El dios del sucio escritor: el mito de Charles Bukowski y John Fante (segunda mitad)


LA VIDA FAMILIAR DE FANTE funcionaba de la mejor manera posible. El autor era alcohólico pero trabajaba en sus guiones para mantener a su esposa y a sus cuatro hijos. Ellos crecieron y formaron familias multiculturales. Era un grupo unido, tal cual lo son las familias italianas. Parecería que se puede retratar a la típica familia estadounidense unida, conservadora pero incluyente, amorosa y paternal. Todo un discurso políticamente correcto. Bukwoski decía que el defecto de Fante era que no estaba nada loco. 

Otro de los intereses de Bukowski eran las mujeres, todas las mujeres, inclusive aquellas que lo trataban mal y que retrató tan emocionalmente en varias de sus novelas. Linda Lee, su última esposa, y su hija Marina Louise Bukowski eran, quizás, las únicas dos mujeres que realmente le importaban. Aunque las anécdotas y entrevistas lo muestran como un tipo amable y hasta cierto grado cariñoso con todo mundo.

Hasta aquí los intentos por mostrar que la vida y obra de ambos autores no tienen tantas similitudes. Es un esfuerzo incompleto por romper las ataduras que los unen desde que la industria editorial los han unido como dos escritores en uno.

John Fante y Charles Bukowski son escritores excepcionales, pero su relación se limita a dos acontecimientos: un prólogo escrito por Bukowski para la novela Pregúntale al polvo de Fante y las visitas intermitentes del primero al lecho de muerte del segundo. Todo lo demás ha sido mera apropiación simbólica con intenciones mercantiles.


DESTRUYENDO EL MITO

Este ensayo surge como una respuesta al mito, al halo impuesto a la vida tanto de Bukowski como de Fante. Y esta visión romántica nace del prólogo ya mencionado.

Más que un texto crítico, Bukowski aquí se muestra como un admirador, su lectura de Pregúntale al polvo se convirtió en quizá el detonante para que se escribieran muchas cuartillas más sobre Fante. Pero también su lectura es la que se propagó a través de la industria editorial cuando en 1979 Bukowski aparentemente logró la reedición de ésta y otras novelas de Fante.

Este autor formó parte del cliché ese que habla del reconocimiento tardío. En 1940 Fante tenía tres libros publicados (Espera a la primavera, Bandini, Pregúntale al polvo y Dago Red) pero la fama le tomaría cuarenta años en llegar, de hecho casi ni alcanza a verla. En esos años Fante se dedicó a mantener a su familia y dejó de lado su vida literaria. Al final de su existencia la gran patada de Bukowski estaría llena de matices. El proceso para reeditar su obra no fue sencillo, tomó varias cartas y llamadas del crítico y escritor Ben Pleasants quien le ofreció la reedición tanto a Lawrence Ferlinghetti, el mítico editor beat, y al editor de Bukowski, John Martin. El primero rechazó la idea porque no veía en Pregúntale al polvo la gran novela norteamericana, de hecho en una carta a Pleasants reconoce que ni siquiera terminó de leer el libro. La iniciativa fue retomada por Martin, quien para 1983 ya había publicado Pregúntale al polvo y Espera a la primavera, Bandini. Al parecer la reedición de sus obras emocionaba a Fante, quien en una carta de 1979 escribe a Pleasants sobre lo afortunado que se sentía por el esfuerzo del escritor hacia su obra.

Incluso el hijo de Fante, Dan reconoce más la labor de Pleasants que la de Bukowski. En múltiples entrevistas ha negado que sea el escritor maldito quien ayudó a su padre a revivir su vida literaria. Además especifica que su padre siempre ganó lo suficiente para mantener a la familia por cuarenta años sin la ayuda de ningún editor o escritor. Aquí un fragmento de una carta de Dan Fante a Ben Pleasants: “El punto es que en verdad es usted el responsible por el renovado interés en el trabajo de mi padre. Sólo quiero que sepa lo mucho que aprecio lo que usted ha hecho por la Carrera de mi padre y por su espíritu. Quiero que sepa que la vida y obra de un genio comúnmente difícil, descortés, orgulloso y egoísta, probablemente hubiera pasado desapercibida de no ser por usted.”

