PORTADA #294: El estancamiento económico en La Laguna

Cuando se habla de la economía de Torreón, su situación actual y sus tendencias de crecimiento, aunque estadísticamente es posible hacerlo de acuerdo a los datos del INEGI o de otros organismos de prestigio y confiabilidad, es imposible tomar a Torreón como un municipio aislado, porque es el centro económico de una región y su dinámica económica depende de la interacción con todos los municipios que la forman, principalmente con los que integran la zona conurbada: Gómez Palacio, Lerdo, Matamoros, y también tendríamos que considerar municipios como Francisco I. Madero y San Pedro.

Para dar un ejemplo práctico de cómo se mueve la economía regional, no es posible cuantificar ni tampoco explicar la situación del sector agropecuario tomando como referencia a Torreón, pues aunque ahí se ubican los más importantes empresarios del sector, sus empresas están distribuidas por toda la región. Torreón, además, concentra la mayoría de las empresas de insumos y servicios para ese sector agropecuario, incluidos los servicios bancarios.

En materia de empleo sucede lo mismo: no es posible tener una panorámica real si sólo se toma como referencia a Torreón. Obligadamente hay que tomar en cuenta a los demás municipios, tanto de la parte de Coahuila como la de Durango, porque hay un intercambio permanente de trabajadores, independientemente del municipio en que tengan su casa habitación.

La división política de la región en dos estados opera a nivel gubernamental, con todas las consecuencias que ello tiene, porque Coahuila y Durango son dos economías muy diferentes. Los datos básicos indican que tanto La Laguna de Coahuila como la de Durango tienen que vivir con la dependencia de sus estados, en una realidad donde Coahuila es una economía que aporta el 3.4% del Producto Interno Bruto del país, lo que le coloca en la octava posición a nivel nacional, mientras que Durango aporta el 1.2% y se encuentra relegado hasta la posición número 26, por debajo de estados como Oaxaca (1.6), Yucatán(1.5%) e inclusive Guerrero (1.5%), de acuerdo a las cifras finales del INEGI para el 2014.

En términos de unidades económicas Coahuila tiene 83,639, generando 718,326 empleos formales (3.3% de todo el país), lo que contrasta con Durango, que cuenta con 50,452 unidades económicas, pero aporta apenas 266,471 empleos formales, casi la tercera parte que Coahuila (1.2% del total nacional).

Desde esta perspectiva, Torreón, como la ciudad  principal de la zona conurbada, comparte su economía con Gómez Palacio y Lerdo, cuando Coahuila tuvo un crecimiento en su economía del 3.73% en el año referido, 2014, colocándose por encima de la tasa nacional de crecimiento, que fue apenas de 2.16%. Durango, por su parte, creció tan solo 1.37% en el mismo año. En términos globales, la economía de Coahuila es 2.5 veces más grande que la economía de Durango, pero hay que considerar qué porcentaje de esas economías corresponde a la región lagunera.

En 2013 el crecimiento de la economía nacional tuvo un índice de apenas el 1.39%, pero Coahuila pasó un pésimo año, al crecer sólo 0.10%, en tanto que Durango logró un 1.95%, que le colocó por encima de la media nacional. Para el año de 2015 se estiman índices de crecimiento más altos, pero falta aún la confirmación de las cifras de manera oficial.



DEL PRIMER AL SEGUNDO LUGAR

Todavía en el censo de 1990, la región lagunera representaba casi el 40% de la economía total de ambos estados, pero en el último censo económico la importancia de la región ha descendido con respecto al resto de las entidades. En particular Torreón pasó a ser la segunda ciudad en importancia económica y poblacional de Coahuila, cuando durante casi todo el resto del siglo XX había sido la primera. Gómez Palacio siempre fue la segunda en población del estado de Durango, pero tenía el sector industrial más importante, además de una participación muy alta del sector agropecuario. Hoy Durango capital tiene casi el doble de población y su economía ha crecido proporcionalmente mucho más para colocarla en el primer lugar, aunque industrialmente su expansión ha sido moderada.

