José Rosas Aispuro: el pragmatismo político

José Rosas Aispuro, candidato del PAN a la gubernatura de Durango, se ha presentado al electorado como abanderado de la lucha en contra de la corrupción; de la transparencia y amenaza con meter a la cárcel a todos los corruptos que han saqueado el erario de Durango. Habla de un “nuevo” Durango en caso de que gane la gubernatura, pero a un lado de esa imagen que se vende en la propaganda política, especialmente en La Laguna, José Rosas Aispuro Torres es el prototipo de la vieja guardia del priismo duranguense, con todo lo que esto implica.

Nació en Tamazula, Durango, pero vivió hasta el final de los estudios universitarios en el estado de Sinaloa, donde se gradúa como abogado; es doctor en derecho, estudios por los que radicó cinco años en la capital del país. Hasta ahí parecía destinado a ser un abogado de profesión y maestro universitario, pero decidió dedicarse a la política y lo ha hecho con un pragmatismo asombroso: desde 1992, a los 33 años no ha salido de la nómina pública ni por accidente; ha ocupado los cargos más diversos e imaginables, uno seguido inmediatamente del otro.

Según los registros oficiales, ha sido desde Oficial Mayor del Gobierno del Estado, donde comienza precisamente en 1993 y desde ahí jamás dejó ya la nómina pública, que le ha dado un patrimonio económico bastante desahogado, muy, muy distante del que posee un duranguense promedio que se gana la vida con salarios bajos en uno de los estados más pobres del país, el más pobre de todo el norte mexicano. Dejó el PRI después de 30 años de ocupar un cargo público tras otro, para sumarse al PAN; un partido con el que no concuerda ideológicamente y al cual combatió durante casi toda su vida pública, vive bien o, para ser más precisos, bastante bien, mientras que Tamazula, su municipio de origen está en la pobreza y en manos de los carteles de la droga del estado de Sinaloa.

Hoy, como senador de la república, un cargo plurinominal que le dio como compensación el PAN después de haber perdido la elección constitucional, percibe un ingreso anual de 2 millones 527 mil 282 pesos. Si esto lo multiplica por seis años, el ingreso que va a percibir será de 15 millones de pesos, considerando que es un hombre que ya no necesita trabajar para resolver sus necesidades económicas. Todavía en la oposición le va bastante bien.

En su misma declaración da a conocer que ha comprado a crédito un departamento en la ciudad de México, por un valor de 6 millones 200 mil pesos, el cual mide 150 metros. ¿Quién vive en la ciudad de México en un departamento de 6 millones 200 mil pesos? Sólo la clase dorada, pues aun cuando no especifica en dónde se encuentra dicho inmueble, por el costo tiene que estar en una zona muy exclusiva de la ciudad. Así vive el senador panista. Está de más explicar por qué se pelean tanto estos cargos públicos.


TODO A NOMBRE DE SU ESPOSA

Ya dijimos que José Rosas Aispuro es doctor en derecho, de ahí que no lo van a encontrar patrimonialmente fuera de lugar, pero no tiene más remedio que declarar sus bienes básicos. Él ha optado por poner gran parte del patrimonio conyugal a nombre de su esposa, la cual declara tener un ingreso neto de 995 mil 270 pesos anuales. Que duranguense no quisiera tener una esposa que tenga ingresos netos por casi un millón de pesos al año.

¿De dónde viene todo ese ingreso de la esposa? De la renta de bienes y raíces; básicamente de tres propiedades: la primera es un conjunto de locales comerciales, sobre un terreno de 1,044 metros cuadrados en el Fraccionamiento Esmeralda, adquiridos y construidos en el 2001 en su primer año como presidente municipal. ¿Para qué valor le gusta un conjunto comercial sobre 1,044 metros cuadrados si ponemos el metro de construcción entre 4 mil y 5 mil pesos?

La segunda propiedad es otro local comercial, con una extensión de 375 metros cuadrados, adquirido en 2006, cuando iniciaba su segundo periodo como diputado federal por el PRI. La tercera, adquirida al año siguiente (2007), es un edificio comercial sobre un terreno de 671 metros cuadrados, que no está nada mal para un diputado federal.

A lo anterior hay que añadir dos casas y dos terrenos en la ciudad de Durango. La primer casa es de tipo medio y fue adquirida cuando inició su labor pública en 1994; la segunda en el 2006, cuando ya había terminado su periodo como presidente municipal de Durango, capital. La posición socioeconómica de la familia había pasado a otro nivel, aunque también se quedó chico porque convierte la propiedad en local comercial, según se especifica. ¿Hoy dónde y cómo vive? ¿Por qué en el debate del pasado 16 de abril sus opositores retaron a Rosas Aispuro a que abra su casa para que la conozca la opinión pública?

En cuestión de efectivo tampoco anda mal el candidato panista, pero todo sigue estando a nombre de la esposa: casi un millón y medio en cuentas bancarias y otros valores ¿Cuántos duranguenses pueden tener en efectivo más de un millón y medio de pesos en el banco para lo que se vaya ofreciendo? Dos seguros por lo que se ofrezca por un millón de pesos. Su parque vehicular tampoco está  nada mal: otro millón de pesos; un vehículo viejo que debe servir para ir de paseo a la sierra (es una Jeep) y dos camionetas de lujo, una para cada uno.

Es evidente que las cosas están bastante bien en la economía familiar, porque la Universidad Autónoma del Estado de Durango, UJED, le tiene guardada una cuenta donde le ha acumulado el sueldo que no ha cobrado en cinco años. El hombre es ahorrativo y la UJED siempre ha sido de lo más generosa con los políticos.

José Rosas puede decir que es el producto de 24 años de trabajo, y es cierto: 24 años en la nómina pública gracias a su filiación priista y ahora panista. Vea lo increíble de la diversidad de cargos que ha ocupado: Oficial Mayor del Gobierno del Estado, encargado del SIDEAPA del estado de Durango, director del sistema de pensiones del estado de Durango, Secretario General del Sector Popular del PRI, presidente del CDE del PRI, diputado local una vez, diputado federal dos veces, presidente municipal de Durango, senador de la república y candidato a la gubernatura en dos ocasiones. Hay cargos que ocupó apenas uno o dos años, en tanto brincaba a otra posición. Se manejaba de manera vertiginosa, pues casi todo lo hizo de 1993 a 2010, o sea en 16 años, mientras estuvo en el PRI, posteriormente se siguió en frente ya en el PAN.

¿Éste le parece el perfil ordinario de un duranguense de trabajo, que hace su patrimonio en la cultura del esfuerzo y que está sobrellevando los problemas cotidianos de un profesionista con gran dedicación? Más bien parece un perfil acabadísimo de los privilegios de la clase política duranguense. ¿Qué opina?

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