El PAN: la lucha por la gubernatura

#PORTADA301

Por: La Redacción

El PAN de Coahuila está en busca de algo que nunca ha podido lograr: ganar la gubernatura del estado, lo que pareciera que está, por primera vez, a su alcance; pero antes tiene que vencer sus propios demonios internos y enfrentar, con todos los recursos disponibles, una dura contienda contra el PRI, en un estado donde nunca se ha dado la alternancia. 

Todos los estados del norte de México han tenido ya alternancia al menos en una ocasión. Este año el PAN logró ganar en Tamaulipas y Durango, los dos únicos estados que le restaban, pero perdió Sonora después de un gobierno en el que se dio una enorme corrupción, por parte de un gobernador panista.

¿Podrá el PAN ganar Coahuila el año próximo? Muchos consideran que esto podría ser relativamente fácil, pero en la práctica existen muchos obstáculos antes de alcanzar ese propósito.

El primer problema y tal vez el más grande es lograr designar a un buen candidato sin enfrentar una división interna, algo que no ha podido hacer en el pasado. Lo segundo sería que ese candidato pueda lograr el apoyo en las diferentes regiones de un estado que se caracteriza en parte por eso: una fuerte regionalización, donde existen diferencias muy especiales tanto en lo social y político como en lo económico.

En estos días el PAN vive el primer proceso: lograr designar un buen candidato sin perder en el camino la integración del partido. Se suma la intervención del Comité Ejecutivo Nacional dirigido por Ricardo Anaya, un precoz político queretano que tuvo gran éxito en las elecciones de este año, donde su partido ganó siete de doce gubernaturas en juego. La cuestión es si estos triunfos se debieron a la habilidad táctica y estratégica de su dirigente nacional o, más bien, por los malos gobiernos priistas, la pésima imagen del gobierno de Enrique Peña Nieto y el hartazgo de la sociedad civil en esos estados.
Todo orienta a que fueron los últimos factores para la benéfica coincidencia de Ricardo Anaya, quien, encabezando las victorias, ha montado una campaña masiva para promover su imagen como posible candidato a la presidencia de la república, un cargo para el cual no tiene el perfil necesario, ni la experiencia.

En la recta final por la nominación coahuilense han quedado tres precandidatos: Guillermo Anaya Llamas, Luis Fernando Salazar Fernández e Isidro López Villarreal, éste último alcalde en funciones de Saltillo; por su parte Salazar Fernández es senador de la república, un cargo que le vino demasiado joven, lo que le tiene ahora en la lucha por la gubernatura.




GUILLERMO ANAYA, EL OFICIO POLÍTICO

Si se diera una lógica con base en los perfiles de los candidatos que ganaron las siete gubernaturas para el PAN en 2016, Guillermo Anaya Llamas tiene un perfil nítidamente parecido, por lo que se le podría considerar como el candidato natural del PAN para contender por la gubernatura de Coahuila en 2017.

Como Miguel Yúnez, José Rosas Aispuro, Martín Orozco y Javier Corral, sería la segunda vez que se postulara como candidato a la gubernatura y, como cinco de los siete candidatos ganadores de este año, ha sido alcalde de una ciudad importante en su estado de manera exitosa, además de diputado federal y senador de la república.

Otra característica es que Anaya Llamas es un político hecho y con experiencia (48 años de edad), una característica que comparte también con el perfil de la mayoría de los candidatos panistas ganadores de este año.

Es el precandidato mejor posicionado en los sondeos de preferencia; además es el político que más influencia tiene en la estructura del partido a nivel estatal, por lo que podría lograr las alianzas que se necesitan para librar la latente amenaza de la división.

Una circunstancia que le ha resultado desventajosa al interior del PAN es que actualmente no ocupa ningún cargo público y, lo que más cuestionan sus críticos, son sus relaciones de compadrazgo con Felipe Calderón Hinojosa y algunos actos de corrupción que le son atribuidos, pero no es el único de los precandidatos a quienes se le hacen ese tipo de señalamientos.

Es el precandidato más posicionado y más fuerte en términos objetivos, pero la dirigencia nacional del PAN y, específicamente Ricardo Anaya, parecen estar arropando a Fernando Salazar Fernández. No obstante, tendrá que tomarse en cuenta lo que digan los panistas coahuilenses, la estructura del partido y la experiencia comprobada de éxito de las elecciones por la gubernatura celebradas este año.


