Reforma educativa y corrupción

Por: Álvaro González


Enrique Peña Nieto logró el año pasado la aprobación por parte del poder legislativo de una serie de reformas estratégicas que, en teoría, cambiarán el rumbo de la sociedad mexicana en las próximas décadas. Sin embargo, el presidente mexicano se enfrenta a un viejísimo problema del sistema político del país: la corrupción y la negativa de los poderes fácticos, en este caso a la corrupción imperante dentro del sistema educativo oficial y el sindicato magisterial, especialmente la llamada Coordinadora Nacional de Trabajadores de la Educación, CNTE, que opera en los estados de Oaxaca, Guerrero, Michoacán y, con menor presencia, en algunas otras entidades.

El mismo Sindicato Nacional de Trabajadores de la Educación, cuya lideresa Elba Esther Gordillo, ha tenido que ser encarcelada por diversos delitos, todos ellos relacionados con la corrupción, se supondría que tiene una posición oficialista, pero ésta se encuentra condicionada a que el gobierno federal mantenga el sistema de canonjías y prácticas corporativas que han caracterizado al sector.

La mayoría de los maestros oficiales son renuentes o abiertamente contrarios a que la asignación de plazas de maestros sea por medio de un concurso de méritos. Una gran parte de ellos tienen la expectativa de, literalmente, heredar sus plazas a hijos o parientes al momento de su jubilación, como también son renuentes o contrarios a los nuevos mecanismos de evaluación del desempeño, no obstante que estos implican un mejoramiento de sus sueldos. Son muchos los que prefieren incrementar sus ingresos a través de las prácticas de corrupción impuestas por el sindicato y los funcionarios públicos.

Penosamente, la mayoría de los estudiantes graduados de escuelas normales oficiales no aprueban los exámenes de oposición para obtener una plaza magisterial, lo mismo que la mayoría de los docentes en funciones tampoco aprueban las prácticas de evaluación, establecidas desde el sexenio anterior.

Si el gobierno peñista no logra atajar la corrupción dentro del propio sistema educativo; acota al sindicato magisterial y desarticula a la CNTE, dirigida por un grupo radical sumamente corruptos y relacionado con algunos partidos políticos de la oposición de izquierda, la reforma educativa, que es la más importante de todas las reformas que han sido aprobadas, podría fracasar, algo que es muy grave no sólo para el gobierno de Enrique Peña Nieto, sino para el futuro de México como país.

En ésta tarea el presidente no puede estar solo: requiere de la participación activa y decidida de los gobernadores de los 32 estados, algunos de los cuales están completamente entregados a los intereses y la anarquía que ha desatado a la CNTE en el centro y sur del país, mientras que la mayoría ha hecho muy poco para limpiar de corrupción el sistema educativo y acotar al sindicato magisterial, protegiendo intereses políticos, antes que los intereses sociales y la vialidad del desarrollo del país.



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