MORELEANDO: la promoción empresarial tras la recuperación del espacio público






En medio de la polémica, el descrédito causado por un abrupto final de ciclo y el retorno en condiciones poco aptas, aunado a peleas con el ayuntamiento de Torreón; de abril a diciembre de este año regresa Moreleando, actividad que presenta una reestructuración en la dinámica del paseo organizado por la asociación civil “Moreleando, de vuelta al centro”. El hecho generó regocijo y críticas entre los ciudadanos. El paseo vuelve con una perspectiva enfocada a la promoción del comercio establecido en la avenida Morelos, elimina el mercadito que existió durante tres años -uno de los elementos característicos y más buscados en la actividad mensual-, además de inaugurar la prohibición y persecución de vendedores ambulantes.

El 30 diciembre de 2015 a pocos días de presentarse la edición de enero, tras tres años de actividades la asociación civil publicó de manera sorpresiva un comunicado –disponible en su espacio en la red social Facebook (leer aquí)– en el que se informaba el final del ciclo y la cancelación, sin previo aviso, de Moreleando como paseo mensual: “#andoMORELEANDO más allá de los objetivos”. En el documento se puntualizan los objetivos alcanzados y presuntamente rebasados por la asociación en cinco ámbitos: social, cultural, político, económico y de participación ciudadana. Destacan la supuesta regeneración de “un ambiente de comunidad y convivencia en la zona Centro de Torreón, antes abandonada”; el tener como resultado “seguridad y confianza en la calle a todas horas”; la apertura de cuarenta comercios a lo largo de la avenida; la asistencia de casi treinta mil personas por evento; tener más de mil propuestas culturales y artísticas aunadas a la promoción de talentos locales que de manera gratuita compartieron su trabajo en la calle; la injerencia en el proyecto Paseo Morelos y la creación y participación en el concejo del proyecto; el aumento en la plusvalía de la zona; la creación del Distrito Colón A.C. y el Consejo Morelos Centro Histórico A.C., la participación en la Junta de Protección y Conservación del Patrimonio Histórico de Torreón y en “los mecanismos y metodologías del Instituto Municipal de Planeación y Competitividad de Torreón (IMPLAN)”; detonar el cambio de luminarias no sólo en la avenida Morelos y en la calzada Colón sino en toda la ciudad, entre otros. Todo ello producto del arduo trabajo de la asociación civil conformada por un pequeño grupo de jóvenes empresarios y ciudadanos quienes apoyados por artistas, creadores, comerciantes, artesanos, vendedores ambulantes y muchísimos participantes, configuraron una inédita apropiación del espacio público, ajena a signos partidistas y con un verdadero sentido comunitario.



El 30 de diciembre de 2015, el comité organizador anunció
en rueda de prensa la cancelación del evento. La repentina
anulación de la actividad, donde tanta gente estaba involucrada,
se tomó con recelo y afectó, además de a los paseantes,
a los comerciantes que ya habían invertido para la edición de enero. 
Por ello la repentina anulación de la actividad donde tanta gente estaba involucrada se tomó con recelo, incluso calificándola de “traición y arbitrariedad”. Hubo personas que preparaban productos realizando una fuerte inversión y esperaban Moreleando para ir a venderlos, quedaron con la mercancía y la intención a la deriva; además se quedaron sin el espacio acostumbrado los artistas callejeros, los comerciantes del mercadito establecido, e incluso un gran número de vendedores ambulantes quienes ya no tuvieron foro ni posibilidades de clientela. La única explicación se mantuvo en reiterado alegato fue haber cumplido y cerrado el ciclo. Después saldrían los verdaderos argumentos, justo al anunciar el retorno: el desgaste emocional de los organizadores, el descontrol propiciado por los ambulantes y querer provocar que la ciudadanía se apoderara del espacio.

