46 universidades en La Laguna, pero poca calidad educativa

PORTADA  #297 
(Junio de 2016)

Por: Marcela Valles

De acuerdo a datos de la Comunidad de Instituciones de Educación Superior de la Laguna, Cieslag, la oferta de empleo para profesionistas recién egresados en la región lagunera es pobre, pues el 55 por ciento de los egresados se ven obligados a irse de la región. Contradictoriamente, 4 de cada 10 empresas laguneras no pudieron llenar sus vacantes con egresados locales durante el último año. Algo no va bien en el saturado sistema de educación superior de la región.


La denominada “brecha de competencias” en la región es muy superior a la media nacional. Como se mencionó: 42% de las empresas que estaban tratando de llenar vacantes para un nivel de profesionistas no pudieron hacer la contratación, lo que es un índice demasiado alto, en comparación al índice nacional que es de un 26%, de acuerdo a la Encuesta de Competitividad (ENCOP) de 2014.
En la región lagunera, de acuerdo a las cifras oficiales de la ANUIES, hay 46 instituciones de educación superior, entre públicas y privadas, con una matrícula que ascendió hasta 43,112 estudiantes en el año de 2014, lo que resulta una cifra que pareciera impresionante, con una oferta masiva para las empresas de la región, pero hay varios problemas en este sistema de educación superior. El más importante de ellos es el desorden en la oferta de licenciaturas, al no existir ningún mecanismo de planeación que regule la oferta y la demanda, pero además tampoco existe una regulación de los parámetros mínimos de calidad que deben reunir las instituciones de educación superior, lo que propicia que, en un alto porcentaje, la formación que reciben los estudiantes sea deficiente, proporcionándoles bajo nivel de conocimientos, habilidades y actitudes que los vuelvan competitivos en este muy saturado mercado de trabajo.

La información sobre lo que sucede en la educación superior de la región es muy escasa, casi inexistente. La única institución que tiene en la red un informe detallado de sus parámetros es la Universidad Autónoma de Coahuila, la más grande de las universidades públicas que operan en La Laguna, pero el resto no proporciona ni tan siquiera información básica, especialmente las instituciones de carácter privado, de ahí que los problemas del sistema de enseñanza universitaria no puedan ser analizados adecuadamente.

En la información que proporciona la UA de C existen algunos indicadores muy inquietantes; el más importante de ellos es el índice de deserción a nivel licenciatura, que en el año de 2011 era de 46.1% y descendió a 41.5% en el 2013, lo que ubica la eficiencia terminal en un 58.5%. Para dar una idea del problema hay que considerar que la UAdeC tiene una matrícula de 21,359 estudiantes a nivel estatal, de los cuales 8,670 corresponden a la Unidad Torreón.

¿Cómo está el índice de deserción y eficiencia terminal en las otras 45 instituciones de educación superior en la comarca lagunera? No existen estadísticas detalladas, pero todo indica que los porcentajes son más o menos similares, lo cual es muy delicado, y debería ser motivo de investigaciones, pues casi la mitad de quienes inician una licenciatura desertan y abandonan sus estudios, ¿por qué?; no existe ninguna investigación al respecto, por lo menos no conocida y validada.


¿QUÉ SABES HACER?

¿Qué pasa cuando los departamentos de recursos humanos y, más específicamente, las áreas de selección de personal evalúan a los nuevos profesionistas para su contratación? ¿Por qué no pueden contratar al 42% de quienes se presentan a realizar una solicitud para ocupar la vacante?

El Centro de Investigación para el Desarrollo, A.C (CIDAC), en colaboración con el Instituto Municipal de Planeación y Competitividad de Torreón, realizó la Encuesta de Competencias Profesionales (ENCOP) 2014, en la cual se establecen las ocho principales causas por las cuales un nuevo profesionista no es contratado por una empresa de la región.

La primera causa, con un 24%, es la falta de experiencia profesional; seguida por “no se sabe vender”, con un 18%, y un 14% por falta de competencias sociales. Le siguen la baja escolaridad, con 12%; la falta de competencias duras, 12%; las aspiraciones salariales altas, 10%; la mala imagen, 9% y la falta de responsabilidad con tan solo un 1%.

