Durango: el PRI contra el PRI

Por: Álvaro González


La contienda electoral en el estado de Durango por la renovación de la gubernatura enfrenta a Esteban Villegas Villarreal y a José Rosas Aispuro. El primero se presenta como candidato del PRI y otros partidos pequeños; el segundo como candidato del PAN y también otras alianzas pequeñas, pero en términos reales ésta parece ser una contienda del PRI contra el PRI o, para ser más específicos todavía, entre dos priistas que provienen de los clanes políticos de la capital del estado.

José Rosas Aispuro ya fue candidato a la gubernatura por el PAN en la elección pasada, pero su carrera dentro del PRI es mucho más extensa que la del propio Esteban Villegas Villarreal. Rosas Aispuro de hecho lo único que no ha ocupado es precisamente la gubernatura, y como ésta se le negó por parte del PRI, renunció al partido el 30 de enero de 2010, después de casi 30 años de militancia. Con el PRI, fue presidente municipal de Durango, capital; diputado local y presidente del Congreso del Estado; dos veces diputado federal (1994-1997 y 2006-2009), además de Presidente del Comité Estatal del PRI en el estado de Durango, por lo que consideraba que tenía el derecho a ser candidato a gobernador, lo que le fue negado al designar a Jorge Herrera Caldera.

Pierde la elección a gobernador en 2010 porque no tenía casi ninguna penetración en la región lagunera, donde era prácticamente desconocido, pues toda su carrera había transcurrido en la capital del estado.

En 2012 el PAN lo compensa y lo hace senador de la república para el periodo de 2012-2018, cargo al que ha solicitado licencia y al cual regresaría si pierde nuevamente la elección por la gubernatura, lo que evidencia que Rosas Aispuro ha sido un privilegiado de la política de Durango, pues aun el PAN le ha sido redituable, lo que ha provocado cierto escozor entre los viejos cuadros del panismo; sin embargo se ha impuesto el pragmatismo, al considerar que les puede dar la gubernatura.

Esteban Villegas Villarreal, es un político 14 años más joven que Aispuro (40 años contra 54 de su contrincante), con una carrera política más corta que inicia desde su etapa juvenil en el PRI. Fue diputado local, posteriormente Secretario de Salud en el gobierno de Jorge Herrera Caldera, cargo al que renuncia para postularse como presidente municipal de Durango, capital, misma que deja para ser candidato a gobernador. También fue Presidente del Comité Directivo Estatal del PRI.

Dentro del medio político estatal la pregunta obligada es ¿quién es más priista de los dos? Por trayectoria el consenso es que José Rosas Aispuro puede considerarse con más bagaje priista que el propio Esteban Villegas, de ahí que, de fondo, la contienda por la gubernatura sea entre dos priistas, lo cual no es nuevo: ya ha sucedido en varios estados de la república.


HAY DIFERENCIAS EN ESTA ELECCIÓN

El cuestionamiento más importante es si hay diferencias entre esta elección por la gubernatura y la pasada, donde perdió José Rosas Aispuro. La diferencia más significativa es que, de acuerdo a los primeros sondeos de preferencias realizados por la empresa Gabinete de Comunicación Estratégica (GCE), Esteban Villegas tendría un 37.2 por ciento de la intención de voto, mientras que José Rosas alcanzaría un 33.8%, pero el sondeo, realizado entre el 29 y el 31 de marzo, se llevó a cabo antes que comenzaran las campañas electorales el pasado 3 de abril. De acuerdo a esta información, el candidato del PAN parece tener una mucho mayor penetración en la región lagunera que en la ocasión anterior, algo que ya sabía el PRI cuando postuló a Esteban Villegas, lo que llevó a la negociación con la familia Herrera Araluce para postular como candidata a presidente municipal de Gómez Palacio a Leticia Herrera Ale, quien deseaba la gubernatura.

La maniobra de colocar a Leticia Herrera como candidata a la alcaldía de Gómez Palacio es bastante obvia: garantizarle el apoyo de toda la estructura priista de La Laguna a Esteban Villegas y neutralizar a José Rosas Aispuro, lo que es indispensable para ganar la contienda, aun tomando en cuenta que las preferencias del PRI en la capital del estado podrían haber mejorado en relación a la elección anterior.
El factor Leticia Herrera sí parece ser determinante en este proceso electoral, ya que muy probablemente tendrá la contienda más contundente de su carrera política; la cuestión es si los Herrera desean realmente que gane Esteban Villegas Villarreal la gubernatura o, pragmáticamente, podrían buscar un voto diferenciado para que gane Rosas Aispuro, con quien podrían llegar a una negociación. Hay un antecedente bastante singular de por medio: cuando Carlos Herrera Araluce quiso ser gobernador de Durango, fue precisamente José Rosas Aispuro quien se encargó de la maniobra final en las elecciones internas del PRI para que no ganara la nominación. Se podrán recordar todavía algunas mantas colocadas en el boulevard Miguel Alemán en las cuales se acusaba de “traidor” al hoy candidato panista a la gubernatura, pero es más singular todavía que el propio Rosas Aispuro declare a los medios de comunicación de La Laguna que el grupo político de Esteban Villegas “traicionó” a la familia Herrera y le negó la candidatura a Leticia Herrera, senadora de la república como él. Es evidente que está buscando el voto diferenciado, como una estrategia básica en la región lagunera.