FERNANDO SALAZAR, MUY JOVEN

Dentro del medio panista de Torreón se esperaba que Luis Fernando Salazar Fernández buscara la candidatura a la presidencia municipal de Torreón, no a la gubernatura, pues se le considera muy joven (38 años de edad) y sólo ha competido en una elección de nivel estatal por la senaduría, cargo que ocupa actualmente, pero no tiene experiencia de gobierno y su trayectoria se puede considerar corta.
En los sondeos de preferencias está debajo de Guillermo Anaya, con quien hizo equipo por muchos años y quien lo ha impulsado en su precoz carrera política. En la contienda de 2012 trabajó precisamente como operador en la campaña de Guillermo Anaya y recibió su apoyo para ocupar el cargo de delegado estatal de la Sedesol.

Los tres precandidatos panistas han violado la ley
electoral por actos anticipados de campaña.
El más joven de los candidatos que ganaron una gubernatura para el PAN en este año fue Francisco Domínguez Servíen, de Querétaro, con 40 años edad, pero ya había sido alcalde de la capital que, en el caso de Querétaro, abarca casi todo el estado.

El segundo más joven fue Carlos Joaquín González, de 41 años, quien se puede considerar como un panista-priista, pero además de otra experiencia pública ya había sido exitosamente alcalde del municipio de Solidaridad (Ciudad del Carmen, Quintana Roo). Todos los demás están por los cincuenta años o más.

José Antonio Fayad, quien no era repetidor como candidato, recién terminaba exitosamente como alcalde de Puebla, la capital del estado que concentra como en Querétaro la mayor parte de la entidad. Además, es un hombre de 57 años con una carrera consolidada. Fue por cierto el más exitoso en las urnas.

Luis Fernando Salazar se percibe muy acelerado en su campaña por la precandidatura. Por citar sólo un ejemplo, contrató 72 anuncios espectaculares en todo el estado; anuncios de televisión producidos exclusivamente para el propósito y está cabildeando con la misma intensidad con Ricardo Anaya para obtener su apoyo.

Legalmente, los tres precandidatos panistas han violado la ley electoral por actos anticipados de campaña, lo que podría acarrearles sanciones. Esto se originó en la dinámica que el dirigente nacional del PAN le impuso al proceso de selección.

Es posible que Fernando Salazar estaría más enfocado si buscara primero una alcaldía como la de Torreón. Una máxima de los procesos electorales por las gubernaturas, es que para ser gobernador primero hay que parecerlo y Fernando, viendo la imagen que ha proyectado en su publicidad de precampaña, no da el perfil de gobernador.

Otro aspecto delicado: de los tres precandidatos, Salazar es quien tendría más problemas para lograr la unidad del partido, pero en la política muchas veces no se impone la lógica y el Comité Ejecutivo Nacional podría buscar influir en su designación, porque el propio Ricardo Anaya, que es aún más joven que Fernando, se considera un precandidato a la presidencia de la república, cuando nunca ha tenido experiencia de gobierno y es un muchacho que, aún como gobernador, resultaría muy prematuro. Esto es muy importante y ahí está el referente de Chiapas, donde el juvenil gobernador tiene problemas para llenar el cargo.


Isidro López: un precandidato que no es político ni tiene carrera dentro del oficio y fuera de Saltillo prácticamente es desconocido. 

ISIDRO LÓPEZ: RELAJADO Y AFABLE

En el sentido estricto, Isidro López Villarreal, actual alcalde de Saltillo por el PAN, no era un político cuando entró a la política y tampoco era panista, pero era miembro de la familia económicamente más poderosa de Saltillo.

Su tío, Rosendo Villarreal y su hermano Manuel López Villarreal, quienes junto con él han sido los únicos tres alcaldes del panismo y de la oposición en la capital del estado, tampoco eran políticos ni panistas cuando fueron lanzados al cargo; inclusive Manuel se retiró de la política en activo y regresó a sus empresas después de haber sido alcalde.

Pero, a sus 60 años, Isidro López tiene sus ventajas como precandidato, de ahí el interés de algunos sectores del partido para que busque la gubernatura.

