La tarea del alcohol: el consumo de los estudiantes

Por: La redacción


Pero los antros no son el único lugar de reunión, especialmente para los jóvenes que están entre los 15 y los 17 años de edad, quienes, del periodo de la inseguridad, continuaron el hábito de organizar fiestas en quintas o casas particulares con espacios amplios de jardín, a las cuales cobran por ingresar, porque el cobro incluye la bebida y un alto porcentaje de esos adolescentes consume alcohol en grandes cantidades.

Revista de Coahuila se dio a la tarea de investigar qué porcentaje de adolescentes que están entre los 15 y los 17 años de edad consumen habitualmente alcohol en un círculo social de clase media y alta, incluyendo hombres y mujeres.

El sondeo incluyó cinco colegios privados, en el nivel de preparatoria, con entrevistas directas a grupos de adolescentes de ambos sexos, ante la ausencia de cifras confiables en instituciones públicas y privadas; de hecho los propios colegios y la mayoría de los padres de familia ignoran cada cuándo y en qué cantidades ingieren alcohol sus hijos e hijas, no obstante que son ellos quienes les dan los permisos para asistir a las fiestas y regresar entre las 2 y las 3 de la mañana, sin cerciorarse del estado en el que regresan, cuando hay signos evidentes de ebriedad.


SEIS O SIETE DE CADA DIEZ HOMBRES

Las cifras son preocupantes. En las versión de los propios involucrados de 6 a 7 de cada 10 estudiantes de preparatoria ingieren bebidas alcohólicas por lo menos una vez a la semana, en cantidades que van de “un tercio de botella a media botella” de vodka, tequila, brandy o whisky, principalmente. Pero hay un dato más duro: por lo menos 2 de cada diez estudiantes hombres de preparatoria son considerados como “alcohólicos” por sus propios compañeros, al beber cantidades más grandes de alcohol en cada fiesta y en más de una ocasión durante el lapso de una semana.

Este porcentaje ha ido aumentando en el transcurso de los últimos años, si se tiene como referencia a los hermanos de quienes ahora cursan la preparatoria, quienes bebían menos cantidades de alcohol y a edades menos tempranas.

Un dato también muy significativo es que al menos 5 de cada 10 mujeres estudiantes de preparatoria consumen alcohol casi a la par que los hombres, algo que sí es un fenómeno bastante nuevo. Anteriormente se estima que la proporción era de 1 a 2 por cada 10.

 “Las mujeres están tomando ahora más, casi al parejo que los chavos; eso lo vemos en las fiestas y reuniones. Yo no sé cómo sería antes porque es algo que no he platicado con mis hermanos más grandes, pero lo que sí puedo decirte es que a ellas como que se les sube más el chupe que a los hombres, no sé, será porque son mujeres”, comenta Rodolfo, estudiante de tercer año en una conocida preparatoria privada ubicada al oriente de la ciudad.

La edad de iniciación en el consumo del alcohol, de acuerdo a la respuesta de todos los entrevistados, es de 15 años en 8 de cada 10 estudiantes y de 16 años en el resto.

Lo anterior convierte al alcohol en la droga de mayor consumo entre los jóvenes, con todas las consecuencias que eso significa psicológica, social, cultural y económicamente. Es una droga permitida, pero sus efectos de salud al mediano y largo plazo no son menores al de otras drogas prohibidas por las autoridades y no aceptadas socialmente.

Un reciente estudio de la Universidad de Virginia, en Estados Unidos, arrojó entre otros resultados que el consumo habitual de alcohol entre adolescentes de 14 a 19 años de edad tiene una relación directa en las posibilidades de que el adulto se convierta en alcohólico. Si la iniciación en el consumo de alcohol se da después de los 20 años las probabilidades de adquirir el alcoholismo se reducen notoriamente. El porcentaje de alcoholismo en la edad adulta entre quienes se iniciaron en el periodo de los 14 a los 19 años es de un 45%.

De acuerdo a la muestra de estudiantes entrevistados, los padres son mucho más permisivos que las madres hacia el consumo de alcohol.

“Los papás son como más buena onda; si te ven chupando y no andas así como cayéndote, como que se la toman tranquilo, inclusive en las fiestas familiares o cuando vamos al futbol te dan chance de echarte unos chupes y no te la hacen de cuento. En mi familia te podría decir que mi papá toma con frecuencia y también uno de mis hermanos, al otro no le gusta porque le da mucho al gym, pero también te podría decir que la mayoría de mis tíos chupan mucho por lo menos en las reuniones familiares que tenemos”, expone Martín, un adolescente de 17 años que cursa el quinto semestre de preparatoria y quien abiertamente reconoce que “me gusta mucho echarme mis cheves cada fin de semana,  también me tomo mis tequilas, siempre con los amigos. Hay diferentes grupos, cada quien tiene sus amigos, pero yo veo que hay grupos donde se chupa más y grupos donde a los chavos les gusta menos tomar, es cosa de cada quien”.

Esta última referencia parece tener una gran relevancia en la formación de hábitos de consumo de alcohol en los adolescentes, pues fue mencionada en varias ocasiones por los entrevistados: la cantidad de alcohol que se ingiere o no, tiene relación con los grupos de amigos que se integran en la escuela o fuera de ella. “Tu chupas con los cuates, porque ellos te invitan y para hacer el ambiente. Hay grupos donde se chupa más y otros que casi no chupan, nada más le hacen al cuento con una cubita o unas dos cervezas toda la noche; a los que no les gusta pues se apartan y forman su propio grupo, pero otros se juntan mucho porque chupan macizo”, comenta Pablo, quien se considera miembro de un grupo de amigos que toma fuerte los días viernes y sábados de cada semana. El gasto en promedio de cada uno por fin de semana está entre los 200 y los 300 pesos, evidentemente financiado por los padres, quienes les proporcionan además algunas cantidades adicionales para su recreación.

Así, mientras las drogas ilegales y las consideradas como duras acaparan las políticas punitivas de los gobiernos, con gastos multimillonarios y consecuencia muy fuertes para la sociedad en general, el alcohol se posiciona como la droga más importante de consumo entre los adolescentes y los jóvenes de ambos sexos. Más aún, es una droga permitida que, aunque ha tenido algunas restricciones de horarios y de promoción en los últimos años, recibe una publicidad gigantesca en todos los medios de comunicación, además de la facilidad de acceso que tiene, con un mercadeo sumamente atractivo que cubre todos los espacios posibles, como afirman los anuncios espectaculares: “Para ti que te atreves”, “Para los que no se conforman con una”, “Para aquellos que quieren más”.



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