El PAN, Riquelme, política.

¿Y dónde quedó el orgullo regional?

Por: Álvaro González

Bernardo González, presidente del PAN Coahuila
Todos los medios tenemos necesidad de buscar interesar a nuestra clientela más fiel, de ello depende nuestra sobrevivencia, especialmente los medios que originalmente somos periódicos y revistas de papel, porque no es un secreto que tenemos un problema de una clientela cada vez menos interesada por los medios impresos, obligándonos a crear versiones digitales, con plataformas en la internet, lo que no justifica el principio básico de informar de la manera más veraz y equilibrada posible, porque de otro modo todo se desvirtúa.

Un medio no puede subordinarse a los intereses económicos y, menos aún, a los intereses de los políticos y de sus partidos, cualquiera que sea, por lo que es lamentable el tratamiento que se le ha dado al gobierno de Miguel Riquelme Solís, en especial, al cierre del mismo y al inicio de las precampañas político-electorales de PAN y del PRI.

Después del tercer y último informe de Miguel Riquelme, el PAN organizó una rueda de prensa, presidida por Bernardo González, el presidente estatal de este partido político, donde realizan una crítica al gobierno municipal de Torreón y sus obras y programas. Literalmente no dejan títere con cabeza: todo, absolutamente, está mal y estamos ante un desastre de gobierno, lo cual, obviamente es una evaluación no sólo poco seria sino burda; agresivamente partidista, que deja como conclusión que en Torreón todo está peor que hace tres años. Somos un caos, dicho en otros términos.

¿Pasaría lo mismo si el presidente del PAN a nivel estatal fuera de Torreón y estuviera a las órdenes de su alcalde, e hiciera lo mismo con respecto a la administración municipal de Saltillo, que dirige Isidro López Villarreal, también aspirante a la gubernatura?

Eso sería un escándalo para los medios políticos de Saltillo, porque además Isidro López es Isidro III, de la dinastía López, la familia mexicana con más poder económico en la capital del estado, con la cual los medios de comunicación no se meten para poner a resguardo sus intereses económicos.

¿Qué está primero: los intereses de Torreón o los intereses del PAN que hoy está en la oposición pero que ha gobernado el municipio 10 de los últimos 20 años? ¿Dónde queda el plan 2040 elaborado por el IMPLAN con la participación de todos los sectores sociales?

¿Se trata de abrirle el camino político a Isidro López o de revisar de manera seria los resultados de los gobiernos municipales para ver cómo vamos realmente?

Obras como el complejo de La Jabonera, la Línea Verde o el proyecto de La Compresora no se pueden cuestionar como una inversión importante en polígonos de pobreza o en zonas de la ciudad que requieren de una gran atención a la reconstrucción del tejido social, los que van de la mano con los avances innegables que se han tenido en el renglón de seguridad.

El Paseo Morelos es una obra muy importante que se convertirá en la columna vertebral de la posible renovación del centro de Torreón. Fue inaugurada, por la solicitud de permiso del alcalde, quedando pendiente una parte menor de la misma, como los postes y el cableado que tiene pendientes la CFE, lo que hubiera sido conveniente mencionar, porque a este periodo de gobierno le resta todavía un año, pero de ahí a descalificar una obra de estas características es un despropósito.
Isidro López, Miguel Ángel Riquelme, dos aspirantes.

Es un hecho que la mayoría de los ciudadanos de clase media no conozcan los proyectos de La Jabonera o la Línea Verde, porque están en colonias populares, algunas de las cuales fueron cotos del crimen organizado, pero el Paseo Morelos lo conoce todo mundo.

El Metrobús, que es sumamente importante para cambiar la movilidad de toda la zona conurbada, ya está en construcción con recursos del Fondo Metropolitano, se llevará años concluirlo totalmente, pero una crítica responsable debería estar procurando que avance lo más rápidamente posible, no darle voz a los gremios de camioneros que viven, porque le sacan provecho, con cuatro décadas de atraso. Tal vez la gente que compra tu medio viaja en automóvil y jamás se sube a un camión, pero el grueso de los torreonenses sí viaja todos los días en camiones de tercera y de segunda.

El parque en el lecho del río, que ya estaba concluido, tuvo problemas por las avenidas extraordinarias del Nazas, lo mismo que todo el pavimento de la ciudad por las intensas lluvias que fueron históricas, lo que dejó a mi colonia y a muchas otras de Torreón, convertidas en un paisaje lunar y maldiciendo todos los días por los golpes en la suspensión del automóvil. Tengo que decir que hace quince días la colonia esta bacheada y las colonias próximas están siendo recarpeteadas y bacheadas, porque es algo que me consta.

De igual forma la cuadra donde vivo quedaba en tinieblas caída la noche, hoy hay iluminación, pero por más de diez años me la pasé haciendo llamadas al departamento de alumbrado público, sin ningún resultado. El único arbotante que estaba en la esquina de la cuadra se había podrido de la base y terminó por caerse, así como lo escucha, por fortuna fue de madrugada y no pasó una desgracia mayor.

Si revisamos, con datos duros y comprobables, la calidad de los gobiernos municipales que hemos tenido en los últimos 20 años en Torreón, que han sido tres panistas y tres priistas, sólo destacan el de Guillermo Anaya y el de Miguel Riquelme Solís, pero en inversión de obra este último gobierno tuvo una mayor inversión, con fondos municipales, con atracción de fondos federales y con recursos mezclados, pero tuvo una mayor inversión. En materia de deudas Guillermo Anaya no heredó deuda, Riquelme Solís ha contraído deuda que, proporcionalmente, representa el 17% aproximado de su presupuesto anual; pero además de que hay de deudas a deudas, todavía no concluye este periodo de gobierno: lo hará hasta diciembre de 2018, así que en cuestión financiera todavía no hay números finales.

Los partidos políticos pueden pelear cuanto quieran en sus larguísimos procesos prelectorales y electorales; denostarse en lugar de proponer proyectos de gobierno; jugar guerras de lodo, porque además todo lo hacen con el dinero que pagamos de impuestos, pero una cosa es eso y otra muy distinta anteponer los intereses partidistas al proyecto de desarrollo de Torreón.

En un proceso sano un gobierno debe sumar siempre a su antecesor, sino esto se vuelve un juego destructivo de “comenzar” a inventar la ciudad en cada gobierno.

Sólo alguien irresponsable puede cuestionar el que a Humberto Moreira se le debe llamar a cuentas, no sólo por la megadeuda, sino por todos los horrores que sufrió el estado en materia de seguridad durante su periodo. Igualmente, sólo alguien ingenuo puede pensar que, ya sentado en la silla del poder, alguien le debe algo a alguien. Ernesto Zedillo mandó a Irlanda a Carlos Salinas de Gortari, y lo más que le dejaba acercarse a México era a Cuba, donde recibía a sus amistades y parientes en las fechas especiales. Salinas de Gortari ha sido el presidente de México con más poder por lo menos en los últimos 45 años y Zedillo había llegado por accidente a la silla presidencial.

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