¿Por qué no me contrataron?*
falta de experiencia 24% 
“no se sabe vender” 18%
falta de competencias sociales 14% 
baja escolaridad 12% 
falta de competencias duras 12%
aspiraciones salariales altas 10% 
mala imagen 9% 
falta de responsabilidad 1%

*Datos de la ENCOP


La primer causa, que representa un muy alto 24%, es un problema que enfrentan casi todos los recién egresados: nunca han pisado una empresa, y precisamente están en busca de su primer empleo para ingresar al mundo del trabajo, en consecuencia los sueldos que se les ofrecen son bajos, pero es un problema de las universidades el no tener programas adecuados de prácticas profesionales y de intercambios con las empresas para el entrenamiento de sus estudiantes.

La carrera de medicina es de las muy pocas que tiene un esquema de formación profesional que incluye, por obligación, un año de residencia en un hospital y un año de servicio social en una comunidad. Son dos años de entrenamiento profesional antes de poder ejercer libremente la carrera, pero la gran mayoría tiene que realizar una especialidad, lo que implica dos años más de estudios, que transcurren dentro de un hospital, y un año más de servicio, lo que implica que un médico especialista invierte por lo menos 10 años en su formación.

Las dos siguientes causas por las cuales no se realiza una contratación están relacionadas con la madurez de los egresados y la falta de lo que hoy denominamos desarrollo humano. Juntas representan el 32%, que es demasiado alto, a lo cual habría que añadir el 9%  que los seleccionadores denominan como “mala imagen”, asunto relacionado también con la madurez. El egresado de la universidad no se asume como un profesionista y no se comporta en consecuencia como tal, porque no ha sido debidamente entrenado ni por la universidad ni por su familia.

Ordinariamente el diseño de los planes de estudio no están contemplando la importancia del desarrollo de habilidades sociales, ni de herramientas que son indispensables en un profesionista, aun cuando esté bien calificado en la parte académica.

Las dos siguientes causas: la baja escolaridad (12%) y la falta de competencias duras (12%), que hacen juntas un 24%, son consecuencias de los bajos niveles académicos de muchas de las instituciones denominadas como “superiores”, en donde los maestros pueden tener sueldos tan bajos como 90 pesos por hora clase.

De los nuevos profesionistas que sí son contratados, el 33% es a través de las prácticas profesionales que realizan en alguna empresa; el 25% a través de residencias profesionales en las mismas empresas; 25% por medio de bolsas de trabajo; el 8% a través de residencias profesionales  de tipo académico y el restante 8% se da por contratación de becarios.

Es muy significativo que el 60% de las contrataciones de nuevos profesionistas se da través  de bolsas de trabajo, agencias de reclutamiento y ferias de empleo, pero el restante 40%  es por medio de contactos personales de los propios egresados o de sus familias.

Las principales fuentes de trabajo en La Laguna son la industria manufacturera, el comercio al por menor, el comercio al por mayor y los servicios de apoyo a los negocios.

Lamentablemente el empleo para nuevos profesionistas es escaso en La Laguna, aunque existe una recuperación en los últimos dos años, principalmente en Torreón y Matamoros.

En el 2007 de acuerdo al ranking del Instituto Mexicano de la Competitividad, la zona metropolitana de La Laguna tenía dos de las localidades más atractivas para la inversión y el desarrollo económico del país. Torreón ocupaba la posición número 12 de las 60 metrópolis evaluadas, pero la violencia, la falta de planeación urbana, la desvinculación de los actores políticos, económicos y sociales y la falta de provisión de servicios públicos, propiciaron que Torreón callera hasta la posición número 48. En los dos últimos años, de acuerdo al mismo IMCO, hay una mejoría en los principales indicadores
   

LAS PÚBLICAS Y LAS PRIVADAS

En datos oficiales de la ANUIES, de la matrícula de 43,112 estudiantes de universidad que hay en La Laguna, un 68.02% corresponden a universidades de carácter público, mientras que el restante 31.9% a instituciones de carácter privado.

De ese 31.9% de instituciones privadas, hay una gran diversidad, que van desde universidades que forman parte de sistemas con presencia en varios estados de la república; unas laicas y otras propiedad de órdenes religiosas de la iglesia católica, hasta franquicias de instituciones norteamericanas que consideran la educación superior como un negocio del ramo de los servicios, como cualquier otro. También las existen muy precarias y con niveles de calidad muy deficientes.

