El Cristo de las Noas: rusticidad y pobreza arquitectónica

“LA ARQUITECTURA de este singular conjunto que ustedes identifican como Cristo de las Noas, es muy pobre; es evidente que la mayor parte fue realizada sin ninguna planeación y sin el apoyo de profesionales. Casi todo es fallido, desde mi punto de vista. Es difícil inclusive identificar algún tipo de estilo, la única constante es el almenado de todos los muros, que era característico de las edificaciones militares medievales y la construcción a base de sillería (piedra tallada) en cemento, que se toma de los mismos cerros cercanos; no hay un orden, ni siquiera funcional y tampoco un vestimento adecuado ni en interiores ni en exteriores. Creo que lamentablemente es una obra fallida en muchos de sus elementos y realizar mejoras implicaría algunas demoliciones y rediseños.”

-Felipe Montesinos Ortega, especialista en arquitectura religiosa

En entrevista exclusiva para Revista de Coahuila, así define al conjunto religioso del Cristo de las Noas el arquitecto español Felipe Montesinos Ortega, especialista en arquitectura religiosa y doctorado por la Universidad Complutense de Madrid, quien realiza un trabajo de investigación sobre el barroco mexicano y radica temporalmente en la ciudad de Querétaro.

“La idea es interesante de origen, pero implicaba un diseño de la misma y es evidente que eso no se dio. Lo que yo veo rescatable, aunque no es propiamente un elemento básico de un conjunto religioso, es el mirador que, por lo que observo en el material que me ofrecen, se amplió recientemente. Lo que es el templo también es arquitectónicamente rescatable, aunque considero que se debe acortar el espacio de la parte izquierda porque se aleja mucho del altar central, pero eso tiene solución”.

¿Qué otros aspectos son rescatables?
No hay muchos otros, incluso me atrevo a decir que la estatua misma del Cristo tiene muy poco valor estético, si la comparas, por ejemplo, con el Cristo del Cubilete, el cual recientemente he visitado. El material del que está hecho es poco noble y además es demasiado simple, yo diría que no hay mérito en lo escultórico, con todo respeto para su autor, que desconozco si aún viva.

¿Qué es lo más cuestionable del conjunto arquitectónicamente?
Es difícil responder a tu pregunta porque son muchas cosas, pero me puedo referir a las que considero más importantes. Creo que la construcción que aparece como tienda y cafetería no debería estar ahí; la escalinata central debería ocupar todo ese espacio, para darle toda la vista que merece el Cristo y el templo, que son los dos elementos centrales. Las capillas que están en el costado derecho de la basílica las considero algo lamentable; si están dedicadas a la natividad, al martirio de Cristo y al santo sepulcro, creo que habría muchísimas otras formas de resolverlo. La decoración interior que puedo observar es algo de utilería, no sé cómo se puede hacer eso. El espacio que está debajo del mirador me dices que está destinado a un restaurante, creo que eso es algo absurdo para un conjunto religioso, no obstante puede ser un espacio muy valioso si se redefine su destino, lo que implicaría adecuaciones, algo que es posible. El Cristo del Cubilete tiene un modesto museo; se me antoja que incorporar un museo religioso con tecnología de última generación sería un añadido muy interesante para los visitantes, pero un restaurante me parece un despropósito. Finalmente en mi parecer esas pequeñas construcciones, que me dices son capillas y que se ubican en la parte baja del conjunto, no tienen ningún sentido, porque además veo que es lo último que se ha construido y es, en mi punto de vista, un mal uso de recursos.

¿Qué otro aspecto aprecias en este conjunto?
Bueno, veo algo que es difícil de decir porque creo que está relacionado con televisoras y negocios de radiodifusión, pero que me parece muy lamentable: el conjunto está tremendamente contaminado por todas esas enormes antenas que se han colocado justo en derredor del templo l y del Cristo. No entiendo por qué se permitió eso si observo aquí que hay varios cerros cercanos donde se pudieron colocar. Finalmente también tendré que decir que el espacio para el estacionamiento de automóviles no se resolvió adecuadamente.

¿Un proyecto arquitectónicamente fallido?
Creo que estamos hablando de algo importante para mucha gente y que es muy penoso decir estas cosas, me gustaría decir cosas más agradables,  pero si queremos ser serios en la apreciación, tenemos que decir que casi todo esto debió hacerse sin el diseño y el consejo de profesionales, de algún arquitecto especializado en el tema.

¿Es algo raro ver esto en México?
De todo un conjunto de  estas características sí es algo raro, por lo menos yo no conozco otro caso en México. Por otro lado, si de algo sirve decirlo, considero que la arquitectura religiosa en México está pasando por una muy mala época si la comparas con la riqueza extraordinaria de épocas como la que ahora estoy trabajando, que es el barroco mexicano, algo maravilloso. Ustedes tienen uno de los patrimonios arquitectónicos religiosos más valiosos de la humanidad, por eso me cuesta tanto trabajo entender cómo se ha caído en tal pobreza. Cada semana veo construcciones de nuevas edificaciones religiosas que te apenan, no te explicas cómo las iglesias han caído en semejante impase y, debo decirlo, no es por falta de dinero, sino de talento. Me disculpo si mi comentario puede interpretarse como ofensivo, pero todo esto que veo es penoso, no está a la altura de su tradición arquitectónica.

