¿Ya le toca a La Laguna?

Por: Álvaro González

Hace tiempo, décadas, que los políticos consideran que es tiempo de que la gubernatura de Coahuila sea ocupada por un lagunero, pues desde Braulio Fernández Aguirre, padre, hace muchísimos años, ningún lagunero ha ocupado la gubernatura, lo que es un caso de excepción tomando en cuenta que La Laguna sigue siendo la región más poblada del estado, considerando a Torreón y los municipios de Matamoros, San Pedro, Francisco I. Madero y Viesca.

En los últimos 45 años de vida política ha habido ocho gobernadores, de los cuales siete han sido de Saltillo y sólo uno, Rogelio Montemayor Seguy, de Sabinas, pero impuesto por el poder central desde la ciudad de México.

Es de sentido común que ya es tiempo de que un lagunero ocupe la gubernatura. En algunos sexenios las cosas no se habían acomodado; en otros no había voluntad política y en otros más sencillamente no había precandidatos capaces para contender por la gubernatura, pero hoy las circunstancias parecen estar acomodadas para que el candidato, por parte del PRI, sea un lagunero.

El PAN ha tenido varios candidatos laguneros a la gubernatura, pero ninguno de ellos pudo dar una contienda competitiva a nivel estatal, debido en buena medida a la regionalización del estado, lo que hace muy difícil que un candidato que tiene arraigo en una región pueda tener penetración en otras, algo que es indispensable electoralmente. Esto le pasó a Jorge Zermeño Infante, quien tenía penetración solamente en Torreón y perdió, inclusive, los demás municipios de La Laguna, ya no se diga las demás regiones.

Hoy el municipio de Torreón y todos los demás municipios de La Laguna son gobernados por el PRI, mientras que Saltillo y Monclova son gobernados por el PAN, lo que hace prever que el candidato priista deberá surgir de La Laguna, mientras que el del PAN lo hará de alguno de los municipios que gobierna.

El presidente municipal de Torreón, Miguel Riquelme Solís, se convierte así en lo que se llama dentro del argot político como “el candidato natural” para el 2017, que está a menos de dos años de distancia. Tiene la trayectoria adecuada (diputado federal, exsecretario de gobierno, exsecretario de desarrollo regional, alcalde), sólo tiene que concretar un buen gobierno municipal, sin errores importantes y con buenos niveles de aceptación entre el grueso de la sociedad civil, aun cuando tenga en contra los sectores que tradicionalmente están inscritos al panismo, pues el perredismo, salvo en el municipio de San Pedro, tiene una presencia mínima.

No es nada extraordinario que las aguas del priismo estatal se comiencen a mover en ese sentido, lo que generará controversia, ¿pero qué no provoca hoy en día controversia? Es parte de la nueva vida política de México.

Los panistas harán lo suyo: tratar de descalificar por todos los medios a un posible adversario quien, aún en condiciones adversas, les ha ganado la contienda en el pasado inmediato, aunque en la democracia, ya se sabe, nada está escrito. Todo es tremendamente circunstancial.


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