Además del tamaño de las economías de los dos estados, se debe evaluar las características de las mismas. Un indicador muy útil es el crecimiento de la industria manufacturera, considerando que Coahuila es un estado mucho más desarrollado en el llamador secundario o industrial. Para el periodo que va de noviembre de 2014 a noviembre de 2015, de acuerdo a la información más reciente confirmada por el INEGI, Coahuila tuvo un crecimiento del 7.73%, mientras que Durango decreció 0.44%. En este mismo periodo el índice de crecimiento nacional en el sector industrial fue de 2.14%, lo que coloca a Coahuila como uno de los estados del país más competitivos en industrialización y a Durango, desafortunadamente, en uno de los más bajos, aunque oficialmente estas cifras se manipulan por parte de los funcionarios públicos del gobierno estatal de Durango.

Otro indicador muy importante para medir el dinamismo de ambas economías es el referente al sector de la construcción. Para el mismo periodo de noviembre de 2014 a noviembre de 2015, Coahuila tuvo un crecimiento de los más altos a nivel nacional (37.64%), en tanto que Durango tuvo uno de los decrecimientos más altos del país (-9.60%) en cifras confirmadas del INEGI.

El problema es que el alto crecimiento en el sector industrial de Coahuila no se dio en Torreón, sino en ciudades como Saltillo, donde se consolidó aún más la industria automotriz internacional y nacional. Por su parte Gómez Palacio, en la región lagunera de Durango, tiene un estancamiento en el sector industrial muy pronunciado.

En el sector terciario o de servicios, Torreón ha tenido un crecimiento discreto, pero Gómez Palacio y Lerdo se encuentran estancados.


NOTICIAS NO MUY BUENAS

El pasado 10 de marzo de 2016, en la inauguración del ENGALEC (Encuentro Nacional de Ganaderos Lecheros), al hacer uso del estrado Carlos Fernández afirmó que “la situación del sector agropecuario está bien complicada, bien complicada, más que otros años ante una devaluación del 30 por ciento de la moneda”, a lo que se suma la firma del Acuerdo Comercial TransPacífico (TTP por sus siglas en inglés), un tratado comercial que consideran hace más complicado el panorama. A nivel nacional  los ganaderos lecheros están tratando de presionar y tomar medidas preventivas, pero al parecer solo será un paliativo ante la situación que se puede dar en el corto y mediano plazo.

Esta es una mala noticia en general para la economía de la región lagunera, que afectará a ambos estados, pero de manera más drástica a la parte de Coahuila. La producción lechera es la principal actividad del sector agropecuario, cuyo crecimiento estaba compensando el estancamiento del sector industrial. El gobierno federal insiste en suscribir más acuerdos comerciales internacionales, desprotegiendo a los empresarios mexicanos. En la región centro de Coahuila la competencia desleal en la industria del acero por parte de China, la India y Rusia están creando fuertes problemas, que repercuten ya en el empleo y las expectativas de crecimiento al mediano y largo plazo, ahora los ganaderos lecheros se pueden ver en una situación similar de competencia desleal con países como Nueva Zelanda, por citar sólo uno de ellos.

En lo referente al sector minero, en la economía de Torreón tiene una importancia significativa la metalúrgica Peñoles, que depende del comportamiento cíclico que es característicos del mercado de los metales a nivel nacional, particularmente la plata y el oro. En general este sector de la economía local se ha mantenido estable, sin un crecimiento sensible.

El comportamiento de las economías se refleja en el de la población de ambos estados. En el censo oficial del año 2000, Coahuila registró una población total de 2,298,070 habitantes, mientras Durango sumó 1,448,661 habitantes. Para el censo de 2010 Coahuila había aumentado su población a 2,748,391 personas (450,231 más) en tanto que Durango subió a 1,632,934 (184,273 más); esto es resultado de los índices de crecimiento poblacional, que en Coahuila es de un 1.8% anual, mientras que en Durango ha descendido a 1.2%, resultado de la alta expulsión o migración de habitantes hacia otros estados del país y hacia el extranjero.

Al igual que en el censo de población, el comportamiento de las economías de los dos estados se refleja en los índices de pobreza. Coahuila tuvo una reducción del 31.8 por ciento al 30.1 en el primer trimestre de 2014-2015. Durango  bajó del 45.5 por ciento al 44.5 por ciento, lo que le ubica entre los estados de mayor tasa a nivel nacional, junto a otras entidades del sur, como Oaxaca, Chiapas y Guerrero. No es eufemismo cuando se califica a Durango como “el Chipas del norte” debido a sus altos niveles de población en estado de pobreza.

