Anaya contra Riquelme: habrá gobernador lagunero

Elecciones Coahuila 2017
#AnálisisPolítico

Por: Álvaro González

Después de jugar demasiado al suspenso, el PAN se ha decidido por Guillermo Anaya Llamas como su candidato a la gubernatura de Coahuila, quien se enfrentará, en lo que se espera como la contienda por la gubernatura más cerrada de la historia moderna de Coahuila, a Miguel Riquelme Solís, ambos políticos laguneros. Los dos tienen fortalezas y debilidades importantes, así que todo dependerá de lo exitoso de la campaña que cada uno desarrolle. 

Guillermo Anaya, quien era, desde el principio, el precandidato con el perfil más fuerte, ha tenido que pasar por un proceso interno que ha sido muy desgastante y que concluye, indebidamente, con la “rebeldía” de Luis Fernando Salazar Fernández, senador de la república con permiso, quien, como suele suceder, era políticamente un protegido del propio Anaya Llamas.

Luis Fernando registraba un perfil menor, pero el presidente del CEN del PAN, Ricardo Anaya Cortés, le tuvo que dar cabida por el cabildeo de la camarilla del expresidente Felipe Calderón Hinojosa, que se está disputando el manejo de las candidaturas para perfilar a su candidata, Margarita Zavala, con el apoyo de la mayor cantidad de gobernadores posibles.

La selección terminó con un Luis Fernando Salazar impugnando la validez del proceso interno, llamando “traidor” al propio Ricardo Anaya, cuestionando la “precampaña” de éste en los medios de comunicación y con un grupo de senadores de la línea más dura de la derecha, todos ellos calderonistas, pidiendo la reposición del proceso; pero la decisión ya estaba tomada.

Salazar Fernández, para fortuna de Guillermo Anaya, es el precandidato que menos base de poder real tiene al interior y al exterior del PAN, por lo cual no afecta de manera impactante en la posible unión de las fuerzas del panismo a nivel estatal, pero confirma aquel dicho ranchero de que “el que con niños de duerme, orinado se levanta”.


ANAYA LLAMAS

De acuerdo a los mismos sondeos de opinión y al análisis de los observadores políticos más calificados, Guillermo Anaya tiene entre sus principales activos que será un candidato repetidor, por lo que tiene ya muy recorrido el estado y un nivel de conocimiento entre el electorado; es un político con una carrera pública consolidada que gobernó exitosamente el municipio de Torreón; tiene experiencia electoral y, con base en la elección anterior, posee información sobre los sectores y municipios donde impactó o no impactó con su campaña en 2011, además puede unificar a las principales fuerzas del PAN en los municipios más importantes, como Torreón, Saltillo, Monclova, Frontera y algunos del norte.

Obrará en su favor todo el peso del rechazo al gobierno de Enrique Peña Nieto y al exgobernador Humberto Moreira, que han generado un clima de irritación social entre sectores muy amplios de la sociedad coahuilense.

De última hora logró integrar una coalición de partidos que incluye a la UDC en el norte; al Partido Primero Coahuila, de Jesús Contreras Pacheco, con presencia en el municipio de Matamoros y sectores rurales de La Laguna; al PRD, con presencia en San Pedro, y a Encuentro Social, una maniobra que no se esperaba el PRI

En su contra tiene el desgaste de haber ejercido el poder tanto al interior del PAN como en cargos de gobierno, dejándose una estela de hechos de corrupción que se le atribuyen y que tendrá que anular o desmentir durante su campaña.

Otro aspecto que pueden traer a referencia sus adversarios son sus relaciones de compadrazgo con Felipe Calderón Hinojosa, más el fuego amigo que pueda recibir en la región lagunera, principalmente.
Posiblemente su activo principal sea el apoyo que le brinden los alcaldes de Saltillo, Monclova y Frontera.


RIQUELME SOLÍS

Del otro lado, Miguel Riquelme Solís llega a la candidatura del PRI en su mejor momento político. Recién ha terminado su periodo como alcalde de Torreón con un nivel de aceptación alto entre sectores amplios de la sociedad local y regional, por lo que su presencia en los sondeos de preferencia electoral serán más frescos, pues tienen referencias inmediatas.

Desde hace casi dos años ha estado trabajando su candidatura en todo el estado, de manera intensa y con todo el apoyo de la estructura priista que, quiérase o no, está en el poder estatal y mantiene un control político muy fuerte.

Riquelme Solís es un operador electoral muy eficiente y la prueba más contundente de ello es que logró, contra todos los pronósticos, sacarle la alcaldía de Torreón al PAN en 2013, cuando el alcalde saliente (Eduardo Olmos) tenía índices de aprobación bajísimos. Ahora está en un escenario más amplio y con la desventaja de alcaldes panistas en Saltillo y el centro del estado, pero ha estado montando una fuerte estructura electoral de forma sistemática, la cual va a activar desde su precampaña.

Es también un político con experiencia y un profesional de oficio quien, en lo personal, no tiene registrado en medios ningún escándalo o acto que pueda ser usado en su contra como parte de una campaña negra.

Como ya está sucediendo en los medios, su pasivo más importante es que se le relacione como una continuidad de los dos gobiernos estatales anteriores, pero más específicamente que se venda la idea de que no tocará el problema de la megadeuda y todas las anomalías del periodo de Humberto Moreira Valdés.

Un factor determinante será la estrategia de campaña y el discurso que maneje Miguel Riquelme sobre los temas anteriores, además de sacar provecho a temas como el de la seguridad y el desarrollo económico, específicamente el empleo y la inversión de capitales en el estado.

De arranque la contienda se percibe muy cerrada, pero habrá que esperar los primeros sondeos de opinión una vez que concluyan las precampañas e inicie la campaña formal.

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