Padre de tigres... (empresarios y corruptos: los Juan Marcos Issa)

Por: Ramón Cisneros

La noticia ya es bastante vieja, pero no por eso debe pasarse por alto: Antonio y Salomón Juan Marcos Villarreal, hijos del exalcalde torreonense Salomón Juan Marcos Issa, son prófugos de la justicia federal, acusados formalmente de los delitos de asociación delictuosa y lavado de dinero. Ambos han dejado de tener fuero y se han convertido en ciudadanos ordinarios, por lo que estaban en busca del amparo porque los delitos cometidos no alcanzan fianza y deben ser juzgados desde la prisión.

Originalmente eran acusados de un fraude a las autoridades fiscales que rondaba los mil 650 millones de pesos, por lo que han estado llevando juicios desde hace por lo menos dos años, pero ahora no han podido evitar que se libre la orden de aprehensión en su contra.

Habrá que ver por qué Salomón, padre, no tiene también orden de aprehensión en contra, aunque tal vez sólo sea cuestión de tiempo. El historial sucio de esta familia viene de muy atrás, y se relaciona con su ingreso a la política, a través de Antonio Juan Marcos Issa, quien fuera primero funcionario de tipo federal, posteriormente tesorero del estado de Coahuila en el periodo de Rogelio Montemayor, luego encargado de asesores de Pemex y ahora un muy prominente empresario de la industria petrolera y naviera.

La riqueza de esta familia, incluidos otros parientes más, es escandalosa, pero además vertiginosa: han acumulado dinero de manera obscena a través del financiamiento de campañas de políticos priistas y de su participación directa en la política, pero hasta ahora habían logrado comprarse el silencio y complicidad dentro de los medios empresariales de la región y del estado.

De no estar acusado penalmente, Antonio Juan Marcos Issa podría ser precandidato a la presidencia municipal de Torreón, así de simple y así de delicado.

Los Juan Marcos Issa representan, lamentablemente, la corrupción que impera dentro de una parte del medio empresarial de La Laguna; no son un caso aislado o extraño, sino más bien común. Lo que les diferencia es la magnitud en que han realizado algunos excesos y su incursión directa en la política, pero tienen en común con muchos otros la práctica de la corrupción y de una cultura social predadora, que originalmente fue trepadora; sus fortunas no tienen un origen viejo, se remontan apenas 20 años hacia atrás, a lo mucho. Sin embargo, los derroches y la ostentación no tienen más de 10 años, cuando comenzaron a utilizar jets de lujo, mansiones en el extranjero y otras extravagancias, a la par que seguían llegando a las campañas de algunos políticos con portafolios repletos de dinero, para “abonar a la causa de la revolución”, lo que luego cobraban con intereses de usureros.

Una de las cosas más chocarreras es que Salomón Juan Marcos, padre, ha sido presidente y es miembro de patronatos de obras y centros católicos. Hubo un tiempo que la picaresca lo bautizaba como “Saulomón”, por ser presidente del conocido Centro Saulo. A la fecha tiene la bendición del obispo, ya no se diga de los curas que tratan asuntos directamente con él.

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