Multimedios: el regodeo de la telebasura


Mientras las dinámicas mediáticas se actualizan trasladándose a las trasmisiones e interacción en el internet, donde la pluralidad está a la disposición individual, la programación de Multimedios televisión en el canal local y en las señales regiomontanas padece el lastre de contenidos insulsos, plagados de antivalores, infomerciales y una galopante mediocridad. 

Es harto conocida la frase de Emilio Azcárraga Milmo acerca del entretenimiento que significa la televisión: “México es un país de clase modesta muy jodida, que no va a salir de jodida. Para la televisión es una obligación llevar diversión a esa gente y sacarla de esa triste realidad y de su futuro difícil”. En Monterrey 220 mil personas están en situación de pobreza según cifras de Sedesol; en la Comarca Lagunera el Coneval reporta más de 526 600 mil. Si consideramos que para estas personas la televisión constituye su principal fuente de información y entretenimiento, más allá del apagón analógico que los obligó a gastar en un convertidor o endeudarse consiguiendo una pantalla digital, comprenderemos por qué existe una profunda identificación de las figuras televisivas presentes en la depauperada programación de  Multimedios, cuyo eslogan es “el canal que todos vemos”.


UNA TELEVISIÓN “FENICIA”

Bastaría con mencionar el tiempo que los infomerciales ocupan en las transmisiones para reconocer el modo en que las ventas son el principal objetivo del canal. En el documental de la productora independiente Canal 6 de julio, Teletiranía, el político Javier Corral define a la televisión mexicana como una televisión “fenicia”, es decir, similar a la antigua cultura dedicada al comercio. La incorporación de los espacios publicitarios en la programación y el modo en que los programas de ventas se disfrazan de programas de revista (el matutino regiomontano Vivalavi el mayor ejemplo -su versión lagunera tiene menos fortuna-) definen la vocación del canal, nada alejado de la realidad mediática nacional inscrita en un modelo comercial. Resulta curioso que a diferencia de los enormes minutos que protagonizan los segmentos comerciales en los canales de alcance nacional, las barras publicitarias de Multimedios se desenvuelvan en una perspectiva mayoritariamente autorreferencial, con la promoción de sus programas, mecanismo que también nutre la mayor parte del contenido de los programas de entretenimiento. La presencia de los infomerciales incluye el fomento diario a una asociación religiosa, al pensamiento mágico y el embaucamiento de charlatanes que ofertan remedios mágicos, además de productos de la llamada medicina alternativa, demasiado cercanos a los productos milagro para adelgazar y tratar diversos problemas de salud.


EL ENTRETENIMIENTO IDIOTA: ESTEREOTIPOS Y ANTIVALORES

Contradictorio resulta que, mientras la señal lagunera de Multimedios reitera un promocional contra el acoso escolar, el llamado Bullying, la programación regiomontana lo tiene constante en la mayor parte de los programas de entretenimiento: golpizas y humillaciones “en broma”, burlas, peleas, chismes, albures, chistes acerca de los defectos físicos, el aspecto racial, la preferencia sexual, además de la explotación chismosa de los conflictos personales que se generan entre los personajes del denominado “talento de Multimedios”; también se genera el exhibicionismo público de la vida privada de tales personas y las relaciones amorosas entre ellos. Incluso es notable la competencia entre los programas de entretenimiento generan una especie de lucha interna no sólo por los índices de audiencia, sino también por la identificación, fama y aceptación del público, definido en los segmentos de mercado a los que se dirige cada programa: Vivalavi a las personas que ven la televisión matinal, principalmente amas de casa; Destardes y ¡Acábatelo!, enfocados a los niños, adolescentes y jóvenes adultos; Las noches del futbol para el público adulto. En todos estos programas la hipersexualización, la doble moral y la transformación de la mujer en objeto están presentes: Destardes tiene a grupos de adolescentes femeninas con microfaldas y blusas ceñidas, a conjuntos de jóvenes bailarines en forma; a personajes estereotipados en la imbecilidad; todos aspectos que comparte ¡Acábatelo!, el programa conducido por Mario Bezares donde en una supuesta cafetería “meseritas y meseritos” (inevitable señalar el modelo aspiracional subyacente) enfundados en trajes vistosos y ceñidos, bailan, realizan insufribles segmentos de imitación y pseudocomedia, además de números de canto y coreografías que se reiteran con una puntualidad desesperante. Quizás en esto radica el éxito de tales programas: no sólo es la estética y ocasional simpatía que pudieran detonar en el espectador promedio; el ejercicio de la repetición y la explotación de la búsqueda de ídolos juveniles ha transformado a la emisión en un fenómeno que rebosa plazas públicas y centros de espectáculos donde se presentan.

