Matrimonio igualitario y otras divagaciones

Por: Marcela Valles



El país tiene un debate sobre la familia, a raíz de la iniciativa del presidente Enrique Peña Nieto sobre la legalización de lo que se denomina el “matrimonio igualitario”, donde  los derechos y obligaciones serian iguales para todo tipo de relación y de personas o, más específicamente, la ley propone la incorporación de la comunidad LGBTTTI a la ley general sobre el matrimonio, lo que ha levantado la protesta masiva de quienes se oponen a ello, que son la gran mayoría de los ciudadanos, quienes se han manifestado, con lo cual Peña Nieto, quien parece dispuesto a echarse encima al país entero, abre otro frente sin necesidad de ello.

Hasta ahora, con el empoderamiento de la minoría LGBTTTI, la mayoría de los medios de comunicación están linchando, literalmente, a quienes difieren de la cuestión lésbico-homosexual, convirtiendo en un crimen cualquier posible crítica y hasta el sentido del humor, porque  el Consejo Nacional para Prevenir la Discriminación (CONAPRED), aprobado el 23 de abril de 2003 en el gobierno del panista Vicente Fox, adscrito a la Secretaría de Gobernación, se ha convertido en un censor al servicio de la comunidad LGBTTTI, cuando sus propósitos originales son mucho más amplios y diversos.

Se llega a la ridiculez y a la pretensión de censurar la libertad de expresión hasta de un periódico semanario como Desde la Fe, órgano de la arquidiócesis de la ciudad de México, porque se opone a la ideología de género, lo cual es absolutamente esperado por parte de la jerarquía católica, a lo cual tienen todo el derecho, porque en la pluralidad y los derechos de una sociedad democrática toda opinión debe ser respetada.

Antes de la marcha realizada el 24 de septiembre por el colectivo nacional Frente por la Familia, varios medios estuvieron alentando la manifestación de la comunidad lésbico-homosexual. Vi programas, como el de Carlos Puig en TV Milenio del viernes por la noche, donde presenta a una pareja lésbica que llevaba a una muchacha, la cual debe tener una terrible enfermedad porque es del tamaño de un niño de un año y medio y tiene trece, además de que carece de casi todas sus facultades.
Pues la pareja lésbica fue presentada por Carlos Puig como una familia modelo de la modernidad y la tolerancia, pero resulta que la niña se las prestó una pareja heterosexual amiga, que son sus padres naturales, a quienes ayudan a cuidar a la niña, para presentarse en televisión y manifestar que ellas desean adoptar a una niña. Aquello me pareció patético, por el evidente uso de la niña enferma, pero a eso hemos llegado.

Hay periodistas tan conocidos como Carlos Loret de Mola, quien en sus editoriales alcanza una subjetividad y visceralidad que da vergüenza ajena y alerta sobre cierto tipo de comentócratas, quienes  pierden piso y exponen cualquier disparate, pero son parte de la prensa llamada “nacional”.


NO HUBO AMOR ETERNO

Originalmente a lo que iba es que la mayoría de los especialistas serios, no se atreven a hacer pronósticos sobre que comportamiento y resultados tendrá una posible adopción de niños o niñas por parte de parejas homogenéricas, ya que se trata de algo nuevo.

Recuerdo ahora lo mucho que he disfrutado en dos ocasiones la película La Jaula de las Locas (La Cage aux foiles, su título original en francés), dirigida por Édouard Molinero, con las estupendas actuaciones de Michel Serrault y Ugo Tognazzi, en los papales de Renato y Albín.  La coproducción franco-italiana fue estrenada en 1978, hace 38 años, pero yo la vi por primera vez a mediados de los ochentas. Es una comedia de enredos sobre una pareja homosexual que tiene a un hijo heterosexual, el cual es producto de una infidelidad de Renato, el homosexual que lleva el rol “masculino” en la relación. Muy divertida, muy desprejuiciada para su tiempo, cuando el sentido del humor sobre el tema gay no le sacaba ronchas a nadie. Como obra de teatro estuvo quince años en cartelera. Es una obra original de Jean Poiret, escrita en 1973, hace ya 43 años. Hoy a todo el que se mueve, respira, camina o se arrastra lo acusan de homofóbico.