Pero es Bukowski quien recibe la mayor parte del crédito. Incluso él mismo se anota en el rescate de Fante. En la entrevista de Fernanda Pivano afirma: “…lo primero que leí fue: Pregúntale al polvo. Y me gustó tanto, que hace poco me puse a hablar de él y ahora John Martin, mi editor, lo ha reeditado.” Esas afirmaciones las hizo más de una vez. Agregándole a esto las cuartas de forro de los libros mismos recalcando una y otra vez el rescate bukowskiano y las cientos de páginas de Internet cantando a coro, la obra de Fante ha quedado como un apéndice más de Bukowski. Me atrevería a especular que Buk no habría querido esto, pero las dos lecturas así han quedado: dos cabezas en un cuerpo, dos escritores con una sola obra literaria.


LA HERMANDAD DE LA UVA

Quiero terminar con la que parecería una lógica conclusión a la historia Fante-Bukowski. Explico que parecería porque para nada tiene sentido que los dos autores se conocieran. La única lógica conclusión es la muerte de ambos. La de Fante antes y por lo tanto la que va a marcar el ámbito en que se conocieron.

Diagnosticado con diabetes en 1955, a mediados de los sesentas comenzó a afectarle más seriamente su enfermedad. Lenta pero sin descanso, la diabetes fue cercándolo, empezó con úlceras entre los dedos de los pies que al principio le impedían jugar golf y caminar normalmente y terminó con la amputación de una pierna y más adelante de la otra. El final doloroso se veía cada día más cercano. En 1967 escribió su último guion cinematográfico y la siguiente década la dedicó a su obra propia. Escribió My Dog Stupid, pero no pudo colocarla en ninguna editorial. Haciendo un último esfuerzo por tener una carrera literaria en el 75 terminó The Broterhood of the Grape esperando que se le diera el éxito literario muy al estilo estadounidense. Aunque la obra se publicó, solamente fue alabada por la crítica especializada. Al mismo tiempo los doctores seguían cortando partes de sus piernas, una carnicería que Fante soportó con su habitual sentido del humor: “The doctor came in today, told me, “Well, we´re going to have to lop off some more of you.” I like that, “lop,” that´s what he said, the bastard.”

Finalmente la ceguera, la invalidez y la misma enfermedad lo derribaron. La última novela, Sueños de Bunker Hill, es un retrato pesimista de Los Ángeles, del amor y de la escritura.

En 1979, cuando Charles Bukowski, contra su voluntad y gracias a la insistencia de Ben Pleasants conoce a Fante, éste se encontraba en la recta final. Su visita lo alegra y tienen algunas tardes de plática entre dos hombres dedicados a las letras. La última vez que se vieron, en medio de la plática, Fante toma un vaso de vino con su invitado, a pesar de que era casi como tomar veneno para alguien con su enfermedad. Lo hace diciéndole: “Sé que eres bebedor, así que me tomaré una copa de vino contigo”. Su biógrafo, Richard Collins, recuerda que en The Brotherhood of the grape un personaje afirma: “Es mejor morir por beber, que morir de sed”. Unos días después Fante muere. Cuando la familia del autor le habló a Bukowski para que asistiera al funeral y dijera algunas palabras él se negó explicando: “Me siento honrado, pero debería hacerlo alguien más. Sé que lloraría si yo lo hiciera. Los tipos duros no llora”.

En el funeral Ben Pleasants y Charles Bukowski se sentaron juntos. Los hombres que al final le darían un poco de lo que Fante tanto buscó: fama literaria.



PRIMERA PARTE:
http://revdecoahuila.blogspot.mx/2015/07/el-dios-del-sucio-escritor-el-mito-de.html


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