¿Qué esperamos para el 2016?

Por: La redacción

Si yo fuera político, priista, funcionario y tuviera expectativas para mi carrera pública en los próximos años, estaría preocupado. Como no me ocurre nada de eso debería desechar las preocupaciones, pero sin embargo soy ciudadano, tengo una microempresa, una familia que mantener y un país al que quiero mucho, lo que me lleva a la misma condición: estoy preocupado por el futuro inmediato de México, veo muchos problemas graves y no veo soluciones posibles, viables.

Veo el gobierno de Enrique Peña Nieto y, de acuerdo a toda la información que recibo todos los días, siento que está atrapado en un laberinto sin salida, con un proyecto agotado a la mitad del camino. La reforma más importante, que es la educativa, se ve naufragando; la energética se ha desinflado, lo mismo que los precios del petróleo. El sistema judicial se encuentra atascado, la fuga de El Chapo Guzmán ha sido la cereza sobre un pastel podrido.

La economía de unos pocos estados está funcionando, lo que levanta un promedio nacional que disfraza el que las cosas en general no lo están, y sin embargo en los próximos años el gobierno federal va a tratar de sacar dinero hasta de abajo de las piedras, o más bien dicho de todos nuestros bolsillos, porque vamos a ser los clasemedieros los que vamos a ser los paganos, pues los ricos siempre encuentran la manera de salir bien librados. A la mayoría que vive en la pobreza y la miseria, ¿qué le pueden quitar si no tiene casi nada?

Platico con la gente de todos los medios sociales y la imagen de Enrique Peña Nieto está en niveles realmente preocupantes, aun entre aquellos que forman parte de la clientela priista que recibe despensas, vales, cupones o está inscrita a programas que le dan unos pocos pesos cada cierto tiempo. Hay desencanto, malestar, resentimiento.

Si en estos momentos hubiera una oposición medianamente consistente, se podría afirmar, sin temor a equivocarse, que el próximo presidente de la república saldría de ella.

Está anunciado que el próximo año será muy difícil en lo económico; que habrá apretón de cinturón, lo que repercutirá en todos los estados del país. No se requiere ser un vidente para anticipar que en Coahuila las cosas se pondrán realmente difíciles, pero la economía, siendo lo más importante en el plano inmediato, no es lo más crítico: el país requiere cambios de fondo que no llegan, como un sistema educativo eficiente; la lucha en contra de la corrupción de manera seria y a fondo, con hechos no con leyes que se pierden en la burocracia; el problema de la inseguridad está muy distante de resolverse; en fin, que la agenda nacional está cargada de problemas y el gobierno central parece haber concluido su sexenio, cuando en el calendario sólo está a la mitad.

Foto: Dan Kitwood

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