Coahuila: los altibajos económicos.

¿La Laguna sin vocación definida?

Por: Álvaro González

En los últimos días del junio pasado se anunció una inversión de 2 mil 275 millones de dólares, la más importante que se realiza en Coahuila en las últimas dos décadas, por parte de la empresa cervecera internacional Constellation Brands. El consorcio estadounidense hará su inversión en el pequeño municipio norteño de Nava, una comunidad de apenas 25 mil habitantes, pero estratégicamente situada en la región norte del estado, a un paso de Texas, donde ya se ubican dos importantes termoeléctricas desde los años ochenta y noventa.

Del total de esta gran inversión, que impactará de manera muy importante la región norte, 1 mil 650 millones de dólares serán destinados a la ampliación de la planta cervecera en Coahuila, que se ubica precisamente en Nava a partir de una planta original de la firma Modelo; mientras que 625 millones de dólares se destinarán a la ampliación de la capacidad de la industria vidriera de la entidad.

Para dar una idea de la magnitud de esta inversión, en la actualidad la empresa cervecera de Nava cuenta con una capacidad de producción de 10 millones de hectolitros al año que, con la inversión, pasarán a los 25 millones de hectolitros para el 2017.

Se generarán 2 mil 500 empleos directos, 700 indirectos y tres mil 500 más durante la etapa de construcción.

Por la magnitud del complejo industrial cervecero, la estructura de la economía del norte de Coahuila tendrá un cambio estratégico, que cambia la condición anterior que se centraba, básicamente, en la industria maquiladora de exportación, la ganadería, la agricultura y, de una forma modesta, el comercio.

¿Por qué se seleccionó a Nava para establecer el complejo cervecero? Hasta ahora la explicación de los directivos de la trasnacional ha sido, en sus pocas declaraciones oficiales, el aprovechamiento de una planta que ya estaba establecida ahí, la que a su vez se decidió por la existencia probada de recursos abundantes como el agua, la electricidad, la mano de obra calificada y no calificada y las condiciones que recibieron por parte de los gobiernos federal y estatal, pues en el caso del municipal éste es demasiado pequeño, ya que se trata de una de las más pequeñas y pobres municipalidades de Coahuila. El factor que parece haber sido determinante son las facilidades y la ubicación geográfica para la exportación hacia el mercado norteamericano.


EL COMPLEJO AUTOMOTRIZ

Casi al mismo tiempo, en el municipio de Ramos Arizpe, que forma parte de la zona conurbada con Saltillo y Arteaga, el sector de la industria automotriz sigue consolidándose: la empresa Mahle Behr, por ejemplo, inauguró su tercera planta en Ramos Arizpe y generará 500 nuevos empleos directos, con una inversión en 2015 y 2016 de 945 millones de pesos.

Aunque el sureste de Coahuila ha tenido que enfrentar una gran competencia con los estados de Guanajuato, Aguascalientes y San Luis Potosí para atraer las nuevas grandes inversiones de la industria automotriz internacional, sigue teniendo un crecimiento muy significativo en este ramo industrial, expandiendo el cluster que se ha venido integrando desde los años ochenta.

De acuerdo a los especialistas es riesgoso concentrar una economía en un solo ramo industrial, por muy grande que sea éste, e incluso a mayor tamaño mayor riesgo. Sin embargo, hasta ahora el sureste de Coahuila está teniendo un crecimiento económico muy importante, que además se traduce en la generación de empleo calificado y bien pagado.

De acuerdo a la última información oficial del Instituto Mexicano del Seguro Social, durante el periodo 2007-2014 Saltillo tuvo un crecimiento  de 47,149 empleos formales, lo que representa un 35.7 por ciento, prácticamente más del doble de la tasa de empleo formal que ha tenido el país durante el mismo periodo, además de ser la más alta de todo Coahuila. Como referencia, Torreón (que comprende La Laguna de Coahuila) ha tenido, en el mismo periodo de 2007-2014, un crecimiento de tan solo 27,326 empleos formales, un 14 por ciento, que le ubica por debajo de la media nacional (2 a 2.2 por ciento anual en el periodo mencionado), que es considerada por  especialistas como insuficiente para cubrir la demanda que genera el crecimiento natural de la población, afectando de manera especial a los jóvenes que se incorporan al mercado de trabajo.


NUBARRONES EN EL CENTRO DEL ESTADO

Las buenas noticias en la región norte y en el sureste contrastan abruptamente con lo que sucede en el centro del estado y la región carbonífera, nueve municipios que giran en torno a la industria del acero como actividad económica casi única, algo que viene sucediendo desde la mitad del siglo pasado.