La Laguna refleja una problemática económica que está relacionada con las economías globales de Coahuila y Durango, pero sólo en parte, porque tiene una dinámica propia que no es muy favorable. La situación general es de un muy bajo crecimiento industrial; un crecimiento también bajo en el sector primario (minería y agricultura) y un repunte, en los dos últimos años, del sector servicios, pero a tasas que pueden ser consideradas también como bajas, en comparación de la media nacional, que ya el suyo está en niveles muy pobres.

Entre los años de 2013 y 2014, se realizaron por lo menos siete giras internacionales de promoción industrial a diversos países del mundo, principalmente asiáticos, pero a la fecha, considerando también la promoción de las giras de 2015, sólo dos empresas han concretado inversiones den Torreón; se trata de industrias de manufactura con uso intensivo de mano de obra poco calificada y, en consecuencia, sueldos más bien bajos. Esto en Torreón, porque en Gómez Palacio y Lerdo la política de promoción industrial por parte del gobierno de Jorge Herrera Caldera ha sido pasiva, con las consecuencias de un crecimiento industrial casi nulo.

La inseguridad parece haber sido un factor muy importante, por lo menos en el periodo que va de 2007 a 2012, pero los índices de criminalidad han disminuido de manera drástica en los últimos dos años, lo cual se refleja en la normalización de la vida social y la recuperación de confianza por parte del sector empresarial. Sin embargo, aún queda en la región una parte de las organizaciones criminales que están al asecho, por lo que es muy importante considerar el factor de la baja oferta de empleo que se desprende del pobre crecimiento de la economía, lo que potencialmente nutre las condiciones sociales en las cuales se reproduce el crimen.

El caso del estado de Michoacán refleja bastante bien que la inseguridad sí tiene una relación directa sobre el comportamiento de la inversión económica, y en general sobre el funcionamiento de las economías. El PIB de Michoacán creció sólo 2.02% en 2013, pero para 2014 el crecimiento aumentó hasta el 6.02% en cifras oficiales del INEGI. En 2015 hay cifras que indican que su crecimiento alto ha continuado, lo que coincide con la notoria disminución de la criminalidad, gracias a que el estado es el principal exportador de productos agropecuarios del país. Hay, sin embargo, sectores que parecen tardar más en reactivarse; en el periodo de noviembre de 2014 a noviembre de 2015 el sector industrial de Michoacán decreció -9.44%.

Otro ejemplo de lo anterior es Veracruz, el tercer estado más poblado del país (7,643,194 habitantes), que está enfrentando una fuerte descomposición social como resultado de la inseguridad y el mal gobierno. El comportamiento de su economía es desastroso desde hace algunos años, lo cual es muy delicado para el país.

En términos generales la economía de Torreón y en general la de La Laguna, pasa por un periodo de estancamiento, cuya principal repercusión se da en el empleo, los índices de pobreza y las expectativas de desarrollo para el mediano y largo plazo. Hay esfuerzos gubernamentales, básicamente en la parte de Coahuila, pero ese esfuerzo gubernamental no ha sido suficiente para reactivar el crecimiento y la transformación, sobre todo en el sector industrial y en el agropecuario. La infraestructura de la ciudad ha tenido algunas inversiones, la mayoría de ellas enfocadas a reconstruir el tejido social dañado por los años de violencia, pero se requiere una inyección de capital más grande para la infraestructura general, pero sobre todo un flujo de inversión privada que impulse el crecimiento de los sectores básicos de la economía, los que sustentan al de servicios.

Por desgracia, la situación de las finanzas del sector público en Coahuila son muy difíciles y las del gobierno federal también, mientras que el arranque de la economía en este año se plagó de incertidumbre. La única alternativa más viable es la atracción de capitales privados nacionales y extranjeros, lo que sí está sucediendo en otras regiones de Coahuila, pero debe suceder también en La Laguna. ¿Cómo? Ésa es la gran tarea.

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