

El “lavado” de dinero es parte indispensable de la cadena delictiva; se puede considerar que es el segundo paso obligado. El primero es convertir los dólares a otras monedas, al peso en nuestro caso; pero aun en dólares, el paso obligado es pasarlo a través de empresas formales por medio de operaciones de simulación, para que quede “limpio” o se convierta en un capital formalmente “lícito” de acuerdo a las autoridades hacendarias.

Es un mundo sumamente imaginativo, donde participan los capos de la droga como aportadores del capital, abogados especializados, contadores públicos expertos en la materia y, obligadamente, empresas que pueden ser de los giros más diversos, aunque algunas, por sus características, se pueden prestar más a la manipulación contable y fiscal.

En el “lavado” de dinero no importa si un negocio no reporta ganancias reales, sino el paso del dinero ilícito a “lícito”. Un ejemplo puede ser una cadena de cines, donde la afluencia de clientes es muy baja y tendría, en condiciones normales, pérdidas importantes que le impedirían seguir funcionando.
En una operación de “lavado” de dinero se puede “inflar” hasta niveles muy altos las ventas y reportar utilidades considerables, pagando los impuestos más o menos correspondientes, pues el pago de un boleto de cine se realiza casi siempre en efectivo, lo que permite que haya una venta irreal de miles de boletos.

En La Laguna, para citar un sector de su economía concreto, se ha abierto una gran cantidad de antros y bares, lo que implica en muchas ocasiones inversiones considerables por parte de empresarios jóvenes para quienes es muy difícil demostrar la capacidad económica para hacer tales inversiones. Son negocios donde casi toda la venta se realiza en efectivo, si contablemente así se desea reportar, lo que facilita la manipulación de los ingresos contra los ingresos y el flujo de dinero ilícito para convertirse en “lícito”.

De pronto, un empresario que estaba en un sector como el de la venta de autos o de gasolineras, crece de manera vertiginosa, comprando todo lo que se vende y presentando ofertas muy atractivas, para crear conglomerados enormes, mientras que otros empresarios que están en el sector desde hace décadas, tienen que hacer grandes esfuerzos para mantenerse en la competencia, o verse obligados a vender, lo que puede resultar un buen negocio.

Es increíble que algunas series de la televisión norteamericana, como Breaking Bad, que se puede ver a través de Netflix, abordan con mucho mayor precisión el fenómeno del narcotráfico y del “lavado” de dinero, que las propias agencias gubernamentales especializadas en la lucha contra las drogas, como la misma DEA en USA o la PGR en México, o el área especializada en “lavado” de dinero de la Secretaría de Hacienda, que no es más que una simple simulación gubernamental para justificar ante la sociedad que se está atendiendo el problema.

Hace ya casi diez años, sólo por curiosidad, ingreso a dos tiendas ubicadas en un centro comercial de Torreón y converso con las empleadas, que suelen ser muchachas muy jóvenes que ganan sueldos bastante bajos y tienen una fuerte rotación. Como siempre veo que no existe clientela, platicamos al respecto y ellas lo corroboran: hay semanas que no se vende nada, así de simple, pero ambas tiendas permanecen abiertas desde hace diez años. Ninguna ha mencionado nunca que conozca al dueño o dueña del establecimiento, sólo a una encargada de contratarlas, de supervisarlas y de recoger las escuetas ventas, así, mes tras mes, año tras año. La sola renta de cada local costaba, hace diez años, quince mil pesos mensuales.

Pero estos son dos negocios pequeños, lo grande está en las bienes raíces, la construcción privada de vivienda y centros comerciales, las empresas de servicios, las cadenas de restaurantes de franquicia, la hotelería, los autos nuevos y usados, entre otros.

Revista de Coahuila consignaba en su edición anterior, en el artículo sobre el caso de Juan Manuel “El Mono” Muñoz, que el narco-empresario que tenía su centro de operaciones en Matamoros, Coahuila, actualmente preso y bajo proceso en España por varios cargos muy importantes, manejaba, de acuerdo a las investigaciones de la fiscalía española, una cadena de 300 gasolineras en el país, y ése es solo uno de los negocios que se le tienen detectados.