La empresa Altos Hornos de México, AHMSA, considerada como la acerera más importante del país, que pasó por una grave crisis después del periodo del salinato y la crisis de 1994, para entrar a una  etapa de estabilidad y crecimiento, se enfrenta hoy a una nueva crisis provocada por la exportaciones y la competencia desleal de las productoras de acero indias, rusas y principalmente chinas, que están inundando el mercado mexicano y compitiendo a nivel internacional con prácticas de dumping, sin que el gobierno mexicano tome medidas al respecto.

La situación ha estallado: la dirección de AHMSA ha anunciado para el presente mes de julio despidos de hasta 4 mil 500 empleados y trabajadores, entre casi mil que serían empleados de confianza directos de la propia empresa, más 3 mil 500 de empresas prestadoras de servicios para las plantas de AHMSA. Esto ha encendido tanto la alarma entre la sociedad coahuilense del centro del estado y la región carbonífera, que ha salido unida a las calles en una manifestación de casi 25 mil ciudadanos, entre obreros, familiares de éstos y en general gente de todos los sectores sociales. Hay miedo y hay irritación ante el escenario económico que podría enfrentar la región de concretarse los despidos.

El descontento social se ha canalizado hacia el gobierno federal, especialmente hacia instancias como la Secretaría de Economía, y en general hacia el gobierno de Enrique Peña Nieto, por considerar que no han hecho nada para proteger a la industria acerera mexicana.

A finales de junio, el gobierno federal anunció medida de protección para el sector acerero, que podría perder hasta 8 mil empleos directos a nivel nacional, pero en el centro de Coahuila el movimiento obrero y la sociedad en general han dado un ultimátum que se vencía el 15 de julio para que se tomaran medidas drásticas en contra del dumping chino y asiático en general, advirtiendo que llevará a cabo medidas de protesta en la capital del país, las que extendería a instalaciones estratégicas en Coahuila.

La empresa, a través de sus voceros oficiales, ha declarado que en buena medida el daño está hecho, pues además de los 4 mil 500 despidos en puerta, se suspenderían inversiones por 3 mil 900 millones de pesos, pero se estaba buscando una salida a la crítica situación.

La crisis anterior de la acerera AHMSA fue tan aguda que provocó una depresión económica que se prolongó, por lo menos, por diez años en la región centro y carbonífera del estado. La nueva crisis en puerta podría provocar otro periodo de recesión económica.

Durante décadas los especialistas han advertido el riesgo de que una economía dependa de una sola actividad económica y, en el caso de la región centro y carbonífera, de una sola empresa, lo que ata la suerte de las sociedades regionales a los vaivenes nacionales e internacionales de la economía y de un producto en específico, en este caso el acero, un mercado que ha sido atacado agresivamente por China, la India y más recientemente Rusia.

El problema se veía venir desde el gobierno de Felipe Calderón Hinojosa, cuando el mercado nacional comenzó a ser saturado con acero de procedencia china, pero el gobierno federal, distraído en otras tareas y actividades, no tomó medidas, en parte fundamentando su postura en la libertad de mercado, cuando los Estados Unidos de Norteamérica aplican sistemáticamente una política de protección a productos y sectores económicos que son atacados por el dumping de empresas extranjeras. Ya desde el periodo de Vicente Fox, el expresidente fue incapaz de proteger a la industria del calzado frente a la competencia desleal de China y otros países asiáticos, no obstante que su propia familia se había dedicado por décadas al negocio de la fabricación de calzado y es originario de León, Guanajuato. Hasta la fecha el gremio zapatero no le perdona el hecho.


¿LA LAGUNA SIN VOCACIÓN ECONOMICA DEFINIDA?

Mientras el resto de la economía de Coahuila tiene altibajos, dependiendo de las regiones, La Laguna sigue en un periodo de estancamiento, con crecimientos anuales muy por debajo de la demanda de empleos.

Como ya se mencionó anteriormente, el crecimiento del empleos formales en el periodo 2007-2014 fue de sólo 27,326 en la parte de La Laguna de Coahuila, lo que significa apenas un 14 por ciento, frente al 35.7 por ciento de Saltillo; mientras que en La Laguna de Durango se generaron solamente 12,088 empleos formales en el mismo periodo de 2007-2014, lo que se traduce en un 9.8 por ciento, casi la mitad de la media nacional, que es muy baja. En contraste para Durango capital el crecimiento de empleos formales fue de 24,569 en el mismo periodo, con un crecimiento del 38.8 por ciento.

