El mercado de la medicina: aseguradoras, hospitales y médicos.


Es difícil asimilar que exista un mercado en torno a la salud o la medicina, lo que, podría afirmarse, es natural dentro de una economía como la nuestra; pero ese mercado ha comenzado a abusar, desde hace ya muchos años, de los pacientes que adquieren seguros de gastos médicos mayores, de esos clientes que no tienen servicios del IMSS y del ISSSTE y por consecuencia contratan los servicios de médicos y hospitales privados.

Para el periodo que va de finales de 2015 a 2016, los seguros de gastos médicos mayores se incrementaron en 24%, siendo que las autoridades sanitarias afirman que la inflación en los costos de los servicios médicos y hospitales privados se espera de apenas un 4%, que podría situarse algo más arriba por la depreciación del peso ante el dólar, ya que la casi totalidad del instrumental y del equipo médico se paga en dólares, pero este no es un impacto inmediato sino gradual.

Para ponerlo en números, una póliza de Seguros Monterrey New York Life, para un hombre de 58 años, estaba costando el año pasado 31,838.47 pesos, con un deducible de 19,500.00 pesos y un coaseguro del 10%, lo que significa que a todos los servicios médicos y gastos hospitalarios se les deducen 19,500.00 pesos, más el 10% de la cantidad total que se genere, así una intervención que cueste 60,000.00 pesos, que es algo de lo más común, se le rebajan 25,500.00 pesos, con lo cual la aseguradora finalmente cubre una cantidad muy pequeña, si se toma en cuenta el costo de la póliza.

Aunque ha habido quejas por el incremento de los seguros de gastos médicos en un porcentaje tan desorbitante, la Condusef, órgano encargado de los usuarios de los servicios bancarios, no ha tomado ninguna medida al respecto, lo mismo que la Profeco, un organismo que no sirve sino para arreglar problemas pequeños y no muy complicados.

En el caso referido del cliente de 58 años, tiene 30 años pagando su seguro de gastos médicos mayores, y sólo en una ocasión ha hecho uso del mismo para una intervención que tuvo un costo de 38,000.00 pesos, que, restándole el deducible y el coaseguro, equivale apenas a un año de costo del seguro; pero ahora, además de incrementos enormes en los costos, cada quinquenio de vida que cumpla habrá un incremento adicional, lo que, literalmente, lo está empujando a dejar el seguro por la imposibilidad de pagarlo.

Y ése parece ser el propósito de las compañías aseguradoras: deshacerse de todos los clientes que ya hayan cotizado durante periodos muy largos de tiempo, con baja siniestralidad, pero que comienzan a ingresar a la tercera edad, donde es más probable que enfrenten problemas de saludad por el desgaste natural.

No se trata de prestar un servicio y ver por el bienestar del cliente, sino de cálculos fríamente ejecutados en una oficina, donde la aseguradora estima sus beneficios y toma decisiones en consecuencia.


MÉDICOS Y HOSPITALES CAROS

El argumento de las aseguradoras es que los servicios médicos y hospitalarios han crecido en la misma proporción, pero esto sólo es en parte cierto. Cierto es que para el pago de los honorarios médicos existe un tabulador al que se tienen que ajustar los galenos, de otra forma no entran en convenios, sin embargo el problema que se presenta con cierta frecuencia es que los médicos operan cuando no es necesariamente requerido pero el paciente tiene seguro de gastos médicos. Aun así, la aseguradora tiene especialistas que revisan cada caso pero muchas veces es difícil establecer un criterio único.

Con todo, la mayoría de los especialistas que atienden a través de un servicio privado están cobrando cantidades cada vez más altas, que bajan o suben de acuerdo a la competencia del mercado. Por citar un ejemplo, una operación de vértebras cervicales puede costar de 200 mil a 300 mil pesos, dependiendo del médico y del hospital donde se realice la intervención. En el caso del Hospital Ángeles puede pueden ser 300 mil pesos, a diferencia de otras instituciones como el Hospital de la Mujer, donde el costo baja a los 200 mil pesos.

Si una gran cantidad de médicos está abusando del cobro de honorarios y operando cada vez que las condiciones económicas del paciente se lo permiten, los hospitales privados han incrementado sus costos hasta niveles tan desmesurados como los de las aseguradoras. Un día en terapia intensiva puede tener un costo de hasta 5,000.00 pesos, mientras que el costo diario de las habitaciones rebasan,  con mucho, a un hotel de lujo. El cobro de quirófanos, instrumental, equipo, estudios y cualquier otro servicios, incluidos los medicamentos, tienen costos prohibitivos para cualquier persona de clase media, lo que reduce la clientela a pacientes de familias de clase media alta y alta, con y sin seguros de gastos médicos mayores.

Con el deterioro cada vez más acentuado del IMSS y del ISSSTE para muchas familias no hay más alternativa que recurrir al mercado de la medicina privada, con los enormes costos que esto significa, o aventurarse a ser parte de la clientela delos servicios públicos de salud, con todos los riesgos que ello implica.

Los propósitos de lucro rebasan cualquier consideración ética en torno a la medicina, porque inexplicablemente, todos los médicos se forman en las instituciones públicas, pero los hospitales privados son empresas de alto lucro, aunque, como una broma negra, antepongan a su nombre el de “beneficencia”, como sí lo eran los antiguos hospitales. Las aseguradoras son parte del sistema financiero que impera en México y se manejan como el resto de las instituciones que conforman el sector: con el máximo lucro posible, ante gobiernos débiles que han optado por la protección de ese lucro desmedido, sin ninguna consideración por la clientela.    



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