Irarragorri y las pobres cuentas: después de la quinta estrella

Por: Pedro Santibáñez

EN EL TORNEO PASADO el Santos Laguna corrió con eso que llaman la buena suerte. El equipo estaba jugando mal; tanto se había convertido en aburrido, chato, sin espectáculo para la afición, que había comenzado a bajar notoriamente la asistencia al estadio. Por una combinación de resultados muy afortunada y de último momento pasó a la liguilla, donde las cosas se le acomodaron y llegó hasta la final, donde hizo un buen partido como local pero jugó pésimo en el estadio de Querétaro, lo que le quitó lustre al campeonato y no terminó por dejar un buen sabor de boca semejante al de otras ocasiones.

Ya como campeón, Alejandro Irarragorri Gutiérrez continuó con la política de mantener una nómina más bien baja y de apostarle a la buena fortuna, pero Pedro Caixinha debió calcular mejor el pronóstico que le esperaba al equipo, en un torneo donde la mayoría de los equipos que conforman la liga se habían reforzado, invirtiendo importantes cantidades de dinero.

Irarragorri ha tratado de aprovechar las instalaciones del TSM al máximo, una inversión que se dio cuando el equipo pertenecía a la firma cervecera Modelo. Ahora están en comodato con un equipo de presupuesto mucho más bajo, pero que estaba tratando de mantenerse en nivel alto frente a una afición que habituada al Santos-Laguna competitivo, aguerrido, protagonista.

Contra lo que muchos cronistas opinan, el Santos-Laguna no tiene “campeonitis”, esto es, no se trata de un equipo sobrado que esté jugando con una actitud de baja competitividad, sin aplicar su potencial real de juego. Se trata más bien de un equipo que no tiene el suficiente nivel y, por lo tanto, ha comenzado a sufrir las consecuencias de un torneo donde varios equipos están jugando mucho mejor, lo que lo tiene en el fondo de la tabla cuando ya el torneo está a la mitad, haciendo casi imposible su calificación e imposible sus posibilidades de volverse un protagonista en la parte final de la competencia.

El Santos-Laguna hizo un muy buen negocio vendiendo a su delantera en el torneo antepasado, pero no utilizó parte de esas ganancias para reforzar al equipo, siguiendo esa política de disminuir el presupuesto general con una nómina mucho más barata.

Hermético, como todos los equipos de futbol profesional, el Santos ha guardado cuál es su verdadera situación económica después de que dejara de pertenecer al Grupo Modelo, una vez que éste fue vendido a una empresa extranjera a la que no le interesó en lo más mínimo conservar la propiedad del equipo, la cual consideraba como inútil para el nuevo enfoque de negocios, aún con todas las facilidades fiscales que se le brindan en México a los equipos profesionales de futbol.

De alguna manera el equipo logró mantener por un tiempo parte del plantel anterior, pero poco a poco fue desmantelándolo. El trabajo del portugués Pedro Caixinha consistía básicamente en que no se notara mucho, trabajando con elementos nuevos y comprando jugadores extranjeros más bien baratos, pero vino a suceder lo inevitable: el equipo perdió su empaque tradicional y se le comenzó a notar que ya era otro, de ahí que después de ganar el campeonato con tan buena suerte, el entrenador portugués comprendió que era el momento de dejar el equipo, cuando este ya llevaba varias derrotas consecutivas y se encontraba en un nivel de juego muy bajo, después de todo ya había ganado todo lo que era posible ganar con el plantel de que disponía, incluido el campeonato de liga que fue, como se dijo antes, por suerte.


PRESUPUESTOS BAJOS

Alejandro Irarragorri Gutiérrez es un joven empresario, que hizo dinero en el ramo de la compra-venta de metales en Brasil, a través de una relación con Peñoles, pero su negocio tuvo altibajos, terminando por cerrar. Actualmente está involucrado en un negocio de producción y comercialización de hortalizas, pero su verdadera especialidad es la mercadotecnia. Apenas en el 2006 entró al medio de los deportes, al encargarse de la parte deportiva del Grupo Modelo hasta el año 2013, pero la cervecera vende, quedando él como presidente del equipo Santos-Laguna y del TSM, de los cuales se supone es accionista, pero no propietario principal, en el caso del equipo, porque en el TSM no tiene propiedad. En 2013 funda la empresa Orlegi Deportes, dedicada a la administración de activos deportivos y de entretenimiento, regresando a su especialidad de la mercadotecnia. No está claro si ha obtenido éxito económico en esta nueva empresa, pero sí que su propósito principal es el hacer negocio dentro del medio deportivo, algo que es muy difícil. Los especialistas calculan que al menos la mitad de los equipos profesionales de futbol tienen problemas económicos y trabajan con números rojos, pero se sostienen gracias a que pertenecen a empresas corporativas que trasladan las pérdidas al operar como grupo, lo que hacía precisamente el Grupo Modelo con el Santos-Laguna.

La contratación del español Francisco Ayistarán, deja entrever que el equipo seguirá manejando un bajo perfil y esta temporada está prácticamente perdida, pues requeriría de una racha excelente para poder colocarse en la liguilla, con un entrenador que viene sin conocer el futbol mexicano, que hereda un equipo integrado por Pedro Caixinha, con las limitaciones que ya le había impuesto Alejandro Irarragorri.

El equipo fue vendiendo o deshaciéndose de todos los jugadores que eran caros o tenían sueldos considerados como muy altos (caso de Oswaldo Sánchez), hoy la mayoría de la plantilla titular son jóvenes con sueldos bajos, si acaso el portero (Agustín Marchesín) podría tener un sueldo por encima del promedio de los demás.

Las cosas están en un punto difícil, ya lo ha tenido que declarar públicamente Alejandro Irarragorri, pero él insiste que el problema del equipo es haber ganado el campeonato, la copa y el campeón de campeones en un tiempo muy breve, y que esto ha provocado un desequilibrio. El equipo se encuentra en otro periodo y, por fortuna, las cosas habían estado saliendo adelante, pero de fondo el problema es un asunto de negocios: el presupuesto bajó y probablemente se vaya a mantener así, traduciéndose en un equipo de perfil de media tabla hacia abajo que ya desde la temporada pasada estaba causando fuerte disgusto entre la afición.    


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