Si se toma en cuenta el crecimiento natural de la población, registrado oficialmente ante el INEGI, en el periodo 2007-2014 la población que alcanzó los 18 años y está en edad de buscar su primer empleo es de 105,000; 2.6 veces el número de personas de nueva afiliación al IMSS, pero además está la población joven que tiene más de 25 años y se encuentra desempleada.

Si se le ve estadísticamente, la situación del empleo en La Laguna de Durango es más crítica, porque la creación de empleo formal está casi en el uno por ciento anual, lo cual, de prolongarse por otro periodo similar de 7 años, puede generar un problema de orden social.

Hasta ahora el enfoque básico de los organismos empresariales y de los funcionarios responsables del fomento económico en La Laguna, ha sido el de esperar que se dé la instalación de grandes inversiones de capital extranjero, porque, en sus escenarios imaginarios, la región lo tiene todo para ser un gran polo de desarrollo económico. El problema es que este planteamiento ya se hizo viejo y tales inversiones no llegan, lo que lleva a la mayoría de los voceros empresariales y funcionarios a plantearse que la región está en busca de una nueva vocación económica, una vez que pasó el periodo de auge del algodón y la producción lechera se vuelve cada vez menos sustentable debido al agotamiento crítico de los mantos acuíferos subterráneos.

Esta apreciación tan simplista, que es ya todo un lugar común, ha evitado crear una política de desarrollo más realista y eficaz para La Laguna. Desde la campaña electoral del exgobernador de Coahuila Rogelio Montemayor Seguy (hace ya veintidós años), el Instituto Tecnológico y de Estudios Superiores de Monterrey, ITESM, del cual era egresado (además de doctor en economía por una prestigiosa universidad norteamericana) realizó un estudio muy amplio sobre las debilidades y fortalezas de la economía lagunera, además de sus oportunidades de desarrollo y líneas de acción gubernamental y privada para la siguiente década. De ahí se desprendió el plan sexenal de desarrollo del gobierno montemayorista. Veintidós años después es un documento perdido.

En principio la de La Laguna es una economía diversificada; no está dominada por un sector específico. La agricultura fue, durante la primera parte del siglo pasado, la principal actividad, donde se soportaba el comercio y los servicios, pero fue emergiendo un sector industrial en donde destacan unas pocas empresas grandes, pero también una cantidad considerable de medianas y pequeñas, de ramos muy diversos, que van de la metalurgia a la producción de alimentos.

Es posible, de acuerdo a las estadísticas y a las tendencias de los últimos años, que la economía lagunera requiera una revisión a fondo de su sector agrícola. Habría que hacer un análisis objetivo del comportamiento de la producción de forrajes y de leche; qué tecnologías del uso del agua se están utilizando; en cuántas manos está concentrada la actividad; cuál es la derrama de capital y qué flujos tiene; qué alternativas existen para la diversificación de la agricultura y la agroindustria, para el incremento de la productividad, la distribución social del capital y la sustentabilidad. Hasta ahora son increíbles todas las peripecias que han realizado organismos como la CONAGUA para no decirle a las cosas por su nombre, ni proporcionar información concreta sobre el desorden y el abuso en la explotación del agua.

Es penoso observar cada año lo que les sucede a los productores meloneros
de la región, quienes terminan tirando su producto por falta de
precio en el mercado de referencia.
Es penoso cada año observar lo que le sucede a los productores meloneros de la región, quienes terminan tirando su producto por falta de precio en el mercado de referencia. Hay mala planeación, no existen apoyos oportunos, se dan serias fallas en la comercialización, nadie los asesora. Cualquiera que sea el caso el problema es que se ha vuelto repetitivo, año con año.

Hay empresas en estados como Querétaro propiedad de inversionistas de ascendencia judía, que son un ejemplo de productividad agrícola, a partir de tecnologías de punta y con un uso altamente eficiente de agua. Lo mismo se da con productores del valle de Culiacán y de Guanajuato, quienes generan ciertos productos para el mercado nacional y para la exportación. Con toda su experiencia acumulada, La Laguna no es una zona agrícola de punta, sino de explotación intensiva de recursos naturales escasos, sobreconcentrada en unas pocas manos después del desmantelamiento de los ejidos, donde todos los excedentes de capital se van a inversiones fuera de la región.

Posiblemente, por cuestiones circunstanciales, no arribe a la región una gran empresa de capital extranjero, como el caso de Nava, por ejemplo, o como las que se añaden al cluster automotriz de la región sureste, pero si es más posible que se dé la expansión de la micro y mediana empresa, para lo cual se necesitan parques industriales disponibles con todo el equipamiento de punta, lo que depende de inversión pública y privada. ¿Por qué un empresario como Carlos Delgado, propietario del Parque Las Américas, puede tener un parque privado para industria mediana en Torreón y la experiencia no se ha repetido?

