¿Hasta dónde nos alcanza la pensión?



Los miembros de la Asociación de Jubilados y Pensionados de La Laguna AC se reúnen un sábado por mes en casa de su secretaria y miembro fundadora, María Luisa Sosa. Hoy es un sábado de enero, su primera reunión del año; además, al finalizar, partirán la rosca de reyes. Han llegado alrededor de 17 hombres y mujeres. Un hombre pregunta que si el trabajo que voy a hacer les ayudará; María Luisa le responde que no, que yo he venido a ver más o menos cómo viven los pensionados. El mismo hombre dice que si antes, cuando trabajaban, no les alcanzaba, ahora menos que se les rebajan más de la mitad del sueldo que ganaban. Y con eso da una pincelada general de la situación de las personas pensionadas en México.

—Si anda uno solillo, pues batalla.

Dice María Luisa acerca de los beneficios de unirse como un grupo. Más adelante dice que sólo reciben por mes un bono de despensa por 100 pesos y que, por supuesto, no es suficiente.
 La asamblea comienza. Hablan de los problemas con el servicio médico del ISSSTE.

—6 meses para que me dieran la cita para un estudio, 6 meses —dice uno de los hombres.

El tiempo transcurre hablando sobre otros puntos de su minuta: como el informe económico de la organización, préstamos, etcétera. Esta organización de jubilados y pensionados se formó en el 2008, y desde entonces sus miembros tratan de acercar a cualquier persona que esté pensionada bajo la Ley del ISSSTE.

—No se me olvida a mí que la promesa de Peña Nieto y de Rubén Moreira fue ayudar a los pensionados, ¿y qué han hecho?

Pregunta María Luisa, quien preside la asamblea, y se escucha una respuesta al unísono: Naaaada.


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José Cruz se retiró voluntariamente de su puesto de Validación contable en Hacienda. Se retiró a los 55 años, dice, y que por eso no recibe la pensión completa. No esperó más años porque los problemas de la burocracia ya lo tenían hastiado.

Poco más de 2,700 pesos son los que recibe mensualmente. Con ello, más el aguinaldo, pagó este inicio de año los impuestos del predial y pavimento; también le alcanzó para pagar los de su hijo —pues “él no tiene poder adquisitivo”, dice.

—Hasta la fecha todavía sigo trabajando porque yo desde muy chico empecé a trabajar en la limpieza de candiles, vitrales, las vitrinas. Es donde saco yo para poder hacer los pagos.

Tiene ahora 75 años y desde hace dos se unió a esta asociación de jubilados.

—Y cuando dejó de trabajar en Hacienda, ¿le costó trabajo adaptarse?

—A todo estoy acostumbrado porque nosotros fuimos criados en un rancho.

Dice José Cruz, para después intentar hacer una analogía: como gente de rancho, se acostumbró a cualquier trabajo y a cualquier clima, y que así a cualquier cambio de rutina.

—A mí no se me dificulta nada; me adapto luego, luego a todo.


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María Luisa Sosa, la secretaria de actas de acuerdo de la asociación, trabajó durante 33 años como administrativo en Sagarpa -Secretaría de Agricultura, Ganadería, Desarrollo Rural, Pesca y Alimentación.
  
—Ya jubilados necesitamos adherirnos a alguna organización porque se dificulta mucho cualquier trámite administrativo ante el ISSSTE.

Dice que la asociación va por buen camino, que tienen una buena relación con la autoridad, pero que por esa buena relación se han dado cuenta de que existen muchas cosas que hacen falta en las instituciones, como el servicio médico, dice.

En julio del año pasado otra asociación de jubilados y pensionados hicieron una protesta afuera del hospital ubicado a un costado de la Alameda Zaragoza en Torreón. Sus exigencias eran: trato digno al paciente, mejor equipo médico y mobiliario, y que los medicamentos lleguen a tiempo.

—El año pasado nos dieron una revisión de pensiones, pero desafortunadamente las pensiones que tenemos, el 90 por ciento, es demasiado baja. Los compañeros que tienen jubilaciones del 90 para acá, son gente que gana mensualmente como dos mil, tres mil pesos, entonces con esas pensiones no viven.

Dice María Luisa. ¿Es la Comarca Lagunera un lugar conveniente para vivir como pensionado? Con ingresos mensuales de dos a tres mil pesos, difícilmente podría ser considerada de esa manera. La canasta básica mexicana contempla alrededor de 80 artículos, entre productos de despensa y servicios. Su precio promedio varía de los 2,800 a los tres mil pesos. En el caso de Torreón, el diario Milenio reportó este enero un aumento del 10 hasta el 50 por ciento en algunos productos comestibles en el Mercado de Abastos.  

—Los jubilados ya recientes, de 2005 para acá, y claro, con mejores categorías, pues ya tienen una pensión de 8 mil pesos. Pero igual es poco las pensiones, pero lo que nos gustaría serían las prestaciones, no en efectivo, sino como otras actividades o bonos extraordinarios anuales, cuando menos, para aligerar la carga de los pensionados.

María Luisa se jubiló con un salario de 4,500 pesos mensuales, que le ha ido aumentando cada año con los breves incrementos al salario mínimo que se realizan cada febrero. Han pasado 12 años desde que se jubiló y hoy su pensión es de seis mil pesos —pero “con seis mil pesos no se vive tampoco”, dice.

—Con la pensión que recibes pues ahí vamos sobreviviendo, porque también hay que complementarlo con otros trabajos, por ejemplo yo también me dedico a la costura, para poder solventar los gastos que no alcanzo a cubrir con mi pensión.

Ahora su tiempo transcurre entre la familia, atendiendo un taller de costura que tiene por las tardes y entre las actividades de la asociación: que reuniones, que convivios con el personal administrativo del ISSSTE, que capacitaciones para trámites, etcétera.  