En enero de este 2016, tras haber pasado un mes desde la sorpresiva cancelación de Moreleando, se generó la noticia de que el paseo ya inexistente se había hecho merecedor de cincuenta mil pesos como proyecto ganador del Programa de Apoyo a las Culturas Municipales y Comunitarias (PACMyC) 2015, convocado por el extinto Consejo Nacional para la Cultura y las artes (Conaculta) ahora Secretaría de Cultura. El anuncio y la foto del representante de la asociación, Elías Agüero, quien sonriente recibía el cheque, generaron una serie de cuestionamientos en la red social Facebook y un encono por parte de la asociación civil hacia el fotógrafo Flavio Becerra, quien lanzó una serie de cuestionamientos en su columna “Nefelibata” del diario La Opinión Milenio a los pocos días de la cancelación. El autor es un constante crítico del trabajo del ayuntamiento de Torreón y cuestionó la ausencia de motivos concretos para la cancelación, además de la incertidumbre sobre el futuro de la actividad. Para ese entonces la ejecución del proyecto Paseo Morelos había evidenciado una mala planeación y realización por parte del departamento de Obras Públicas a cargo de Gerardo Berlanga Gotés, malos trabajos evidentes en el hundimiento de varias secciones de la avenida tras una fuerte lluvia; daños que incluyeron el hundimiento de un taxi en el crucero de avenida Morelos y calle Rodríguez.

Becerra en su columna argumentó que “Moreleando no es lo único que se hundió en el primer sábado del año (…) Tal parece que el comité organizador de Moreleando ha elegido cancelar su actividad de mayor convocatoria civil en un momento en el que todavía es de suma importancia y necesario invitar a la gente a ejercer presión sobre quienes manejan los recursos públicos” (columna del 11/01/16). La respuesta del ayuntamiento fue culpar a la empresa responsable, hablar de multas por malos trabajos y exigir las reparaciones.

Elías Agüero, empresario y líder en el comité organizador.
El comentario de Becerra no generó un diálogo con la asociación civil sino un encono, descalificación e insultos por parte de varios miembros del movimiento hacia quien o quienes realizaran con el paso del tiempo más preguntas y críticas acerca de la dinámica de la actividad: el cobro de una “cooperación” como permiso de venta; el manejo de tales recursos, las molestias causadas a los habitantes del sector; la generación de basura; las mismas críticas por no haber tomado en cuenta a los participantes antes de cancelar la actividad; el haberse dicho “merecedores” del monto del proyecto como premio, la duda acerca de si ejercerían el recurso del proyecto, la falta de transparencia de la asociación, entre otras. En lugar de un manejo cordial y diplomático, alguno de los integrantes dijo no tener responsabilidad sobre las personas que conformaban el mercadito ni sobre los artistas y demás participantes pues no dependían de ellos; son una asociación civil que toma sus decisiones de manera autónoma. Es decir, un petit comité incapaz de distinguir entre quienes organizan Moreleando y quienes lo hacen y son la verdadera savia de la actividad: los participantes, creadores, público y comerciantes.

Mientras tanto los trabajos de construcción del paseo en la avenida Morelos presentaron retrasos en los tiempos programados, una suspensión de facto y la reactivación tras la protesta de algunos integrantes de la asociación y comerciantes establecidos quienes realizaron una inauguración simbólica del paseo desastrado. El acto fue calificado por el alcalde Miguel Riquelme como un “show mediático”.

Pasaron tres meses para que los integrantes de Moreleando decidieran cumplir con lo estipulado en el proyecto ganador.


EL RELEVO Y EL RETORNO CHATO

Ante la desaparición de Moreleando como actividad comunitaria del primer sábado mensual, con la intención de no dejar morir tan fácilmente lo creado y siguiendo la supuesta provocación de Moreleando que representó el cese abrupto (argumentaron incidir en que otros tomaran las calles) a inicios de enero un grupo de participantes, comerciantes establecidos y vendedores del fenecido mercadito reactivaron el paseo en sectores específicos de la avenida Morelos, limitada por los aplazados trabajos de construcción.

Corredor Cultural Morelos es el nombre de este espacio de arte, convivencia, comercio enfocado a la difusión de proyectos culturales, venta de arte local, artesanías y otros objetos presente cada primer sábado del mes. Un esfuerzo celebrable que continúa y mantiene el espíritu original del paseo.
A tres meses de su desaparición, tras una polémica airada en Facebook y obligados por el cumplimiento del proyecto cuyos recursos no podían ser regresados ni tomados “como premio por tres años de trabajo”, la asociación civil Moreleando, de vuelta al centro organizó una rueda de prensa para anunciar el retorno de la actividad mensual, este año cada tercer sábado del mes.