Es posible que la práctica gubernamental de realizar viajes de promoción por países asiáticos pueda tener ciertos resultados, pero no es la práctica más eficiente, de acuerdo a la experiencia de estados como Querétaro, Guanajuato o Aguascalientes. La posición estratégica de los estados se mide por muchos factores, entre los que destaca el buen ejercicio gubernamental, la infraestructura, los servicios, la política emprendedora del capital privado, que se decide por invertir sus excedentes en la región de origen y, por supuesto, la posición geográfica, aunque esta muchas veces no es tan determinante.

Un desperdicio de tiempo y de esfuerzo se da mucha veces en los llamados organismos empresariales, quienes, por lo menos en la región, desde hace ya muchos años no agrupan a los grandes empresarios locales, sino a empresarios de muy bajo perfil o inclusive a directivos que no son empresarios. El mundo de los negocios no está conectado a dichos organismos, por lo menos es la mayoría de los casos; si no, busque en los directorios a gentes de Peñoles, Lala, Cimaco, Soriana, por citar solo algunos ejemplos. ¿Cuánto hace que un gran empresario no ocupa un cargo dentro de un organismo empresarial de la región?

La grisura de los llamados dirigentes empresariales va a la par de los bajos perfiles de los funcionarios públicos, casi todos ellos improvisados, sin formación especializada, sin capacidad de toma de decisiones y sin presupuestos. Y esto se repite gobierno tras gobierno, lo que impide que existan planes de desarrollo a corto, mediano y largo plazo. Cada que inicia un nuevo gobierno hay que reinventar las estrategias de fomento económico, mientras los países asiáticos planean por décadas.

Es difícil tal vez reconocerlo, pero a la economía lagunera le urge un análisis crítico de profesionales: dejar de cubrir las apariencias, los pequeños intereses, la “grilla” de pequeños empresarios y políticos, los intereses intocables de los grandes empresarios, aunque estos no vivan en la región, para fincar una verdadera política de desarrollo económico, de otro modo las cosas seguirán como están: con crecimientos raquíticos que no alcanzan a cubrir ni la mitad de la demanda de nuevos empleos, mientras las capitales de los estados prosperan.

Estamos llenos de lugares comunes, de ideas repetitivas, de buenas voluntades, de improvisaciones sexenales; todo en espera de las grandes inversiones del extranjero, que llegarán, se dice, de un momento a otro. La realidad lacerante es que tenemos alrededor de 60 mil jóvenes desempleados, y el número aumenta año con año, lo que sólo es reducido por la migración y el subempleo.

Algunas universidades están participando en generar planes y proyectos de desarrollo económico, pero el propio sector educativo ha sido incapaz de tener una planeación acorde a la demanda real de profesionistas, lo que ha generado una oferta desordenada, casi caótica, donde cada quien hace lo que mejor le parece, provocando que cada año salgan al mercado de trabajo miles de jóvenes que no tienen alternativas de empleo; especialidades totalmente saturadas que siguen operando de espaldas al mercado laboral de la región, e inclusive del estado.

Mucho ayudaría el sector educativo si lograra una evaluación profesional y creara una planeación al mediano y largo plazo, saliendo de esa anarquía en la que vive, donde muchas de las carreras universitarias deberían haberse ajustado desde hace muchos años.

La Laguna no es una economía sin vocación definida, más bien da la impresión de ser una economía sin flujos de capitales para impulsar empresas nuevas, además de ser una economía que tiene que ser mucho más innovadora tecnológicamente en sus sectores tradicionales, para alcanzar una mayor productividad y abrir nuevos mercados. Ahora que la inseguridad ha descendido, casi toda la inversión nueva se ha orientado hacia el sector restaurantero, comercial y de centros de diversión, más que a la creación de microindustrias en otros ramos de la economía que lo requieren. Los excedentes de capital que provienen de la agricultura y el comercio tampoco se orientan hacia la creación de empresas de sectores como el de la manufactura, donde el crecimiento es muy bajo, de acuerdo a las estadísticas del INEGI. El capital fluye hacia otros estados del país o hacia el extranjero, mientras que las inversiones de empresas internacionales son sumamente escasas. En los últimos años tenemos sólo una nueva planta productora de autopartes, la cual ya venía operando en la región desde hace años, pero ha decidido expandirse.      

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