Un aspecto crítico es que si las universidades públicas no aportan lo suficiente a la planeación de la oferta educativa de nivel superior, pero las instituciones privadas tienen una postura menos responsable, al saturar áreas académicas que ya tienen una sobreoferta en el mercado de trabajo o, bien, no tienen una demanda potencial en la región de acuerdo a las características de la misma. Por ejemplo las universidades públicas cubren el 90.96% del área de ciencias naturales y exactas, mientras que las públicas cubren apenas un 9.04%. Algo muy parecido sucede en el área de ingenierías de manufactura y construcción, donde las universidades públicas cubren el 88.09% y las privadas únicamente el 11.9%, en contraste las universidades públicas cubren el 55.96% del área de las ciencias sociales, administración y derecho, en tanto que las privadas representan el 44.04%.

En artes y humanidades las universidades públicas sólo cubren el 16.80%, en contraste con las privadas que representan el 83.20%. Estas cifras reflejan que las instituciones privadas están ofreciendo carreras en especialidades que ya están totalmente saturadas y, por lo mismo, están siendo retiradas de la educación pública, como son las carreras de derecho, administración de empresas, contaduría, psicología, ciencias de la comunicación, mercadotecnia, entre otras.

El Instituto Tecnológico y de Estudios Superiores de Monterrey, que, como su nombre lo indica, debería estar especializado en el área de ingeniería y en general de tecnologías, en el Campus Laguna egresó a sólo 60 graduados de todas las carreras que ofrece y apenas a 24 posgraduados, una parte de los cuales corresponden a especialidades de administración. El ITESM es la institución que más recursos de empresas privadas recibe, que son finalmente deducción de impuestos, y, al mismo tiempo, que cuenta con las colegiaturas más caras de la región, ubicadas en un promedio de cien mil pesos por semestre a nivel de licenciatura.

Esta misma institución privada el mes pasado egresó de su preparatoria alrededor de 150 graduados, pero su modelo educativo no está privilegiando la orientación de tecnologías. Este año su equipo de robótica ganó el concurso más importante que se realiza en México a nivel nacional; fue el tercer sembrado en el regional de Oklahoma, USA, y participó en el mundial en San Luis, Missouri, pero el apoyo de la institución se limita a pagar los gastos de los tutores, algunos de los cuales tienen baja calificación tecnológica. Pese a los ofrecimientos que ha realizado la dirección del Campus Laguna, no se proporcionan instalaciones adecuadas, mucho menos un presupuesto. La robótica es considerada una actividad extraescolar más, al nivel del futbol. El patrocinio principal lo realiza la empresa Peñoles y los propios padres de familia. Este año la presidencia municipal puso el más importante patrocinio para la asistencial al mundial, consistente en 10 mil dólares.

Si la institución privada más rica y prestigiada no invierte en promover y poblar sus áreas de ingenierías y tecnologías en general, es muy explicable que la tendencia de las instituciones de educación superior de la región estén privilegiando ciertas áreas porque son más económicas y solicitadas, aunque se encuentren saturadas y agraven el problema del desempleo, el subempleo y la migración de nuevos profesionistas de la región.

Un dato importante que debe también ser objeto de investigación es la distribución de la población universitaria de hombres y mujeres en cada una de las áreas académicas. En el área de ingenierías y tecnologías en general, la población es predominantemente masculina, mientras que en el área de las ciencias sociales es predominantemente femenina (90 a 10% en promedio en ambas), esto tanto dentro del sector público como privado. En el área de educación existe una proporción ligeramente más alta de mujeres, mientras que en el resto de las especialidades hay una proporción más o menos equivalente entre ambos sexos.

Lo que parece concluyente es que la educación superior de la región lagunera requiere un replanteamiento a fondo, porque ahora algunas instituciones están proponiendo proyectos de desarrollo y planeación para la región, pero no hay la capacidad para revisar su propio sector y reorientarlo.
El nivel de deserción es demasiado alto; no existen parámetros de calidad indispensables que obliguen a todas las instituciones; hay una fuerte desvinculación entre el sector empresarial y el universitarios en términos duros, que incluyan prácticas profesionales y estancias programadas; de las 46 instituciones que operan en la región un alto porcentaje no reúne las condiciones físicas y académicas indispensables; un alto porcentaje de los egresados no recibe la formación básica que le permita ejercer como profesionista; la falta de planeación y de calidad tiene sobresaturado el mercado regional y no hay ningún indicio de autocrítica y de cambio; las instituciones privadas están explotando áreas académicas saturadas, que deberían estar a la baja.

Lo más lamentable es que hay poco empleo para los nuevos profesionistas en la región, pero un 42% de quienes acuden a solicitar una vacante no califican para ser contratados, por su falta de competencias: es un problema social muy serio que debe ser atendido por el sector público y privado.

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