Las noches del futbol es cosa aparte, aún no sé de qué se trata, tuvo su origen en un programa nocturno de concursos y cápsulas de análisis deportivo pero ahora es un espectáculo de chismes, burlas, segmentos musicales de cumbias y canciones de banda y norteñas, un espectáculo de la miseria humana donde el conductor Ernesto Chavana humilla, se burla, exhibe y lucra con las vidas de su elenco: las chicas y los chicos de las noches: un grupo de mujeres enfundadas en vestidos ceñidos, la mayoría de ellas con los pechos operados y hombres musculosos o de aspecto considerado chistoso emanados de la lucha libre y del fisicoculturismo. En éste programa la participación del público es constante gracias a la lectura de los tuits que se aprovechan para seguir exhibiendo al elenco. Debemos reconocer que Chavana es un gran promotor de ventas, pero su incursión musical, los personajes en los que se enfunda y la insistencia en la humillación, la superioridad sobre los demás y el hecho de promover a su hija como cantante infantil carente de talento lo convierten en un personaje de trato despótico y despreciable. Es la carta fuerte de Multimedios y también ha salido del territorio del canal para volverse un espectáculo itinerante por el noreste del país, además de generar una pastorela y la participación en obras de teatro que aprovechan la fama del elenco.

Hay que mencionar que la programación también fomenta el esoterismo, el pensamiento mágico, la lectura de cartas, el optimismo ramplón enajenante y la explotación del altruismo y la dádiva –los segmentos de “Felicidar”, donde se presumen actos de caridad que encubren las causas de la pobreza y mistifican la ayuda inútil que se otorga con alta dosis sensiblera–, los programas deportivos parecen una insufrible charla de cantina que aprovecha las llamadas y la participación del público en las redes sociales para generar polémicas; en estos programas de deportes el patrocinio, la pugna y el servilismo hacia los equipos del futbol de Monterrey y la Comarca Lagunera son evidentes. La cultura apenas tiene cabida en las ahora olvidadas cápsulas llamadas “Más contenido”, “más valores”, “más cultura”, y en las repetidísimas tituladas “Conexión”. Los programas de opinión y los noticieros padecen oficialismo, los de entretenimiento duran incluso tres horas y ahora el canal regiomontano ha creado sus propios premios, Los premios Grande de la televisión, para ensalzar a sus trabajadores de la conducción y autopremiarse. Cuando uno ve la calidad del contenido se pregunta si la conversión a la televisión digital merece el gasto.

Si existe una pobreza de contenidos en los principales canales de la televisión nacional, Multimedios nos muestra que la miseria de la telebasura resulta una confirmación de la frase del poeta francés Charles Baudelaire: “al público nunca se ha de ofrecer perfumes delicados que le exasperen, sino basura cuidadosamente elegida”. Hace falta un defensor del televidente y una población que exija otra clase de televisión, no esta perjudicial que refuerza el carácter ideológico –creador de falsa conciencia- y enajenante. No basta con apagar el televisor, hay que pensar en quienes no encuentran otra opción y educar para que se eduque el olfato y se añoren los perfumes.

twitter: @capitanbardo78



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