Jorge Herrera Caldera: corrupción y cinismo

Para el priismo gobernante de Durango hay dos espejos: uno, el del palacio, donde la imagen del gobernador es beatífica, transparente y brillante. Este espejo es muy caro y le cuesta al erario público el engrasar a una gran cantidad de medios de comunicación, particularmente a los comentólogos que “analizan” la vida pública local. El otro espejo es una copia nítida de la fábula del rey desnudo de Hans Christian Andersen, pero en este caso los sastres que gozan de los favores de la corte son esos comentólogos que le han hecho al rey un traje hermosísimo pero invisible que sólo los tontos no pueden ver; el rey termina desnudo ante sus cortesanos, que no desean pasar por tontos y alaban la hermosura del traje, pero el pueblo se regocija viendo la grotesca figura del gobernante en cueros.



El 5 de julio, un mes después de que el PRI fuera barrido en las elecciones para la gubernatura, la alcaldía y las diputaciones locales, Jorge Herrera Caldera se reunió con un grupo de columnistas, para analizar por qué el PRI perdió el pasado 5 de junio.

El “análisis” no podía ser más cínico: “La gente buscaba una alternancia, no tenemos que culpar a nadie por la derrota del PRI, no tuvo nada que ver la iniciativa de los matrimonios gay, para nada. Era un ánimo que se venía gestando en la sociedad de una alternancia”, dijo Herrera Caldera. Sencillamente la gente quería cambiar de partido gobernante, porque tenía ganas. Es el espejo de los cortesanos y él, desnudo en toda su corrupción e ineficiencia ante la sociedad duranguense que, irritada, no estaba dispuesta a tolerar la imposición de otro gobernador de una clase política cada vez más viciosa e incompetente.

El propio Jorge Herrera Caldera no debió ser ya gobernador, de acuerdo a los resultados de la elección de 2010, pero con el voto de la región lagunera, donde era un desconocido, le alcanzó para un triunfo muy apretado; sin embargo, ni eso hizo reaccionar a la corte priista que había gobernado Durango desde la revolución de 1910, convirtiéndolo en el estado más pobre del norte de México.
La picaresca social afirmaba que tenían un gobernador “bicicletero”, en referencia al negocio familiar de fabricación de bicicletas. Era realmente una camarilla política sofocante, mafiosa, de lo que se suponía era la nueva generación de priistas de Durango. Ismael Hernández Deras, cuya corrupción personal es anecdótica entre los duranguenses, colocó a Jorge Herrera Caldera como Secretario de Finanzas y Administración del gobierno del estado, pero antes como encargado de finanzas de su campaña, donde establecieron toda una red de compromisos y componendas, de ahí lo colocó como presidente municipal y luego como gobernador. Herrera Caldera hizo lo mismo con Esteban Villegas.
Se sucedían en los cargos, en lo que eran carreras políticas paralelas: los tres egresaron de la UJED, viniendo de familiar de origen modesto o apenas de clase media baja; los tres fueron funcionarios del gobierno estatal; los tres, presidentes municipales de Durango capital; los tres, diputados federales, pero sólo dos alcanzaron la gubernatura, porque a Esteban Villegas Villarreal lo alcanzó la irritación social: ese “ánimo que se venía gestando en la sociedad de una alternancia”. También los tres claudicaron de sus periodos como presidentes municipales de Durango; tenían prisa en su carrera por el poder. Tampoco concluyeron diputaciones federales y senadurías; eran carreras vertiginosas, eran la “nueva generación”, pero todo se lo permitía uno al otro. La misma ansiedad tenían los tres por la acumulación de dinero, sólo que Esteban Villegas ya no pudo llegar.


Ismael Hernández Deras
UNA CORRUPCIÓN INCONTENIBLE

En la desnudez del espejo popular, la sociedad duranguense estaba cada vez más irritada con la corrupción y la ineficiencia que veía y sufría.

La inseguridad es sólo un ejemplo de ello. El gobierno de Ismael Hernández Deras, que coincide con la llamada “guerra contra el narcotráfico”, fue negro. El crimen organizado, que ha tenido una presencia muy importante en el estado desde hace muchas décadas, alcanzó niveles de infiltraciones, de impunidad y de acción escandalosos. La capital del estado y los municipios serranos pagaron las consecuencias, pero la región lagunera vivió una época de terror como jamás antes se había dado.

