25 años

Por: Álvaro González

Con esta edición de julio de 2015 Revista de Coahuila cumple veinticinco como medio alternativo de comunicación, con una vocación de pluralidad y de crítica a lo largo de un camino que ha estado plagado de dificultades, marcadas por la estrechez que generan las limitaciones económicas en una sociedad, como la nuestra, donde el anunciante obra con poca generosidad, cuando no con abierto recelo, hacia un medio que ejerce un periodismo que se sale del esquema convencional que trazan la mayoría de los medios impresos que circulan en el estado. Pero aun en medio de una posición económicamente modesta, el proyecto de Revista de Coahuila ha podido alcanzar estos primeros 25 años de vida, lo que hoy festejamos y agradecemos a quienes nos han brindado su apoyo, y a una muy extensa lista de colaboradores que en momentos diferentes han publicado para la revista, la casi totalidad de ellos trabajando hoy para otros medios impresos y electrónicos en diversas ciudades del estado y del país. Iniciar un proyecto editorial puede no ser tan difícil, pero sostenerlo por veinticinco años es una tarea de tenacidad, esfuerzo, disciplina y, por encima de todas las cosas, mucho trabajo.

Desde 1990 a la fecha hemos sido testigos de la historia de la región lagunera, y de la vida política, social, económica y cultural de Coahuila y de Durango, en mayor medida de Coahuila, durante la primera década de la revista.

En 1992, en pleno auge del salinato, Revista de Coahuila auguró la crisis que el país viviría dos años más tarde. Durante este mismo periodo también se denunciaron las condiciones irregulares de la venta de AHMSA a las familias Ancira y Autrey, así como las consecuencias que tendría para nuestra economía la venta de la banca mexicana a corporaciones extranjeras.
Hoy es una gran satisfacción hacer un viaje por el archivo y constatar, de manera contundente, que hemos cumplido el propósito para el cual fue creada Revista de Coahuila: abrir un espacio para todo aquello que no encuentra una cabida en otros medios, por lo menos no de forma frecuente y de fondo. Aun en los periodos más difíciles, donde la misma sobrevivencia de la publicación estaba de por medio, se cumplió siempre el cometido.

Siendo honestos editorialmente, la revista ha tenido periodos altos y medios, unos donde se logró conjuntar equipos de trabajo muy destacados; otros donde esos equipos migraron para seguir su vida profesional y hubo que comenzar de nuevo, lo que ha sucedido varias veces; pero nunca se dejó de cumplir con la tarea, lo que nos ha permitido ser la primera publicación en la historia del periodismo escrito de Coahuila que logra cumplir 25 años ininterrumpidos de trayectoria, algo también poco común fuera de la ciudad de México, donde inclusive son también pocas las revistas que pueden permanecer periodos editoriales de un cuarto de siglo.

Hemos asistido puntualmente a los principales acontecimientos de la vida pública y privada de la región; hemos abordado la vida política de toda la última década del siglo pasado y lo que va del presente, como también hemos referido la crónica de la vida social, económica y cultural en sus más diversas facetas, siempre dando preferencia a quienes menos voz tienen por su condiciones de pobreza, de marginación o de represión.

La tarea muchas veces ha sido difícil y riesgosa, con un costo económico, profesional e inclusive de riesgo físico. Hemos sido, a lo largo de todos estos años, objeto de boicots económicos, de marginación profesional y, lamentablemente, también de agresiones, inclusive algunas de ellas concretadas en atentados físicos durante algunos gobiernos, las cuales se perpetraron siempre en el anonimato y la impunidad de un sistema judicial deficiente y corrupto. Es grato saber que a una persona y a una institución se le conoce tanto por sus amistades como por sus enemistades. Hoy que estamos de aniversario enfrentamos la primer demanda por “daño” moral, proveniente de funcionarios corruptos y cínicos, vicios característicos de nuestra clase política provincial, pero esto es tan solo un accidente que hace constatar el cumplimiento del deber profesional, como en su momento se enfrentaron atentados físicos por parte de la intolerancia gubernamental o de ciertos grupos e individuos particulares que vieron afectados sus intereses.