Antonio Juan Marcos Villarreal, político y empresario.
Junto a su hermano Salomón, es buscado desde 2015 por los
crímenes de delincuencia organizada y el lavado de
441 millones de pesos, blanqueados a través de sus
empresas del Grupo Denim.
Sencillamente no existe manera en la que en una zona conurbada como la de Torreón, Gómez Palacio y Lerdo, los empresarios de un determinado ramo no sepan “quién es quién” y no capten la presencia de inversiones y operaciones que no tienen una explicación lógica; pero nadie quiere tener problemas, mucho menos con los dueños de los capitales que se están “lavando”.

¿Es posible que los propietarios de gasolineras no sepan lo que estaba pasando en su gremio? Sería demasiado ingenuo, y si algo tiene el dinero, es que no es inocente.

Muchos, la mayoría, tienen la imagen que en el “lavado” de dinero participan solo delincuentes torvos o gente socialmente de perfiles oscuros, pero esto está muy distante de la realidad: hay empresarios y profesionistas de todos los niveles sociales participando en esta actividad ilícita.

En noviembre pasado fue desmantelada una red de “lavado” de dinero en los Estados Unidos. Fue detenido Carlos Djemal, socio de Investa-bank, por “lavado” de dinero y un presunto fraude al fisco mexicano. Los fiscales calculaban en 100 millones la cantidad de dinero “lavado”.

Junto con Djemal fueron aprehendidos sus socios Robert Moreno, Max Fraenkel y Daniel Blitzer, pero dos personas claves se encontraban prófugas: Isidoro Halat y Braulio López Fernández, nieto del conocido exgobernador de Coahuila, Braulio Fernández Aguirre, ya fallecido, una familia de la clase alta regional sumamente conocida.

Los involucrados habían montado una red entre México y los Estados Unidos que involucró el “lavado de al menos 100 millones de dólares”, además del daño al fisco mexicano.

De acuerdo al Departamento de Justicia, los acusados crearon docenas de compañías para importar y exportar celulares desde México. Las empresas creadas compraban celulares viejos a telefónicas de México, posteriormente los vendían a otras de sus firmas en EU y obtenían facturas de exportación para de ese modo pedir la devolución del IVA. Ya colocados en Estados Unidos, los teléfonos eran reenviados a México para repetir el proceso.

Suena muy simple, aunque evidentemente requería de todo un montaje empresarial, mercantil y financiero que estaba funcionando, pero como suele suceder entre gente que carece de la experiencia suficiente, además de “lavar” dinero comenzaron a evadir el fisco y, error elemental,  pidieron la devolución del IVA.

En esto último les pasó lo mismo que a Salomón y Antonio Juan Marcos Villarreal, otros miembros de una muy conocida familia lagunera de empresarios y políticos que se encuentran hoy prófugos de la justicia.

En el 2007, al desatarse la lucha territorial en La Laguna entre los cárteles de Sinaloa y de Tamaulipas, lo primero que hizo el cártel de Tamaulipas fue tratar de desmantelar la red de “lavado” de dinero de sus contrarios, ejecutando la desaparición o asesinato de personas muy conocida del medio del notariado, la abogacía, el manejo de algunos negocios, como el de joyas finas. Varios empresarios huyeron un tiempo de la región o fueron reprimidos, mientras que otros tuvieron que suspender sus actividades o bien comenzaron a “pagar piso” por sus ganancias de procedencia ilícita, las cuales habían estado obteniendo por muchos años al “lavar” dinero proveniente de organizaciones criminales, casi todas ellas ubicadas fuera de la región.

¿Pero qué se piensa sobre el “lavado” de dinero dentro de los medios sociales más informados? Recientemente comenté este tema a un funcionario de una conocida universidad privada de la región, la cual es propiedad de una orden religiosa, y, para mi asombro, comentó que “al menos se generan empleos y se activa la economía de la región”.

Desafortunadamente dentro del medio empresarial muchos comparten esta opinión, dejando a un lado el monstruo que acompaña al “lavado” de dinero: una bestia que podría salirse de control en cualquier momento y volver a desatar la violencia.

De fondo el narcotráfico es un negocio, ilícito y brutal, pero un negocio, que requiere hacer algo con las enormes cantidades de dólares que gana. Mientras ese dinero esté intacto y a resguardo, la lucha policiaca y militar contra el narcotráfico es una pérdida de tiempo y de vidas, como lo están demostrando los hechos desde hace décadas.

Comentarios

Entradas populares