La música de plástico: historia mexicana del sonido prefabricado


México: paraíso terrenal de músicos, cantantes y compositores; cuerno de la abundancia abierto al mundo; tierra de ensueño en que germinan las semillas ante espectadores ávidos de productos de fácil digestión. Este país ofrece esperanzas para personas cuyos cuerpos serán confeccionados con la belleza requerida, por maestros del posicionamiento de caras y talentos prefabricados, arreglados, magnificados. Todo listo para que la próxima generación tenga mucho plástico para consumir.

SON LOS 60’S. La guerra entre las televisoras nacionales, Televisa e Imevisión, no se exhibe plenamente. Hay propuestas por doquier; se reclutan cantantes, músicos, bailarines, grupos musicales, etc.; los comerciales aseguran las ventas del año. Programas como Ensalada de locos, Los Polivoces, Sube Pelayo Sube y el Premio de los 64,000 representaban la comedia en Televisa.

Sin embargo, la música en México tiene fronteras, ilusiones y falsos informadores, sobre todo en el rubro televisivo, periodístico, y de radiodifusión. En la década de los 60’s los falsos rocanroleros dominan la televisión y la radio con canciones transformadas a sus estilos en la mayoría de sus interpretaciones: Los Rebeldes del rock, Los Teen Tops, Los Camisas Negras, Los Hooligans, Angélica María, César Costa, Manolo Muñoz, Alberto Vázquez, Enrique Guzmán, y Johnny Laboriel se hacían llamar héroes del  rock’ n roll. Las cadenas televisivas y la radio los habían idolatrado y el público obviamente se había tragado ese acontecimiento; pero eran canciones ajenas mal interpretadas, con letras mutadas; canciones originales de Elvis Presley, Little Richard, Chuby Checker, Chuck Berry y algunos otros a quienes crear sus canciones les requirió, sobre todo, autenticidad, que es la parte más difícil para cualquier autor; no era nada fácil hacer esos ritmos y letras, había que ingeniárselas para ser originales, sobre todo en esa década donde reinaba el rock. Los 60’s eran insobornables; difícil poder venderse como cuando empezó la destrucción y la prostitución en los medios.

El legado de la comercialización y popularidad llegó en los 70’s, 80’s y 90’s para impulsar al estrellato a un gran número de grupos y solistas. El gran poder de la televisión y la radio se hace presente, el público es comprado por programas musicales y de concursos. Por ejemplo Siempre en domingo duró décadas infectando al televidente, un programa donde la televisora imprimía preferencia hacia ciertos artistas y sus estilos, induciéndolos hacia el máximo de popularidad y propiciando un rating que los catapultaba directo a la fama mundial.  La gran familia Televisa generaba una despiadada carrera a la fortuna, retoman la ruta algunos de los hijos de los artistas mencionados para continuar el legado: Alejandra Guzmán, Benny Ibarra, Paulina Rubio, Kalimba y Pepe Aguilar por mencionar algunos; éste último tuvo una banda de rock en los 80’s llamada Equs, proyecto fallido hasta que se puso el traje de charro.

Llegan desde Puerto Rico un puñado de grupos que dejan huella en la música plástica: Menudo, Chamos y Los Chicos. Había que vender caras y cuerpos, no música y talento. Aquí empieza una lucha de poderes malévolos, ya que se hablaba de violaciones y tráfico de drogas; algunos de sus integrantes tuvieron el acierto de lanzarse como solistas, fuera idea suya o no, y a la fecha siguen en la cúspide de la infestación plástica, como Ricky Martin y Elmer Figueroa, mejor conocido como Chayanne. Otros hacían telenovelas, conducían programas, se casaban con famosos del medio para asegurar su futuro o se dedicaban a lavar dinero. También surgen por amistades dentro del medio Magneto y Mercurio, dos grupos juveniles que bailaban y cantaban, ya no digamos plástico, sino papel, pero hubo ronqueras y llanto de las gargantas de sus amistades y sus admiradores.

El famoso boom del Rock en tu idioma dejó una estela de grupos que movieron la tierra, y como siempre México es visto con lente de aumento por españoles y argentinos: Radio Futura, Toreros Muertos, Duncan Du, Hombres G, Alaska y Dinarama, Olé Olé, y Locomía, de España. Enanitos Verdes, Laureano Brizuela (El Ángel del Rock), Virus, Gabinete Calligari, Vilma Palma e Vampiros, Vini Vidi Vici, de Argentina y un millar más se apuntan en el diccionario de plástico musical. La radio los hace sonar como palomitas de maíz y se venden como el papel desechable de todos los días, al igual la televisión que lanza y lanza programas de diversión y de entretenimiento masivo. Algunos se quedan, otros se deshacen para siempre y otros más se hacen ricos con un solo tema.