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Que al inicio es muy difícil acostumbrarse a que uno ya está jubilado, que uno se acostumbra a un cierto ritmo de vida que son necesarios algunos meses para asimilarlo —o aceptarlo.

El profesor Alfredo Ibarra Valenzuela es el octavo secretario general en la historia del sindicato de maestros jubilados y pensionados de la Sección 35 de la ciudad de Lerdo, Durango. Pasó 34 años de su vida dando clases en escuelas primarias y desde hace siete es jubilado. Cuando recién se unió al sindicato eran apenas unos 30 maestros; ahora rebasan los 300.

—La nueva Ley del ISSSTE cambió con la finalidad, pues, de hacer trabajar más al trabajador: oye, estás muy chavo, tienes 50 años, estás joven, me vas a rendir más.

Dice el profesor. El primero de abril de 2007 entró en vigor la reforma a dicha ley donde el nuevo sistema de cuentas individuales para pensiones se hacía obligatorio para trabajadores de nuevo ingreso. No así para trabajadores que ya estaban activos; ellos tuvieron dos opciones: mantenerse en el viejo régimen a sabiendas de que se iría modificando gradualmente hasta alcanzar parámetros que lo asemejaran al nuevo sistema, o haber recibido un bono de reconocimiento con el que migraban al nuevo régimen de pensiones: al de cuentas individuales, donde una institución financiera privada llamada Afore maneja los fondos para el retiro.

Es decir que el viejo régimen se mantiene, pero va desapareciendo de a poco: así, pues, la edad mínima para pensionarse por jubilación en la antigua ley era de 50 años para hombres y de 48 para mujeres, la cual va aumentando con los años de vigencia de la nueva ley, hasta estabilizarse en 60 años para hombres y 58 para mujeres. Mientras que para pensionarse por edad y tiempo de servicios la edad mínima era de 55 años, ésta ya va aumentando hasta establecerse en 60 en el año 2018.
Pero: ¿por qué ese aumento gradual de la edad?

—Según mi observación, porque no tienen las reservas suficientes económicamente para pagar; tienen que ir haciendo un colchoncito: sabes qué, más años, no me conviene que te vayas ahorita, estás muy joven.

Dice el profesor Alfredo y parece no estar tan equivocado.

Días antes de la aprobación de la nueva ley, en pleno alboroto y discusiones, el panista Miguel Ángel Yunes —quien en ese entonces fungía como director general del ISSSTE— dijo a la prensa que el diagnóstico de la institución era complicado "porque desde hace varios años enfrenta la crisis estructural más severa de toda su historia, y la nómina de pensiones absorbe casi la totalidad del subsidio que recibe del gobierno. El número de pensionados ha crecido en 940 por ciento, y el de cotizantes en 125 por ciento, lo que significa que actualmente, por cada trabajador que se retira hay 3.7 cotizantes, cuando en 1975 eran 16.3".

Y de ese modo, para que la nómina de pensionados no absorbiera por completo los subsidios del gobierno, la ley de sistema de pensiones cambió a un régimen de cuentas individuales administradas por una Afore —Administradora de Fondos para el Retiro— o por PENSIONISSSTE —un órgano público descentralizado creado específicamente para ello.

Es decir: si antes el Gobierno Federal pagaba la pensión, ahora cada trabajador pagará su propia pensión con lo acumulado en su cuenta individual, sumado a aportaciones de la dependencia en que labore y del Gobierno Federal. Que es otra manera de decir que ésta es la época del cambio en uno mismo, del emprendedurismo —horrible palabra—, que si nos esforzamos hoy y sufrimos hoy y ahorramos hoy, en un mañana lejano veremos los beneficios.
 
Sin embargo, un detalle al que parece que el ISSSTE aún no se ha decidido a prestarle la atención debida es el servicio médico.

—Los maestros jubilados, yo creo que todos, batallan con los medicamentos; el ISSSTE no está respondiendo como debe de ser, con medicamentos. Es un servicio muy deficiente, hay muchas quejas; los medicamentos no llegan a tiempo, o llegan y se acaban.

Dice el profesor Alfredo, igualando su queja a la de muchos pensionados y jubilados más.


LA PRIMERA GENERACIÓN AFORE…

He escrito arriba “la primera generación Afore” seguido de tres puntos suspensivos, donde éstos quieren significar “El Futuro…”, un futuro, se augura, en crisis.

Uno de los desafíos pendientes para México, según la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico —OCDE—, es armonizar las reglas de todos sus planes de pensiones. El haber pasado de un régimen de reparto —el tradicional, nombrémoslo— a un sistema de cuentas individuales que ha quedado en manos de las Afores, es ya un intento de esta homologación. El ISSSTE ya lo implementa desde el 2007 y el IMSS desde el primero de julio 1997, cuando entró en vigor la reforma estructural de la Ley del Seguro Social.

Las Afores por sí solas generarán entre el 25 y 35 por ciento del último sueldo del trabajador como pensión mensual. Lo que quiere decir una cosa: que si el trabajador no se preocupa por ahorrar voluntariamente durante su vida activa de trabajo, cuando se retire su ingreso bajará más de la mitad, y con ello su calidad de vida.

 Las estimaciones colocan al 2021 como el año en que comenzará a jubilarse la primera generación bajo este nuevo sistema de pensiones. Para la consultora Vitalis el futuro no pinta nada bien: existen más de 52 millones de cuentas individuales adscritas en las Afores, de las cuales menos del uno por ciento ahorran de forma voluntaria a su fondo. O sea: menos de 500 mil mexicanos están ahorrando para su retiro.

Ancianos en pobreza: es más o menos el panorama de la primera generación Afore.

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