Teleshakespeare, de Jorge Carrión: la nueva forma de narrar


¿Cómo demonios Jorge Carrión logró ver tanta televisión en tan poco tiempo? Además, es obvio que también ha visto una enorme cantidad de cine, tiene muchísimas lecturas y ha escrito varios libros. Puedo aventurar algunas ideas: tal vez no sale de su casa o tal vez hace todo al mismo tiempo o a lo mejor nunca duerme.

Las dudas se incrementaron después de que me asomé a su página en la red y vi su trabajo como editor y promotor. Sigo sin entenderlo, sobre todo después de leer el libro Teleshakespeare y darme cuenta de que estamos ante uno de los mejores ensayos en español sobre la tercera época dorada de la televisión.

Entonces, además de recibir ayuda de su doble en algún universo alterno, al estilo la serie Fringe, sigo sin vislumbrar la forma en que Carrión hace todo lo anterior. Yo apenas logro ver un capítulo por noche de la serie en turno, leer unos cuantos párrafos diarios y apenas puedo escribir una cuartilla decente cada día. De las películas no hablemos, mi caso es triste.

Teleshakespeare se divide en dos partes. El primero incluye ocho ensayos en donde Carrión crea una teoría de la televisión. Quien desee comprender qué es lo que estamos viendo cada vez que encendemos la caja tiene que leer esos ocho textos.

Por ejemplo, se puede entender cómo el cine es fundamental para la narrativa de la televisión, pero además cómo es que las teleseries han elevado a arte aquello que antes fue despreciado por ser un medio nuevo.

También hay un análisis de la diversidad étnica en la televisión estadounidense y cómo estos personajes son representados. Además, de una crítica muy racional sobre el uso de estereotipos en las series.

Jorge Carrión, escritor español (Tarragona, 1976)
Otro asunto que el autor trata es la evolución de la serie, desde The Sopranos hasta Breaking Bad o Mad Men. La teleserie tiene una historia muy corta pero llena de giros que nos han entregado productos en constante transformación. El libro fue publicado en el 2015 pero terminado en el 2011. Carrión no alcanza a analizar aquí la fuerte influencia de Netflix y similares sobre la producción televisiva, pero estoy seguro que lo debe estar haciendo ahora mismo.

La segunda parte del libro consiste en 18 ensayos sobre distintas series que sobresalen por alguna razón específica.

No encontramos aquí productos que, a pesar de su fama, no cambiaron la manera en que vemos televisión. Por ejemplo, La ley y el orden, o Esposas desesperadas. También faltan un montón de series inglesas que suelen entregarnos historias muy bien armadas con un alto grado de calidad en su ejecución. Pero lo que encontramos en Teleshakespeare es más que suficiente para varias horas de interlectura entre la tele y el libro.

Aborda, por supuesto, las tres más grandes teleseries que han existido hasta ahora: The Sopranos, The Wire y Breaking Bad, pero también otras que no se quedan atrás, como por ejemplo Treme, Carnivàle, Six Feet Under y Mad Men.

Me llama la atención el gusto del autor por la ciencia ficción televisiva. Fringe y Battelstar Galactica ocupan sendos amplios ensayos donde desmenuza temas que van más allá de la simple historia que cuenta cada una de las series. A pesar de que no soy fan del género, los ensayos no tienen desperdicio.

También me parece interesante la obsesión por Lost, para mí una serie de mucho ruido y pocas nueces. En este caso, creo que el trabajo del autor es mejor que la serie misma.

Por cierto, jamás me había emocionado casi hasta las lágrimas un ensayo, y Carrión lo logró cuando se encarga de Mad Men. Tiene la habilidad para explicar el carácter de cada uno de los personajes y, al mismo tiempo, describirlos con habilidad poética sin perder el razonamiento crítico. Pude ver cada escena que cita en mi mente, cada gran momento de la serie y todas las emociones que despertó en mí los capítulos más importantes. Pude, al fin, decirle adiós a Don Draper, Roger Sterling, Joan Holloway y todos los demás personajes de una de las series que más he disfrutado en mi vida. No había comprendido por completo que ya era un huérfano cuando vi la última escena del último capítulo de la última temporada. Ahora, gracias a este ensayo cerré ese momento y me despedí de todos ellos. Algo que había logrado sin dificultad con Tony Soprano o Walter White, me costó verdadero esfuerzo con Mad Men. Desde aquí mi agradecimiento profundo a Jorge Carrión.

Este libro sirve tanto para aquellos que ven a la televisión como la nueva forma de acercarse a la narrativa sin olvidarse de la literatura, como para aquellos que la ven sólo como entretenimiento. Es momento de olvidar el superficial y moralino prejuicio contra la tele. Seamos hijos de nuestro tiempo y abracemos la pantalla. Se puede combinar todas las formas de hacer arte. Pienso que la televisión no cancela a la literatura, así como el cine y la fotografía no destruyeron a la pintura, la radio no acabó con la música y los periódicos no enviaron a la basura a la narrativa. Son todas actividades humanas que pueden llevarnos a entender mejor el mundo. El asunto es la calidad de lo que consumimos.
En todo caso, propongo que dejemos de tragar basura.



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