En 2011, el primer año del gobierno de Jorge Herrera Caldera, aflora buena parte de ese periodo negro de terror. En las inmediaciones de la capital se descubren al menos seis fosas clandestinas, en las cuales se encuentran, en cifras oficiales,  los restos de 218 personas ejecutadas, muchas de ellas con extrema crueldad.

Herrera Caldera, presionado por medios informativos nacionales, trata de justificar de alguna manera los macabros descubrimientos, argumentando que eran de entierros que tenían tres y hasta cuatro años, con lo cual buscaba trasladar la responsabilidad al gobierno de Ismael Hernández Deras.

No pasó absolutamente nada en términos de investigación, todo quedó en la oscuridad, como quedó en la oscuridad todo lo ocurrido en la región lagunera, donde la corrupción del aparato judicial y de procuración de justicia del estado alcanzó niveles criminales, pero esa corrupción no cambió con el nuevo gobierno; los hechos pronto lo demostrarían.

El 23 de diciembre de 2011, cuando el gobierno de Herrera Caldera tenía más de un año de instalado, las fuerzas especiales del ejército detuvieron en Culiacán, Sinaloa, a Felipe Cabrera Sarabia, alias “El inge” o “El señor de la sierra”, uno de los principales brazos del Cártel de Sinaloa, quien era jefe de plaza en Durango capital y, junto con sus hermanos, controlaba las operaciones de esta organización criminal en Durango, Zacatecas y Aguascalientes.

En la casa donde fue detenido, ubicada en Residencial Hacienda Andalucía en Culiacán, las fuerzas especiales recogieron armas, municiones y documentos personales del detenido, todo lo cual fue puesto a disposición de la PGR, junto con los detenidos. Se abrió la averiguación PGR/UEIDCS171/2012, que permitió la apertura de dos procesos penales: el 35/2012 y el 138/2012; éstos siguieron su curso en los dos siguientes años, pero sus detalles fueron desconocidos para la opinión pública. Fue hasta el 23 de marzo de 2015 que el periódico electrónico La Pared, que circula principalmente en el estado de Sinaloa, publicó un reportaje firmado por el periodista Martín Durán, donde da pormenores y documenta detalladamente con copias de los originales de ambos expedientes, un hecho extremadamente delicado: la existencia de una narconómina de funcionarios del gobierno de Jorge Herrera Caldera, especificando los nombres, las cantidades que recibían mensualmente y los detalles de cómo operaba la relación de éstos con la organización criminal.

En dicha nómina, que ascendía a 3 millones 324 mil pesos mensuales, aparecían los funcionarios claves del aparato de seguridad y procuración de justicia del gobierno estatal, pero también funcionarios policiacos y judiciales de varios municipios. El total de los involucrados ascendía a 183 funcionarios.

Los documentos, según se especifica en las copias de los originales de los expedientes, fueron sujetas al dictamen de peritos en grafología, que los autentificaron, por lo cual el juez las tomó como una prueba válida, como se puede leer en el reportaje original que aparece vigente en la internet.

Juan Mejorado Oláguez
“El señor de la sierra” menciona de manera directa al responsable del área de inteligencia del gobierno estatal, Jesús Ruiz Escárcega, alias “El Ganso”; al subsecretario de gobierno Juan Mejorado Oláguez y a la Fiscal del Estado Yadira de la Garza Fragoso, alias “La Yadira”, con los cuales sostenía una estrecha relación, pero todavía más: afirma que estos funcionarios habían sido “recomendados” para ocupar tales cargos.
Yadira de la Garza Fragoso

La primera narconómina aparece en la foja 259 del Tomo I proceso 35/2012, y la segunda en la foja 282 del Tomo I. Todos los funcionarios mencionados siguen en sus cargos y concluirán el gobierno con Jorge Herrera Caldera. Felipe Cabrera Sarabia está en proceso para su extradición a los Estados Unidos, con el propósito de agregarlo a la averiguación que se sigue en Chicago, Illinois, a Joaquín “El Chapo” Guzmán.

En la región lagunera era tal la infiltración que fue necesario desintegrar a las policías municipales, para formar nuevas policías certificadas, lo que nunca logró cumplirse y, hasta la fecha, es el ejército el que cubre las funciones básicas de seguridad en los municipios del área conurbada Lerdo-Gómez Palacio.