Pero vuelvo a lo que iba finalmente. Con la obscena manipulación mediática que se hizo de la muerte del artista Juan Gabriel, y la serie previa sobre su vida que produjo TvAzteca, la cual ha explotado hasta el hartazgo, es imposible no absorber demasiada información sobre su dramática vida.
Me voy  a referir sólo al aspecto de su vida familiar directa, que me parece interesante si partimos de que fue homosexual toda su vida, pero rompe de manera drástica con el tono y muchos de los planteamientos de la estridente comunidad lésbico-homosexual que grita hoy en las calles y en los medios.

Por supuesto que se trata de una persona muy famosa, exitosa y atípica, sin embargo por lo mismo es un referente, porque él nace en 1950 y desarrolla su carrera por casi cincuenta años en un México que, entonces sí, debió ser muy diferente al de hoy en cuestiones de tolerancia.

Tuvo varias parejas a lo largo de su vida, pero con ninguna se estableció, ni parece haber tenido alguna intención de casarse. Cuando decidió formar una familia lo hizo a través de un par de hermanos de apellidos Salas Campos, por cierto originarios de Torreón. Él fue su amigo y asistente toda su vida y ella era una mujer de perfil bajo y de vida discreta, quien aceptó prestar su vientre para una inseminación artificial, por medio de la cual Juan Gabriel tuvo a su único hijo natural, de nombre Iván.

Anteriormente había adoptado a Alberto Aguilera, Junior, y después adoptó a otros dos de nombre Jean y Hans, lo cual se le facilitaba porque él era el benefactor o propiamente quien financiaba el orfanato del que procedieron estas adopciones. Todo esto de acuerdo a la información proporcionada por los medios electrónicos y escritos dedicados al mundo de la farándula.

Singularmente, la mujer quedó al cuidado del hijo natural y de los otros tres, pero vivía, al menos en los últimos años, en una mansión enorme en Miami, Florida, donde sigue teniendo un perfil sumamente bajo, al extremo de que nunca apareció en público con Juan Gabriel. El mismo sepelio fue presidido, en todos sus actos, tan sólo por el hijo natural y su esposa, con la ayuda del hermano de la madre.

Cuando el hijo mayor, Alberto, trata de ingresar a Bellas Artes, los guardias se lo impiden. Su relación con Juan Gabriel era muy mala desde hacía tiempo, a raíz de la muerte de su hijo, del mismo nombre, por una sobredosis. Los otros dos hermanos, Hans y Jean, han tenido diversos problemas con la justicia norteamericana. Todo indica que era una familia disfuncional, atípica y que de alguna manera guardaba gran parte de sus relaciones por el interés económico en la fortuna del artista.
Hay tres adopciones y un hijo biológico, pero nunca una familia a partir de una relación entre una pareja homosexual. Lo significativo del caso es que es uno de los muy pocos, por lo menos en México, donde se puede observar que pasó a largo plazo con los hijos que fueron adoptados y el que se procreó con ayuda de medios artificiales.

Parece ser que uno de los problemas de esta polémica del matrimonio igualitario, ha dejado de lado el verdadero gran tema de la equidad de género en una sociedad como la mexicana: la equidad entre hombre y mujer, que es mucho más importante y estaba apenas en una etapa de lucha que comenzaba a cobrar fuerza real.

Tenemos todavía estados como el de Oaxaca, donde, por “usos y costumbres”, se sigue vendiendo a las hijas por chivas o dinero en efectivo a quien deseé comprarlas para casarse con ellas o, mejor dicho, para hacerlas sus sirvientes y sus vientres reproductivos, pero hoy lo de moda es el tema LGBTTTI.

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