Además de publicar el documento con las especificaciones del proyecto, el desglose de los montos por utilizar (gasto de gafetes, playeras, trípticos, compra de equipo, diseño, etcétera) y exhibir la aprobación por escrito del PACMyC con la reconfiguración de un proyecto que debió iniciar en enero de este año (cuya ejecución en los tres meses del paseo ausente se justificó argumentando unos talleres de los que falta presentar el registro gráfico y la documentación sobre lo impartido) el retorno de Moreleando a partir del mes de abril y hasta diciembre reconfigura la dinámica general del paseo: no se permitirá el mercadito ni la presencia de vendedores ambulantes, lo prioritario será la promoción del Distrito Colón y el comercio establecido dado que, mencionan, fueron ellos quienes les solicitaron hacerse cargo de la organización.


Edgar Alejandro Alarcón Flores "El primaveras", clown, malabarista y
personaje identitario del paseo. Afectado por las
nuevas políticas del comité organizador.
 
ADIÓS CARETAS

A título personal debo decir que el fenómeno Moreleando consiguió la existencia inédita de un espacio comunitario en un tiempo en el que la violencia cejó la interacción social. Es indispensable reconocer el esfuerzo original y a quienes lo generaron. Por otra parte: para mí resulta cuestionable el que una asociación hable de subversión y de construcción de ciudadanía y a la vez considere tales aspectos el mero acto enajenante de dar vueltas en una avenida aderezada con el comercio y la expresión cultural. ¿Es suficiente concebir la toma del espacio público con fines de entretenimiento y comercio privado? ¿Dónde queda el fomento al civismo, a la ecología, la lucha contra la deforestación que sólo se manifestó en la queja acerca de unos árboles extirpados de la avenida y no tomó en cuenta la condición de emergencia ecológica e hídrica de la Comarca Lagunera? Dado que existe un aumento en los bares y el comercio establecido cuyo fomento es ahora la prioridad, ¿cuáles serán las campañas de prevención de accidentes viales por causa del alcohol o de utilizar dispositivos móviles si sólo estaba un automóvil chatarra en el paseo mensual como una presencia indescifrable?, ¿dónde están las campañas de civismo, educación vial y de respeto al ciclista y al peatón, si pensamos en las asociaciones ciclistas participantes y en la pertenencia de la asociación a la Liga Peatonal?, ¿por qué la persecución del comercio ambulante si la gente ha manifestado que es un elemento prioritario?, ¿por qué la anulación del mercadito y la restricción de artistas urbanos como Edgar Alejandro Alarcón Flores, “el Primaveras”, clown, malabarista y personaje identitario del paseo, a quien se le invitó a ceñirse a las calles aún no arregladas y dejar las del terreno tapiado sin la presencia del arte urbano para no afectar –“afear”– al comercio establecido?

¿Acaso ya evidencia Moreleando un fin original del movimiento de jóvenes empresarios interesados en no perder el fomento a sus negocios tras haber parapetado “el fomento a la cultura, el rescate del espacio público y la participación social”, ahora que cambia el discurso tal como lo manifestó Elías Agüero en el programa Cambios de Multimedios televisión y se ha realizado desde el anuncio del retorno? Porque a mí me queda claro, con las restricciones presentadas, que Moreleando al fin se quitó la careta y la promoción, y ahora muestra que el beneficio empresarial es su objetivo primario usando como parapeto la recuperación del espacio público y manipulando a creadores, artistas, artesanos y demás, quienes de buena fe buscan un espacio donde tenga cabida la subsistencia, la expresión y la promoción de su arte.

Los ejemplos de organización social y sus objetivos trascendentales los tenemos bien registrados en una inmensa cantidad de trabajos, desde los analizados por Marta Harnecker, Ernest Mandel, Eric J. Hobsbawm hasta llegar a los altermundistas, las voces contra la globalización, el zapatismo, las guerrillas, las primaveras y los 68 o la perspectiva histórica de nuestro país registrada por Carlos Montemayor, entre otros; la bibliografía de los movimientos comarcanos publicado por la Universidad Juárez del Estado de Durango, además de una infinidad de registros internacionales.

¿Es Moreleando un movimiento de jóvenes empresarios para sí mismos y para el comercio establecido? ¿Dónde y cuándo mostrarán la construcción de ciudadanía, la subversión? Mejor será, como ciudadanos, continuar y aportar con análisis, educación, organización y acción para reconocer los fenómenos en sus propios términos y no acabar desencantados tras la caída de las máscaras rotas.



Comentarios

  1. Yo estuve presente en varios Moreleando, y más que la asistencia por los comercios ya establecidos, la gente iba a ver a los amblantes, las manualidades.

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