MANIPULACIÓN Y SALARIOS DE HAMBRE

Además del problema de la seguridad, los duranguenses muestran un gran malestar por la corrupción generalizada y la mala marcha de la economía, que propicia el desempleo o empleos con sueldos demasiado bajos, en sectores como el primario y el de servicios en todo el estado.

El sexenio de Herrera Caldera cierra con sector industrial paralizado, con uno de los índices más bajos de todo el país: -0.44 por ciento en el periodo que va de noviembre de 2014 a noviembre de 2015, de acuerdo a datos oficiales del INEGI, lo que hace prever que este año de 2016 tendrá niveles muy similares. La escasa industria que se instaló en el sexenio es del tipo maquiladora, con sueldos notoriamente bajos en relación a la media nacional.

Cuando se habla de datos concretos, de indicadores y de inversiones, los funcionarios estatales hacen todo un alarde de demagogia. “Durango ya está preparado para recibir a una empresa armadora”; “ya se tiene lista la infraestructura para recibir inversiones de empresas industriales, sólo falta la cereza en el pastel, la parte final de atraer esas inversiones”; “hay grandes proyectos que vienen y ya están listos, como la nueva termoeléctrica en Lerdo y el gasoducto”. Lo real es que las inversiones en el sector industriales no aparecen por ninguna parte, mucho menos los buenos salarios.

La inversión de lujo para el año de 2015 fue la de 8 proyectos de inversión industrial, con una inversión de 119 millones de dólares, con la creación de 3,800 empleos, el 75% de los cuales se ubicaría en la comarca lagunera. A la fecha gran parte de tales proyectos no se ha concretado, como tampoco se ha concretado la termoeléctrica en Lerdo ni el gasoducto, que tardarán años en hacerse y, debido a la situación de la economía nacional, podrían tener cambios, no obstante que la termoeléctrica fue autorizada sin un estudio de impacto ambiental, como se instaló la que está en operaciones.
Al cierre del sexenio Herrera Caldera se ufana de haber creado 47 mil nuevos empleos, seis mil al año, casi todos ellos en el sector primario y de servicios, como restaurantes y comercios. Recientemente la cámara de la industria restaurantera de Durango anunció la apertura de 38 nuevos establecimientos en la capital.

Los dirigentes empresariales reconocen que la economía se sigue fincando en el comercio, ya que la capital sigue siendo el centro de abasto de todos los municipios de la periferia; en los servicios en general, en la agricultura, la ganadería, la minería y el sector forestal. En esencia nada cambió en los últimos doce años. El único polo industrial del estado, que es Gómez Palacio, se encuentra estancado.
Para el duranguense promedio, con el cual coinciden las cifras de organismos nacionales y de especialistas no vinculados al medio gubernamental, el problema más importante son los bajos salarios. Existe la impresión generalizada de que el propio gobierno estatal influye en que los sueldos bajen, cuando se instala una nueva empresa que maneja niveles salariales más altos en otras filiales que opera en el país.

El gobierno saliente heredará una deuda superior a los 7 mil millones de pesos, el cuestionamiento es en qué se ha gastado gran parte de ese dinero. La respuesta no está clara, porque el financiamiento de la mayoría de las obras que se han realizado en Durango proviene de fondos federales, como el fondo metropolitano en la región lagunera, que ha sido manipulado por el gobierno estatal, desplazando a los alcaldes y manteniéndolos en un puño.

Si la situación es difícil en la capital del estado y en Lerdo y Gómez Palacio, en la mayoría de los restantes 36 municipios es desoladora. Hay municipios en la región lagunera que viven al borde del hambre, literalmente. Las políticas de desarrollo social han sido demagógicas y reducidas a la manipulación electoral, de allí que por primera vez los partidos de la oposición gobernarán en 17 municipios, donde “se gestó el ánimo de alternancia” y esperan, en medio de su pobreza y desesperación, encontrar algún cambio.

Mientras todo el mapa político del Durango ha cambiado, Herrera Caldera aparece festivo, gasta en publicidad para despedirse con una buena imagen que jamás logró y anuncia una transición de terciopelo. Su cinismo da para eso y más, pero todo indica que sí tendrá esa deseada transición de terciopelo, en lo que será la primera contrariedad de quienes votaron por la alternancia el pasado 5 de junio.


Durante su gobierno se deja a los duranguenses una deuda inexplicable de más de 7 mil millones de pesos, la zona industrial gomezpalatina estancada, la mayoría de los municipios al borde del hambre y mucha demagogia.


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