El PECDA en Coahuila: como Vladimir y Estragon




En un mundo ideal, las becas no existirían. Sobre todo en este país, en donde cada día es más complicado sobrevivir de forma decente. No voy a decir que aquí no se pueda subsistir, claro que es posible, el asunto es la forma de lograrlo. Casi rozando la miseria o de una manera digna y humana. Todos queremos la segunda, por supuesto.

Decía, entonces, que, en un mundo perfecto, las becas no existirían. No habría organizaciones públicas o privada que se dedican a entregar dinero a artistas, científicos e investigadores por realizar la labor que mejor pueden desarrollar. 

Cada uno de ellos, artistas, científicos e investigadores, podrían vivir de su trabajo y talento porque el sistema social y económico permitiría la sobrevivencia digna de todos. Alguien pagaría por el trabajo de cada uno y el día a día sería para disfrutar en lugar de estar pensando en cuánto puede durar el último dinero ganado. Ya sé, ya sé, parece que quiero habitar un paraíso, pero estas aspiraciones no deberían verse como imposibles o simples alucinaciones.

Pero no vivimos en ese mundo, y tampoco creo que vayamos a vivir así en un futuro cercano. La vida, entonces, se trata de sortear los múltiples problemas que conlleva dedicarse a actividades que no reportan una ganancia económica no sólo estable sino abundante. 

Así, ante una economía personal magra, el artista recurre a las becas que ofrece el estado. Tal vez con cierta reticencia u orgullo dolido. Ni modo. 

Toda la palabrería anterior para justificar la existencia de las becas, porque en un mundo ideal existiría una industria que mantendría a los artistas que no sólo entendieran que al final también son parte de un proceso comercial, sino que además pudieran explotar ese proceso para crear una obra personal que satisfaga sus obsesiones propias.

En este país, la manera de lograr eso, por lo menos parcialmente para muchos, es a través de una beca o un apoyo económico.

Además de las muy famosas becas del Fonca, la Jóvenes Creadores, por ejemplo; en cada estado del país existe un programa de apoyo económico llamado Programa de Estímulo a la Creación y el Desarrollo Artístico (PECDA). Este sistema tiene su razón de ser en una descentralización. Los artistas de los estados tienen menos posibilidades de sobrevivir de lo que realizan que aquellos que viven en la Ciudad de México. Parece una buena idea y funciona en todo el país de forma más o menos estable. 

El PECDA, dice en su página, creado en 1993 por el extinto Conaculta, funciona con un fondo mixto, en donde tanto la federación como los estados destinan una parte de los recursos para beneficiar a los proyectos ganadores. En otras palabras, es un dinero que ya está apartado para el programa y no puede ser utilizado en otras actividades. 

Entonces, aquí viene mi pregunta, que de verdad es sencilla de responder, pero he deseado hacerla en público: ¿cuándo aparecerá la convocatoria del PECDA en Coahuila?

Estamos a 12 de agosto y en la página de la Secretaría de Cultura de Coahuila y en la de FB no hay ninguna señal de la convocatoria. Tal vez será hasta noviembre, como lo hicieron en el 2014, una extraña fecha, sin duda.

No me gusta hacer periodismo al estilo Aristegui, pero el tema de la deuda coahuilense de inmediato salta a la vista. ¿Será porque no hay dinero? El de la federación ahí debe de estar, pero es probable que no alcance para todas las disciplinas. O tal vez cada día serán menos los artistas becados. No me parece mal, tampoco se trata de regalar el dinero. Aunque en Coahuila esta costumbre ya la conocemos y nos causa desconfianza, por decir lo menos.

Tal vez será por eso que las actividades culturales en el municipio estén casi muertas. Muy poco y sólo alguna que otra de verdadera calidad. La mayoría en conjunto con otras organizaciones.
Es un tema que le debería interesar a la comunidad artística coahuilense pero al parecer muy pocos tienen una opinión. No sé si será por el temor a no ganar el apoyo cuando vuelva, después de que paguemos esta enorme deuda. O tal vez es porque ya aprendimos a rascarnos con nuestras propias uñas. Algo que nos debería alegrar a todos. 

Incluso así, ¿el programa va a desaparecer? ¿No ha funcionado bien todos estos años? Pienso que hay bastantes artistas coahuilenses que tuvieron la fortuna de recibir esta ayuda por un año y que los resultados existieron. Por lo menos sé de algunos cuantos que sin este dinero no habrían terminado sus proyectos.
 
En fin, la preocupación es porque ese dinero ya está etiquetado y tendría que usarse en lo que debería usarse, no hay más. Ya pasamos la mitad del año y no aparece. Me gustaría saber dónde está. Si es un problema de la misma federación o está retenido por el estado esperando un mejor momento. O, tal vez, es momento de entender que la Secretaría de Cultura no está muy interesada en este asunto. Así que, cada quien a su santo y háganle como puedan.

Ojalá más artistas se unan a esta pregunta sin miedo a ningún tipo de represalia, al final estos apoyos existen porque no vivimos en un mundo ideal y tenemos que reconocerlo. 

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