Otro grupo de aquel momento que hace plástico por toneladas es Timbiriche; en un principio es grupo infantil, llegando a la cima de la popularidad televisiva y de la radio con una alineación de hijos y parientes de artistas. Ya convertido en grupo juvenil Tú y yo somos uno mismo representa el himno antrero para sus admiradores, pues sus conciertos son abarrotados por todos sus fans, quienes se desbocan entonándolos y llenando todos los escenarios donde se presentan. Tiempo después se desintegra la banda, sus integrantes se inician en carrera de solista teniendo un verdadero triunfo, todos en absoluto tienen un futuro deslumbrante en la fama y la gloria, además, en revistas, conducción de programas, aparición en anuncios de detergente y otros con mejor suerte, como Thalía.

Flans, un trío de chicas vestidas muy a la moda de los 80’s llegaba al mundo del espectáculo para vender su música, moda y baile. Monterrey, que poseía una excelente apertura a la buena música y agrupaciones, estaba cayendo también. En comercialidad y popularidad Flans le dio un giro a la ruleta de la radio y los videoclips con temas, notas y bailes pegajosos en su estilo de venderse barato; No controles (tema de los hermanos Cano, miembros de Mecano, de España) y Corre por el boulevard, dos de tantas canciones que llegaron a la popularidad nacional. Miles de seguidores y conciertos.

El boom se termina pero sigue la proliferación plástica. Jalisco, principios de los 80’s nace Sombrero Verde con una buena carga musical, prometedora, pero se desbarata y se vende como Maná. Fher y Álex ponen en alto la bandera de lo que según ellos avistan como la mejor banda de rock en Latinoamérica, pero hasta la fecha el grupo se conserva en plástico vil. Tuvo buenas intenciones en un principio, pero con Rayando el sol encontraron la fórmula mágica para vender canciones de oído fácil, lloronas y simplonas como Mariposa Traicionera y así conservarse hasta el día de hoy con la última monedita La prisión. Maná es la balada y el rock entre comillas, una fusión musical influenciada por el grupo inglés The Police, pero mal encausada.


EL FIN DE SIGLO

En Monterrey comienza un perverso acontecimiento que sacudió a los medios. Sergio Andrade, músico multi instrumentista, compositor, manager y empresario, estaba fraguando un hecho musical tras tocar fama con varios artistas del medio: César Costa, Yoshio, Yuri, y Lucero entre otros; lanza a la fama a Gloria Trevi colocándola en primer lugar de popularidad tras la salida de 5 discos de oro. Fama y fortuna le vinieron del cielo. Luego decide bautizar un grupo, Boquitas Pintadas, a partir del cual ocurriría la desgracia que acabó con su carrera, ya que tiempo después fue arrestado en la ciudad de Chihuahua por rapto y violación de una menor y liberado al pagar una suma de más de 4 millones de pesos.

Otro acontecimiento plástico vino a mover las caderas, ojos y mentes de México. En los 90’s aparece Garibaldi con temas como La bolita, La ventanita, Que te la pongo y más canciones que infectaron la mente y ojos televisivos a cambio de ver bailar a sus integrantes. Se dice que es música merengue, todos productos de la gran Televisa, con un solo propósito: seguir la ruta comercial.

Siguen los 90’s: Kabah, Ov7, Fey,  Jeans, Linda y muchos que se me escapan, hacen música plástica, son formadores del lente de la vendimia musical, del mercado idiotizante de lujo.

Alex Syntek y La gente normal.  Desprendido de Chiquilladas, televisa lanza esta producción con una alineación que incluye a Alex Syntek (ahora cantautor y arreglista) en una versión original y regordeta de sí mismo y que a principios de los 90’s saldría a la venta con el grupo de La gente normal poniendo en el gusto del público canciones de buenas intenciones como El Camino, y que pocos años más tarde se desintegraría para dar paso a Syntek en solitario con canciones plenamente comerciales como Sexo, pudor y lágrimas, tema de la película del mismo nombre. Syntek continúa en el camino como productor de plástico y acaparador de “talentos” que comanda el canal de las estrellas.


