La Máscara agridulce: el panorama teatral en la laguna (segunda parte)

Por: Jacobo Tafoya

Se dice entre el gremio que de los actores provincianos que llegan a buscar formación y carrera teatral al D.F., la minoría más grande siempre la conforman torreonenses. Se dicen que aún en Torreón hay más compañías, actores y directores que gente gustosa de ir al teatro. Lo cierto es que el panorama teatral en Torreón está viviendo un resurgimiento en la búsqueda de nuevos espacios, propuestas y públicos, a la par que también se ve lastimado por las políticas culturales gubernamentales; en esto coinciden More Barrett, Cony Múzquiz y Hugo Dena, tres nombres importantes en la creación del teatro local.

María del Roble Barrett Zertuche
En opinión de María del Roble Barrett Zertuche (More), directora del teatro Nazas, el arte teatral en Torreón está creciendo en cuanto al interés del público y de los actores. Ella percibe tres factores comunes en el teatro lagunero: una gran preocupación por textos internacionales y de nueva dramaturgia mexicana, los modos de producción casi en su totalidad independientes, y que aún se mantiene en un nivel amateur (entendiéndose como quien no busca del todo vivir de una profesión). Sobre este último factor, More dice “creo que nuestro teatro aún no llega a la gravedad profesional, esta condición radica en el manejo del lenguaje teatral. Estamos en transición porque sí hay una intención de pasar a la profesionalización. Hay una diferencia entre lo amateur y lo universitario, lo escolar; normalmente el teatro escolar es amateur porque no persigue lucro, sin embargo hay niveles de utilización del lenguaje estético del teatro; yo creo que es lo que nos falta aquí, entender cuál es la gravedad de ese lenguaje teatral”.

Cony Múzquiz Hadad, que desde hace más de veinte años hace teatro principalmente desde las instituciones educativas, opina que el teatro escolar o universitario si no es formativo, no está cumpliendo su labor. “No podemos desdeñar el teatro escolar o universitario, porque es formativo, siempre y cuando las personas que están al frente lo entiendan así. No podemos quitar la esencia del teatro escolar: te enseña, crea grupos de espectadores y gente sensible y respetuosa del arte teatral, gente interesada en las artes. Debe ser formativo, no de show”.


LA FORMACIÓN TEATRAL

En Torreón no existe una universidad que ofrezca como carrera las artes escénicas. Hay diversas escuelas e institutos que ofrecen cursos, diplomados o talleres, pero no hay un programa académico formal en este rubro. En la opinión de More y Cony, el torreonense que pretenda profesionalizarse tiene dos opciones: buscar la formación académica en otras ciudades o comprometerse con las ofertas que en la ciudad brindad los diversos grupos e instituciones teatrales. “Ser profesional no es tener un papel” dice More, “la gente que quiere hacer arte o cultura lo va a hacer en donde esté.  No creo que tenga nada que ver el grado universitario con la calidad de lo que se representa en escena; puede ser importante, peor hasta hace muy poco las artes no dependían de un título universitario. Creo que se han hecho esfuerzos para que sí haya cierta formación en actores, directores, dramaturgos, músicos y bailarines”.

Un logro del teatro Nazas, bajo la dirección de More, ha sido la oferta de diplomados para directores y actores, con maestros de la Escuela Nacional de Arte Teatral. More, opina, sin embargo que gran parte de la formación teatral son cuestiones de carácter personal ligadas al compromiso, a la disciplina para entrenar cuerpo y mente. “Hay que entrenar físicamente, pero también hay que leer mucho, ver muchos videos. Creo que hay mucho en lo personal que aprender del trabajo en equipo, la solidaridad; prepararse en otros ámbitos como lo administrativo de una compañía teatral, la gestión, la crítica. A los directores de Torreón les falta disciplina, constancia y conocimiento del lenguaje teatral en general”.

Al respecto. Hugo Dena, director y productor torreonense (Escena 3, Compañía Desierto Teatro) cree lamentable que se espere la profesionalización del teatro a causa de la creación de una escuela de artes escénicas. “Al contrario, si se tiene en la mira a Torreón como una ciudad con las bases suficientes para crear una institución con oferta académica formal, es porque quienes han hecho teatro durante tanto tiempo y las nuevas generaciones de creadores, vamos por un muy buen camino. La profesionalización del teatro la dan la actitud y la calidad de hacer teatro de cada uno de nosotros, no la institucionalización de una carrera académica”.