En general tenemos que constatar que hemos gozado de libertad y de respeto para ejercer nuestro oficio. Hemos tenido una relación respetuosa con muchos gobiernos de orden municipal y estatal, originarios de los diferentes partidos, aunque habrá que dejar constancia que se ha presentado una menor tolerancia entre gobiernos con extracción de derecha, sin que se pueda tampoco generalizar.
En otros momentos las circunstancias no han sido fáciles, al encontrar bloqueos de parte de organismos federales para otorgar licencias de título y contenidos, o de cadenas comerciales donde alguna funcionaria afiliada a organizaciones como el Opus Dei, presionaron para el retiro de la revista de sus establecimientos. Hubo situaciones también donde se exigió el embolsar la revista por considerarse sólo apta para adultos mayores de edad, lo que es una anécdota jocosa; pero junto a todo esto hemos tenido un apoyo incondicional y respetuoso de las más importantes cadenas comerciales.

Junto con periodistas de Vanguardia, Revista de Coahuila fue precursora en la investigación y denuncia de los daños que Met-Mex Peñoles causa en la salud de los laguneros, problemática en la que ha seguido indagando a lo largo de 15 años. Además, desde 1995 se denunció la sobreexplotación de los mantos acuíferos por parte de los cultivos forrajeros y las consecuencias graves que hoy padece la región.


LOS NUEVOS RETOS

De unos años a la fecha la revista enfrenta retos inéditos, que se han sumado a los que tradicionalmente se daban dentro del mercado editorial. El internet se ha convertido en una red inimaginable de comunicación entre personas, la mayoría de ellas jóvenes, lo que ha agudizado un fenómeno que ya estaba en camino: la disminución de la demanda de medios impresos en papel, especialmente entre los jóvenes, algo que agudiza la disminución de los índices de lectura, que ya de suyo eran muy bajos en la región, el estado y todo el país.

Junto a las enormes posibilidades que abre, el internet crea también una cultura de inmediatez, de intercambio vertiginoso de información formal e informal. Los textos con contenidos más amplios, el análisis de fondo, el reportaje e inclusive la entrevista son géneros que son muy poco frecuentados por los jóvenes; de ahí el reto de generar un periodismo que logre atraer a las nuevas generaciones, además de buscar el incremento del hábito de lectura entre quienes han sido condicionados a la cultura del entretenimiento y mucha otra información superficial.

Otro reto, no menor, es encontrar formas de sostener la economía de medios impresos si se obtiene una presencia exitosa en internet, pues el flujo informativo en la red es gratuito, pero manejado espontáneamente por particulares que no son profesionales de la información, lo que crea un problema para el oficio periodístico a todos los niveles. Todo indica que avanzamos hacia procedimientos por los cuales se tendrán que ofrecer sitios de información profesional, pero con un costo económico de acceso, lo que ya se ha comenzado a dar en muchos países del mundo y, en menor medida, en México.
Un reto más es la crisis económica recurrente. De hecho Revista de Coahuila enfrentó en sus inicios la crisis de 1994, lo que le volvió mucho más resistente, pero esto no evita que el ingreso promedio del lector potencial sea bajo, o tenga altibajos, algo que afecta al consumo de medios impresos, lo que se vuelve un problema crónico. A nivel nacional la tendencia es a la disminución de medios impresos; el aumento en el uso de la internet y el crecimiento del mercado de medios electrónicos, como la radio y la televisión, pero no en el aspecto periodístico, sino más bien en lo que se refiere a los contenidos de entretenimiento, reforzando la cultura del espectáculo que nos ha invadido gradualmente.

Estas crisis recurrentes de la economía mexicana, han provocado, como uno de sus muchos efectos, que la profesión periodística sea un oficio de bajo ingreso económico y de pocas oportunidades laborales, que contrasta con el exceso en la oferta de nuevos profesionistas de la comunicación por parte de las universidades. Los sueldos no son los que se desearan y esto, necesariamente, se traduce en una escasez de talentos que optan por dedicarse al oficio del periodismo, más si éste exige una calificación más alta para desarrollar ciertos géneros de mayor fondo.

Pero después de 25 años, 15 premios estatales de periodismo y 3 reconocimientos por trayectoria periodística, consideramos que estos nuevos retos, aunados a los que se libran periódicamente, serán un estímulo de la creatividad y del esfuerzo; pues hoy, por fortuna, podemos decir que, gracias a usted estimado lector, hemos cumplido el primer cuarto de siglo como publicación, cuya satisfacción compartimos con usted. En nombre de todos los que conformamos el equipo de Revista de Coahuila, damos gracias por todo a todas las personas que han hecho esto posible.



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