Los costos de la violencia regional

Por: La redacción / Agencias


Durante los últimos ocho años la sociedad coahuilense ha tenido que pagar costos muy altos, como consecuencia de la llamada guerra contra el narcotráfico. La expansión de las organizaciones criminales, la lucha intestina entre éstas por la disputa del territorio coahuilense, y la acción criminal en sí misma han dejado miles de muertes, desaparecidos, un daño grave a la convivencia social y un daño a la economía de la mayor parte de las regiones del estado, pero en mayor medida a la región lagunera y la región norte.

La región lagunera se ha visto envuelta, desde el 2007, en una violentísima lucha de las organizaciones criminales por la disputa de “la plaza”, en términos del argot policiaco, en la cual se han enfrentado los cárteles del Pacífico y de Tamaulipas. Tan solo en los años de 2010, 2011 y 2012, considerados hasta ahora como los de mayor intensidad, se dieron 2,272 homicidios dolosos, contabilizando la parte de Durango y Coahuila.  Estos índices han bajado considerablemente a partir de 2012 y 2013, debido a una serie de factores relacionados con el reacomodo territorial de los cárteles  del narcotráfico, así como el cambio de gobierno estatal en Coahuila y, sensiblemente, con el cambio del gobierno federal.

El mapa de la composición del crimen organizado en la región es muy complejo, porque abarca el comportamiento de los mencionados carteles del Pacífico y de Tamaulipas, pero también se da la presencia del cartel de Ciudad Juárez, además de organizaciones regionales que ya se encontraban presentes en el mercado local de la venta y trasiego de droga, además de la participación en muchas otras formas de delincuencia organizada. 

La lucha se había polarizado de forma brutal entre dos bandos, que llegaron al extremo de agredir de una manera cruenta a la sociedad civil, con el propósito de “calentar” la plaza que dominaban o pretendían dominar unos y otros. Como consecuencia de todo este entramado, la sociedad civil tuvo que vivir en la violencia y sufrir, de manera masiva, las acciones del crimen organizado. Por citar un ejemplo, todavía en el año de 2012 en el estado de Coahuila se dieron 769 homicidios dolosos, de los cuales un 60% se registró en Torreón; tan solo un 13% en Saltillo y el restante 27% en los otros 36 municipios del estado, mientras que en el estado de Durango, en el mismo año, se registraron un total de 618 homicidios dolosos, de los cuales 52% correspondieron a Gómez Palacio y Lerdo; un 21% a Durango, capital, y un 28% al resto de los municipios del estado, de acuerdo a cifras publicadas por el Observatorio Nacional Ciudadano.

Otro indicador del daño a la sociedad civil se registra en los delitos de alto impacto como el robo con violencia, y el robo de vehículo con violencia. En el mismo año de 2012, cuando la incidencia ya había descendido hasta un 34.7 por ciento, en Coahuila se dieron un total de 1,306 robos de vehículos de manera violenta, pero de éstos el 72% correspondió a Torreón; el 13% a Saltillo y el 15% a los demás municipios del estado. En la parte de Durango se registraron 947 casos, de los cuales el 77% fue en Durango, capital, el 15% en Gómez Palacio y Lerdo, mientras que en el resto de los municipios fue tan solo de un 9%.

Lo anterior muestra cómo la violencia y la incidencia delictiva se concentró principalmente en la región lagunera, mientras que la región sureste del estado de Coahuila, que abarca a Saltillo y su zona conurbada, tenía índices muy moderados, por debajo de la media nacional, en los delitos de alto impacto. De la misma forma, aunque no en igual proporción, ciertos delitos, como el homicidio doloso, se presentaron de manera mucho más moderada en Durango, capital, pero en el robo de vehículos con violencia tuvo una incidencia casi seis veces más alta, en comparación con Saltillo, teniendo una concentración demográfica más o menos semejante.

En el año de 2010, cuando la ola de violencia alcanzó su punto más alto, el número de homicidios dolosos en la Zona Metropolitana de La Laguna (ZML), que abarca los municipios de Torreón-Gómez Palacio-Lerdo, alcanzó los 831 casos, en tanto que el robo de vehículos con violencia sobrepasó las dos mil unidades, colocando a la región entre las cuatro regiones más violentas del país.

De acuerdo a las estimaciones del sector empresarial, la inversión económica se paró en toda la región lagunera, agudizando una tendencia de bajo crecimientos en ciertos sectores de la economía regional...


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