LOS ESPACIOS PARA EL TEATRO

En la primera parte de este texto, publicada en el número anterior de Revista de Coahuila, ya el director y actor Juan Carlos Martínez Estrada hablaba en entrevista sobre la poca accesibilidad que brinda el Teatro Isauro Martínez al teatro local. En su mayoría, los teatristas torreonenses perciben esta falta de espacios escénicos. Sin embargo, ven al teatro de cámara “Jorge Méndez”, perteneciente al Centro Cultural José R. Mijares, como un escenario que, a pesar de los pocos recursos que recibe del erario municipal, es viable para presentar sus obras; en este recinto, a cargo de Salomón Atiyhe y Alejandro Alvarado, las compañías teatrales deben, generalmente y previo acuerdo, aportar el 30% de su taquilla al centro, bajo el concepto de “costos de cabina”; entre las ventajas de rentar este espacio público está la utilización de salones para ensayo, entre las desventajas está el poco trabajo de difusión a manos del centro.

Cony Múzquiz Hadad
Sobre el teatro Alfonso Garibay, Cony Múzquiz recuerda que a raíz de su descuido y cierre, en agosto de 2012, causado por el desinterés de las instituciones y principalmente del patronato del teatro Isauro Martínez, la producción teatral en Torreón tuvo un periodo pasivo. “La última temporada que quisimos hacer ahí fue deplorable: el teatro estaba en condiciones terribles, por falta de interés del patronato; en una ocasión de cayó una pieza de iluminación en plena función con niños y por poco le cae a alguien. Comenzamos a estar en el aire, aunque el Nazas nos abrió las puertas, no podemos hacer las temporadas de hasta cuatro meses que hacíamos en el Garibay. El Nazas es muy grande, está más comprometido, no podíamos hacer temporadas tan largas”.

More Barrett deja en claro uno de los estatutos principales del patronato de Teatro Nazas, “coadyuvar en el desarrollo de las artes escénicas de la Comarca Lagunera”. Ella aclara que con esto la intención del Nazas fue que los creadores laguneros tuvieran un espacio abierto y digno para expresarse. “Lo que empezamos a hacer fue un programa en el que pudieran presentarse los grupos teatrales sin tener que pagar una renta, haciendo una sociedad en la que el grupo ganara algo y el teatro recuperara costos. Era importante esta dinámica de trabajo, significaba mayores posibilidades de profesionalización y creación de públicos. Además había que complementarnos con talleres referentes a la parte formal del teatro (iluminación, audio, tramoya, gestión); hemos tenido seminarios de dirección, actuación y producción, para fortalecer la práctica escénica”. Según More, el 50% de los costos del Nazas proviene de presupuesto estatal y el otro 50% es gestión del patronato. Si una compañía local quiere presentar su trabajo, generalmente y también bajo acuerdo, aporta la mitad de su taquilla al teatro; a diferencia del José R. Mijares, el Nazas sí hace una gran labor de promoción y los costos de poner una obra en escena son considerablemente más altos, dadas las dimensiones del teatro y el personal que se requiere.


LA CULTURA MUNICIPAL

Todos los entrevistados coincidieron en una opinión: el gobierno, en sus distintos niveles, hace una labor paupérrima en materia de cultura, pues carece de interés y comprensión en cuanto a la importancia que el arte tiene en la reconstrucción del tejido social.

Hugo Dena, director y actor lagunero.
Cony Múzquiz opina: “nosotros sí debemos comer del teatro, en el teatro hay que sacar dinero, los actores y directores. Pero las instituciones, los que están arriba, no deben ver al teatro como un negocio. Hay muchas tesis que hablan de la reconstrucción del tejido social a través de las artes; las instituciones locales debieran acercarse a esos casos, para que en verdad utilicen el arte para salir adelante como sociedad, después de los años pesados que vivimos. El arte es una oportunidad maravillosa para poder reconstruirnos. Si ellos no están empapados de esas ideas van a decir que todo es negocio y no verán el bien común, y como actor o director de teatro te van a exigir que pagues o ganes tanto y si no lo cumples, no es negocio y por lo tanto no hay apoyo. Funcionarios que ganan sueldos enormes quieren que los artistas trabajemos gratis”.

Hugo Dena denuncia que la gestión cultural y el crecimiento cultural, en beneficio de todos, no sólo de unos cuantos, son dos temas que al gobierno municipal no le interesan. “No existen para ellos, el gobierno municipal no cuenta con gestores culturales especializados y vaya que en Torreón contamos con varios de excelente calidad laboral. No existe la reciprocidad, todo es de aquí para allá y nada de allá para acá, el ejemplo más claro es que no existe un canal de comunicación bilateral entre creadores y municipio”.

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