China y México: comercio en desventaja

Ante las amenazas y las políticas comerciales del gobierno de Donald Trump, se ha planteado la posibilidad de estrechar relaciones comerciales con China y  en general con los países de la costa asiática, lamentablemente esta alternativa, que pareciera muy atractiva, tiene también fuertes riesgos para la economía de México.

En las últimas dos décadas, China ha estado inundando el mercado mexicano de una gran variedad de productos que van a dar al comercio formal e informal, al grado de que las imágenes de cerámica de la Virgen de Guadalupe y de San Judas Tadeo son ya, en su mayoría, de fabricación china.

El año pasado, bajo una fuerte presión de la industria metalúrgica mexicana, el gobierno de Enrique Peña Nieto tuvo que tomar medidas contra el comercio desleal de acero chino, que estaba aplicando prácticas de dumping, colocando en el mercado mexicano acero que está por debajo de sus costos reales. De no tomarse la medida se hubieran perdido miles de empleos, la mayoría en la región centro de Coahuila.

Los empresarios del calzado de León, Guanajuato, que cubrieron por décadas la demanda interna de zapato en el país y exportaban a los Estados Unidos, le tienen una gran animadversión a Vicente Fox, quien habiendo sido parte del gremio y presidente de la república, le abrió el mercado del zapato a China para que iniciara una competencia desleal, en lo que es parte de sus políticas de comercio a nivel mundial.

La mayor parte de la industria del zapato está compuesta por micro y pequeñas empresas, lo mismo que la fabricación de artículos de piel, quienes tuvieron que enfrentar la competencia china en desigualdad de circunstancias. El zapato chino puede ser muy barato, de atractiva apariencia y  es de muy baja calidad, pero compite muy fuerte sobre todo en el mercado destinado a gentes de escasos recursos.

Una de las alternativas reales que tiene México ante el gobierno de Donald Trump es la atención y el desarrollo de su mercado interno, especialmente donde la micro y pequeña industria puede ser altamente eficiente y competitiva, atendiendo mercados como el del calzado, la ropa de todo tipo, el juguete, los cosméticos, los muebles, accesorios para el hogar y una enorme cantidad de productos que no requieren ser importados de otros países.

México tenía, hace treinta años por situar una fecha, una mayor suficiencia interna en muchos productos que hoy están acaparados por la exportación china y de otros países de lo más diverso, a través de la maquila que administran las empresas norteamericanas. La ropa es tal vez el ejemplo más contundente. Y lo hacía con productos de buena calidad.

El TLC, aunque impulsó ciertos sectores de alta tecnología y exportadores, desvió la atención de los gobiernos que, en su ineficiencia y falta de visión, no fomentaron el desarrollo del mercado interno a través de la micro, pequeña y mediana empresa y muchos sectores de la economía mexicana que no debieron ser penetrados por las exportaciones, entre las que ocupa un lugar muy importante el mercado chino.

Desde el TLC y aún antes la agricultura mexicana ha tenido un estancamiento o deterioro muy drástico, y una prueba de ello es la comarca lagunera.

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