¿Qué comparación se puede hacer entre el Cristo del Cubilete, en Guanajuato, y este Cristo de las Noas en Torreón?
Creo que no sería justo hacer una comparación. El Cristo del Cubilete es una obra monumental, la más importante y la única en su género en México; tiene una historia muy, muy importante en la religiosidad de este país; fue diseñado y construido por dos talentosos arquitectos: Nicolás Mariscal y Piña y José Carlos Ituarte González. El cristo es una excelente obra del escultor Fidias Elizondo, por cierto norteño, como ustedes, de Monterrey, quien además diseñó el altar de la basílica. José Carlos Ituarte diseñó también el templo El expiatorio en la ciudad de León, que es el templo de estilo gótico más importante que existe en México. En fin, son historias totalmente diferentes, no creo que sea adecuado hacer una comparación, en ningún sentido.

¿Hay solución?
Es posible, por supuesto que sí. Habría que invertir para ello, no sé si le tocaría a la iglesia católica o a los gobiernos locales hacer esa inversión, pero inclusive pueden hacerlo juntos, que me parece sería lo más conveniente, lo importante es que cualquier cosa que se haga debe quedar en manos de un arquitecto especializado en el tema religioso; en México existe gente muy calificada para ello.


EL TELEFÉRICO

En relación al teleférico que llevara al Cristo de las Noas desde el centro de Torreón, Felipe Montesinos comparte también su opinión.

“Hombre, eso del teleférico me parece muy novedoso, en México hay muy pocos teleféricos. Sigue siendo un tipo de transporte muy singular, por lo espectacular de ir en pequeñas góndolas a gran altura. Según he observado tiene mucho de diversión para la gente común, especialmente para la gente menuda que los considera como algo parecido a uno de esos grandes juegos de feria, pero bueno, es un vehículo de transporte que suele ser costoso en su construcción y mantenimiento, por lo que casi todos son turísticos, que es el caso de ustedes. En ciudades como Medellín, en Colombia, es un medio de transporte; es como tomar el bus.”

¿Tú cómo lo aprecias en este caso?
Mira, he estado en la ciudad de Puebla, donde han construido un teleférico que sencillamente va de una torre a otra para hacer un recorrido panorámico en la parte más alta de la ciudad, me parece que las torres están estructuralmente sobradísimas, debió costar muy caro, pero además se construyó cerca de un mirador natural que domina todo el valle; para mucha gente que conoce del tema la obra no parecía necesaria. En el caso de ustedes creo que es diferente, porque lleva de una ciudad que se ubica sobre una planicie a un cerro que es el más próximo y único mirador natural que se tiene.

¿Consideras que puede ser una obra rentable?
A mediano y largo plazo creo que sí puede serlo. Lo que yo considero que es necesario cuestionar  es si el destino al que te lleva ese teleférico es suficientemente atractivo, para hacer de ello algo turístico y rentable, que te permita tener una cantidad de usuarios que garanticen la operación y el mantenimiento, pues de otra forma hay necesidad de estarlo costeando de manera permanente, que supongo no es el propósito.

¿Ves posible esa rentabilidad?
Bueno, cuando se comienza con ese tipo de servicio he observado que existe mucha demanda, por la novedad y la diversión que implica, pero esto decae en un tiempo relativamente corto. Como te digo, lo importante es que el destino sea permanentemente atractivo y aquí entra eso que hemos platicado de añadirle un plus al santuario religioso, lo que te obliga a ser innovador y a invertir en un equipamiento, que la gente diga “vamos a ir a ese lugar que es muy bonito o muy interesante”; es necesario generar un turismo de tipo religioso y eso puede ser difícil porque comúnmente la parte religiosa es espontánea. En este caso tienen un mirador y un santuario religioso; estoy imaginando que se requerirá añadirle atractivo al santuario como tal y agregarle atractivos y servicios al conjunto, además de los cambios de diseño que requiere la obra arquitectónica en sí.

¿Por qué comentas que el turismo religioso es muy difícil de fomentar?
Sí, te decía que es muy difícil porque ordinariamente es espontáneo, nace de las creencias religiosas y de las costumbres populares, además de la tradición. Si ponemos atención podemos observar que el turismo religioso no se da en el norte de México. Zacatecas es el estado más al norte donde se presenta este fenómeno. El turismo religioso se da principalmente en el centro del país y en el bajío, donde hay centros de congregación masiva impresionantes, pero se remontan a siglos de tradición o a eventos muy importantes en la historia del país.

¿A quién le tocaría hacer el esfuerzo?
Pues creo que en este caso, por lo que se me comenta, el gobierno ya ha hecho su parte; lo del teleférico debió ser una gran inversión. Podemos pensar que ahora le toca hacer su parte a la iglesia católica o, si queremos ser más precisos, al obispado local, aunque creo que el gobierno, a través de sus instituciones, pueden hacer mucho si son creativos y toman la iniciativa, a la que tienen que invitar a los empresarios y a la gente en general, si se desea tener éxito. Fíjate que los tiempos difíciles son buenos tiempos para la religiosidad y las cosas relacionadas con ello y, por lo que todos vemos, estamos en tiempos difíciles y por lo bajo se pueden poner aún más difíciles, lo que no se le desea a nadie pero así está la situación. 





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