¿Cuáles son sus principales activos? El más importante es la imagen que proyecta de un hombre maduro de 60 años, afable, con buen trato de gentes y respetable. Sería muy difícil montarle una campaña negra. Aun cuando no ha sido particularmente destacado como alcalde, tampoco ha cometido errores importantes.

Publicitariamente es el precandidato que califica más alto en la imagen general para el cargo de gobernador, pero entre sus debilidades se encuentra el hecho de que no es un político, no tiene carrera dentro del oficio y, fuera de Saltillo, su posición sería muy diferente, pues es desconocido, además de que no tiene militancia alguna dentro del PAN y la estructura del partido debe ser considerada.

Isidro López ha sido siempre un hombre relajado vitalmente, no se mete en complicaciones ni en tareas de alta presión. Si gana o pierde no debe tener mayor conflicto, porque su vida está resuelta y, como se mencionó, estaría el año próximo más allá de los 60 años de vida.

Es difícil que se involucre demasiado en la tarea de apoyar con todos los recursos posibles a quien resulte el candidato. Su horizonte es terminar bien su periodo como alcalde de Saltillo, pero el panismo de la capital, dirigida en la práctica por su tío Rosendo Villarreal Dávila, quien sí hizo carrera política y fortuna dentro del medio público aprovechando los gobiernos de Vicente Fox y Felipe Calderón Hinojosa y conservando con ellos una muy buena relación, es el interesado en que el posible gobernador panista sea saltillense, lo que continuaría la hegemonía política de la capital sobre el resto de Coahuila; habría que ver si esto lo aceptan las demás regiones.


LA ENCHILADA COMPLETA

La contienda por la gubernatura de 2017 no sólo dependerá de quiénes sean los candidatos por los diferentes partidos, también depende de quiénes sean los candidatos a alcaldes por los principales municipios, pues estos sumarán o restarán a la campaña.

En condiciones ordinarias esto ya es difícil, pero en 2017 hay circunstancias especiales, ya que la elección de alcaldes será tan sólo para un periodo de un año, con el propósito de empatar las elecciones municipales en el 2018 con la elección presidencial. No está claro para qué se hizo esto si posteriormente se desempatarán nuevamente, pero el asunto es que es un hecho.

El PRI tendrá problemas con esta modalidad, pero el PAN puede tener aún más problemas porque no tiene cuadros de buen nivel para dos elecciones de alcaldes, además de que los aspirantes a las alcaldías no desean el periodo de tan solo un año, cuando en 2018 será por tres años con opción a reelegirse.

Éste es el caso de Torreón, donde el PAN tiene un buen prospecto para alcalde en Marcelo Torres Cofiño, pero tendrán que buscar dos buenos perfiles y uno de ellos tendría que conformarse con la mini-alcaldía.

Si se lanzan candidatos de bajo perfil, esto perjudicaría la contienda por la gubernatura, así que ese parece un contratiempo político irresuelto en el PAN, aunque también parece serlo en el PRI.
Todo indica que aspirantes como Gerardo García Castillo, alcalde de Monclova, han sido descartados de la contienda interna del PAN por la gubernatura; ahora habrá que esperar la postura que asumirá ante quien sea electo. Por alguna razón, el centro del estado tiene el mayor número de militantes dentro del padrón de membresía del PAN a nivel estatal y esto, de varias maneras, debe de pesar.
En la misma zona conurbada, el alcalde de Frontera, Amador Moreno López, se ha sumado públicamente a la precandidatura de Guillermo Anaya Llamas, pero García Castillo aspiraba a ser precandidato y al ser desplazado se desconoce con precisión a quién sí se sumará, o si asumirá una postura de inconformidad. La unidad partidista es el principal problema del PAN en Coahuila.

Una posibilidad es que Gerardo García busque negociar alguna posición para continuar con su carrera política, pero aun considerando esta obviedad se desconoce dónde tiene puestas sus preferencias y qué tanto podría involucrarse en la campaña por la gubernatura, una vez que él no será el candidato. Históricamente el panismo del centro del estado ha tenido cierta vena de anarquismo, la que puede volver a manifestarse.

Si el PAN se equivoca en la selección de candidato, aún con todas las ventajas que tiene, es muy probable que pierda, porque detrás de una mala selección vendría la división interna, que es su principal debilidad como partido.

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