EL DETECTOR DE PLÁSTICO, MODERATTO

Ahora con 9 discos y  toda la carga plástica, llegan en 1999 y se posan en la cima de la música vendible: Jay de la Cueva, Javier “el Cha” Ramírez, e  Iñaki Vázquez, ex Fobia, así como Marcelo Lara (El Gerente) y en sus inicios Randy Ebright (Molotov), entre otros provicionales. Han karaokeado a Miguel Bosé, Christian Castro, Mecano, Alejandra Guzmán y muchísimos más que están en la esfera plástica musical, por lo que Moderatto sería el plástico del plástico. Esta agrupación representa el máximo poder de la falsa información musical. Quizá el resto de la banda sean buenos músicos, pero Bryan Amadeus (Javier de la Cueva Rosales) no tiene un tono o tesitura digna de tomar un micrófono y cantar, sólo el manejo de un falseo en su voz con el que se hace acreedor al cetro mundial de la música de plastilina. La banda tiene managers que se encargan de transportar el show a todo el país y al extranjero; de su más reciente disco Malditos Pecadores, se desprende uno de todos los cóvers que lo conforman (La llamada de mi ex) que es original de La Arrolladora Banda El Limón y que le hace honor al nombre de su producción: un verdadero pecado. El disco incluye cóvers de Selena, Los Recoditos, Julión Álvarez, Bronco, Pesado, El Buqui...

Moderatto es un insulto a la música bien hecha. La influencia de esta banda proviene del seno de bandas estilo Hard o Heavy Metal americana, como Kiss, Motley Crüe, Twisted Sister, Poison, Bon Jovi, Ratt, etc. Al igual que sus atuendos y shows, estas bandas también forman un anillo periférico dentro de la infestación de plástico a nivel mundial, ya que Moderatto trata de imitar tanto en la apariencia como en la ejecución musical de estas bandas de los 80’s: estoperoles, humo, luces, escenarios movibles, mezclilla y cuero, para lo cual,  en este caso, no importa que el guitarrista esté obeso. Son un mal chiste que ya duró demasiado.

Sin ponerlos en el mismo costal, me gustaría decir que Zoé, lidereada por León Larregui, es otro cantar, pero no puedo dar marcha atrás a mis principios de buen oído y buena música. Se habla de muy interesantes influencias musicales: The Beatles, Depeche Mode, Radiohead, y Pink Floyd; mentira plástica que tengan tal influencia o parecido. Reconozco que serían una excelente agrupación si tuviesen mejor dirección musical. Desgraciadamente su música es muy comercial y de oído muy fácil, con letras tontas sin expresión visual hacia algo que sea más interesante que hablar de nada. Letras sin sentido crítico; la música sin color ni alma, se pierde y se repite a sí misma, basta con escuchar una sola canción para escucharlas todas. La crítica musical promotora, masiva y de fácil acceso nos miente dándonos apreciaciones alteradas y falsas sobre su música.


LAS VIRUTAS DEL PLÁSTICO

Ya los grupos no dan para más y hay que reciclarse, hacer homenajes y desempolvar a quienes debieran ya estar descansando en sus casas (si es que supieron ahorrar cuando fueron un producto brilloso). Duetos avalados, impulsados y por supuesto maquillados por los medios: Julio Iglesias y Vicente Fernández, colmo de ejemplo supremo de la vergüenza plástica. Juan Gabriel, divo de caídas y palenques suena ahora a dueto con David Bisbal, Natalia Lafourcade, Juanes y hasta Espinoza Paz. Duetos ingeniosos: Gloria Trevi y Franco de Vita, Alejandra Guzmán y Moderatto, Alejandra Guzmán y Franco de Vita. Emmanuel y Mijares, en un intento por no morir, o por engordar la cuenta de afore para su vejez, y si quieren súmenle a Yuri. ¿Qué sigue? ¿Que nos quieran vender la idea enlatada y caduca de un concierto cuádruple de Enrique Guzmán, Angélica María, César Costa y Alberto Vázquez?

Las nuevas generaciones tienen mucho que aprender para no caer en la farsa, la manipulación y las promesas televisivas. Hoy sin duda existen muchas agrupaciones y solistas que están al margen de los grandes en el mundo. México tiene la fuerza, el valor y sobre todo la integridad en lo que refiere a originalidad y calidad, sin caer en los programas que hoy la gente adora: México tiene talento o La Voz México. Hay buenas intenciones musicales en distintos estilos, existe la independencia y solidaridad en algunas casas grabadoras y pocos canales televisivos y radiodifusoras apoyan incondicionalmente estas propuestas; pero cuando estos talentos son tocados por las mafias de la ambición, el poder y la fama, surge la corrupción, la manipulación, la venta desquiciada del protagonismo y el producto se vuelve de plástico; la radio transmite poca calidad, la televisión nos vende la cara más bonita y hueca del medio y, nosotros, como buenos hijos de lo fácil, les seguimos comprando todo. Como dicen los Manic Street Preachers: si tú toleras esto, los próximos serán tus hijos.

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