Será muy indicativo el observar cómo se mueven las preferencias por Esteban Villegas cuando Leticia Herrera y el candidato en Lerdo inicien sus campañas electorales, pues ahora sólo están en el escenario los dos candidatos a la gubernatura y, como se dijo anteriormente, el margen entre ambos es corto en el inicio del proceso electoral.

Para el PRI la situación es preocupante si se toman en cuenta los resultados de la elección de 2010, donde José Rosas Aispuro, candidato por el PAN, PRD y Convergencia, ganó en cinco de los seis distritos de la capital del estado y su periferia, pero Jorge Herrera Caldera obtuvo mayoría en seis de los siete distritos de la región lagunera. Rosas Aispuro ganó el centro del estado por 10,936 votos, pero Herrera Caldera logró sumar una ventaja de 20,609 en la Comarca Lagunera, lo que le permitió ganar la elección. La gubernatura de Herrera se la debió a La Laguna, lo que despertó grandes expectativas sobre lo que haría su gobierno para compensar a la región que le había dado el triunfo electoral, y donde nunca ha gobernado la oposición ni uno solo de sus municipios, por más pequeños que sean, a diferencia de la capital del estado que ha sido gobernada en varias ocasiones por el PAN y el PT, por lo que la alternancia es una posibilidad que ya está abierta.

La lógica que en apariencia aplicó el gobierno de Jorge Herrera Caldera fue al revés de lo que esperaban los electores laguneros: si La Laguna había reportado una mayoría electoral no era problema; había que atender a la capital del estado para recuperar la clientela que tradicionalmente había tenido el PRI, evitando que sucediera otra vez lo de 2010, así que nuevamente hubo preferencia por la capital, donde finalmente se ubican los grupos o camarillas políticas que han controlado el estado desde que existe el actual sistema político en el país.

Hoy los electores pueden sacar un mensaje que sería desastroso para el PRI: si votas a favor, no te compensan; si votas en contra, te atienden; porque fue lo que realmente ha sucedido durante el gobierno de Jorge Herrera Caldera, al cual le quedan ya tan sólo unos cuantos meses.

En su discurso, José Rosas Aispuro ya ha comenzado a manejar la crítica a esa lógica contradictoria, pero no lo puede hacer de manera tan contundente y explícita porque tiene que cuidar a su clientela de la capital, la cual finalmente considera como su base en este proceso electoral y en el anterior. Si acentúa mucho un discurso pro-lagunero no sería bien visto en la ciudad de Durango, así que tratará de hacer malabarismos para quedar bien con ambas partes, en contraste con Leticia Herrera Ale, quien sí podrá manejar un discurso agresivamente pro-lagunero si así lo considera beneficioso a su campaña electoral; lo interesante será observar qué giro le da, porque el problema político de ella es el contrario de los dos candidatos a la gubernatura: lograr una mayor aceptación y penetración en la capital del estado, algo que se le dificulta a todos los políticos laguneros. Un enredo, pero así son los intereses políticos, que no coinciden con los intereses de los ciudadanos.

Debido a la opacidad en el manejo del presupuesto público, es muy difícil estimar cuánta de la inversión pública total del gobierno del estado de Durango se destinó a la región lagunera; como también es difícil medir con exactitud la repercusión de las políticas y programas del gobierno estatal, pero existen algunos indicadores bastante evidentes de la preferencia que se tuvo por la capital del estado durante el sexenio que termina.

En obra pública, que es un indicador básico, se puede mencionar el inadecuado manejo del fondo metropolitano, donde no se deja actuar con autonomía a los municipios y se imponen los criterios de la burocracia estatal, la que bloqueó varias obras estratégicas. Algunas obras directas, como el Hospital General y el Parque La Esperanza en Gómez Palacio, quedaron inconclusas.

No se canalizaron recursos al Segundo Periférico, ni al mejoramiento de la infraestructura carretera, tampoco se pudo concretar la formación de una policía municipal para los dos municipios de la zona metropolitana, lo que ha sido una incompetencia muy delicada. En fomento económico Gómez Palacio recibió muy poco apoyo tanto en infraestructura como en promoción. Proyectos como la Zona de Conectividad de La Laguna siguen entrampados, en contraste con el Centro Logístico e Industrial de Durango que está en operación.

Todo esto repercute en el bajo crecimiento de la economía y el desempleo. Para el periodo que va de 2007 a 2014, el empleo en Durango capital creció un 38.8 por ciento, pero en La Laguna alcanzó apenas un 9.8 por ciento, es decir una cuarta parte. Este es sin duda el indicador más importante de cómo se ha comportado la economía de la capital y de Gómez Palacio y Lerdo.

Por otro lado, lo que está a la vista no necesita de mayores explicaciones: un repaso al estado de los servicios, la infraestructura y la inversión en la ciudad de Durango evidencia, con mucho, todas las carencias que enfrenta Gómez Palacio y Lerdo, para lo cual hay que tomar en cuenta que ambos municipios suman una población de 495 mil 596 habitantes, mientras que la capital tiene 654 mil 876, lo que no es una gran diferencia. Los municipios laguneros deberían recibir lo que les corresponde, más si se toma en cuenta el peso que tienen en la economía del estado de Durango y lo que aportan en recursos.

Esta elección mostrará finalmente si el PRI continúa en el poder estatal o si, finalmente, una facción disidente del mismo PRI se lo quita por primera vez.

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