Los CBTA en Coahuila: la corrupción rampante (parte II)

Juan Manuel Cuéllar Salas y su esposa
Mientras la flamante reforma educativa atraviesa las aguas turbulentas de la corrupción y los intereses políticos, amenazando con naufragar, en Coahuila la red de Centros de Bachillerato Técnico Agropecuario son objeto de la rapiña de dos funcionarios: Jorge Eduardo Soria Ortiz, el jefe del sector, y Juan Manuel Cuéllar Salas, el Jefe de Recursos Humanos. Ambos se han apoderado del sector por cerca de ocho años, y han tenido un enriquecimiento no inexplicable sino ilícito. En esta segunda entrega sobre el caso, Revista de Coahuila investigó parte del enriquecimiento de Juan Manuel Cuéllar Salas, quien radica en La Laguna, y de cómo es que operan, de manera concreta, ambos funcionarios en contra de maestros, otros funcionarios y en general la red de CBTAs del estado.

Por: Álvaro González

La primera casa, en Jacarandas.
Juan Manuel Cuéllar Salas era un empleado modesto, quien tenía que hacer todos los malabares económicos de cualquier familia de clase media baja. Todavía en 2008 vivía en una casa de la colonia Jacarandas, un conocido y populoso sector habitacional con viviendas valuadas catastralmente en 350 y 400 mil pesos.

Hoy, a sólo siete años de distancia, los mismos que ha ocupado el cargo de Jefe de Recursos Humanos a nivel estatal de los CBTA, vive en el Fraccionamiento la Ciénega, en el sector Residencial Senderos, en una vivienda que, equipada, tiene un costo cercano a los dos millones de pesos (ver fotografía), pero esto ya no va con su nueva riqueza, así que se construye una residencia mucho más costosa en el Fraccionamiento Hacienda del Rosario; además se le han detectado otras propiedades, como una vivienda nueva en el fraccionamiento Arrayanes, que se encuentra a nombre de su esposa, ubicada en una de las pocas zonas habitacionales de clase media alta de la ciudad de Gómez Palacio (ver fotografía).

Casa en Residencial Senderos (2mdp)
Otras de las propiedades detectadas al funcionario de “educación” es un departamento en el centro vacacional Nuevo Vallarta, ubicado en el estado de Nayarit, donde pasa sus vacaciones junto al mar. El mismo Juan Manuel Cuéllar ha publicado fotografías en las redes sociales donde aparece en una lancha de su propiedad en Puerto Vallarta.

El parque vehicular de la familia, que se puede observar en las propiedades antes mencionadas, debe tener un costo de alrededor de un millón de pesos, ya que incluye vehículos de lujo para su uso personal, de su esposa y familiares.

Todo esto en una investigación somera, donde se le incluye a él y a su esposa, sin considerar a los demás parientes que operan como prestanombres.


“AUNQUE SEAN 20 MIL PESOS…”

¿Cómo es que un funcionario de este nivel ha hecho semejante riqueza que, comparada como la de su superior, Jorge Eduardo Soria Ortiz, es modesta? Vendiendo todo lo que es posible vender dentro de la red de CBTAs ubicados en Coahuila. 

Éste es un caso documentado, paso a paso, de cómo extorsionan a los maestros vendiendo plazas, falsificando documentos, delitos de tipo federal:

El día 1ro de abril de 2008 el Médico Veterinario Zootecnista Jesús Eduardo, fue contratado por Jorge Eduardo Soria Ortiz, Subdirector de la Coordinación de Enlace Operativo de la DGTA en Coahuila, con la clave E4223 (plaza de docente con 40 horas semanales), mediante el oficio JESO/0468/2008, asignándolo al CBA No.22 ubicado en el municipio de Cuatrociénegas, Coahuila. Durante un año se desempeña como docente con 40 horas, pero en agosto de 2009 el director del plantel le comunica que su número de horas desciende a sólo 19, por indicaciones del mismo Jorge Eduardo Soria Ortiz, sin haber de por medio mayores explicaciones. Permanece en el CBTA de Cuatrociénegas hasta enero de 2010, pero durante todo este tiempo no recibe su sueldo y tampoco una explicación del retraso.
En febrero de 2010 Jesús Eduardo es transferido al CBTA del Ejido el Manantial, en Matamoros, Coahuila, con sólo 19 horas. Finalmente le comunican que ha llegado el cheque de su sueldo acumulado, pero sólo por un año y limitándose a la plaza de 19 horas. Tiene que acudir personalmente a Saltillo, a la oficina de Jorge Eduardo Soria. El cheque del pago fue por la cantidad de 73,748.00 pesos. Con absoluto cinismo, Jorge Eduardo Soria le pide la cantidad de 36,874.00 pesos, cuando estaba pidiendo explicaciones de por qué no se le había pagado todo un año con su clave original de 40 horas, pago que a la fecha quedó como desaparecido. 

Cada de la esposa en el fraccionamiento Arrayanes, en Gómez.
Molesto, Jesús Eduardo refiere que abandonó la oficina de Soria Ortiz, negándose a entregarle la cantidad que le solicitaba, pero a pocos metros lo alcanza Juan Manuel Cuellar, quien le pide que “aunque sea le dé la cantidad de 20 mil pesos”, a lo que tampoco accede, sabiendo inclusive que en ese momento estaba poniendo en riesgo su carrera magisterial.

Transcurren varios años, Juan Eduardo sigue con su clave E4015 de sólo 19 horas semanales, pero se jubila un maestro del plantel y se lanza una convocatoria para concursar por una “escalera” interna, como se le denomina al sistema de promoción docente, pero le solicitan la constancia de nombramiento, documento cuya existencia él desconocía, así que se la solicita a Juan Manuel Cuellar, en su calidad de encargado de recursos humanos de los CBTAs. Para su sorpresa le llega un documento donde él aceptaba tener solo 19 horas semanales, pero en el documento aparecía su firma falsificada. Otro delito de tipo federal.

Posteriormente, a través del sindicato magisterial, surge un apoyo para mejorar un poco su clave, entrega documentos ya autorizados y, nuevamente, aparece en escena Juan Manuel Cuellar Salas, quien le pide 4 mil pesos, supuestamente para “mandarlos a la ciudad de México”. No se los entrega y como represalia nunca llega el beneficio que ya había sido autorizado.

Construcción en el fraccionamiento Hacienda del Rosario.
Con un sueldo base de tan sólo 7,900.00 pesos, Jesús Eduardo estaba teniendo problemas para sostener a su familia, así que acepta ocupar una jefatura de departamento en el CBTA de El Manantial, pero de inmediato aparece la figura de Eduardo Soria Ortiz, quien le exige 5 mil pesos para poder permanecer en el cargo; si se negaba, le destituían, por lo que se ve obligado a aceptar, no obstante que tiene 16 años de titulado como MVZ, y ha acumulado una experiencia de ocho años dentro del sistema educativo, tiempo en el cual ha recurrido en varias ocasiones al sindicato magisterial para que lo apoye, pero se ha encontrado con un ambiente de miedo entre todos los docentes hacia Eduardo Soria Ortiz y Juan Manuel Cuellar Salas, quienes imponen, hasta ahora, una política de intimidación.

La solución al problema de hacerse de una plaza de 40 horas y mejorar su clave es relativamente sencilla e imposible al mismo tiempo: entregar un poco más de 200 mil pesos a Eduardo Soria Ortiz, que es el precio en que se cotizan las plazas magisteriales en los CBTA de acuerdo al mercado de la corrupción educativa, de otro modo hay que esperar 15 o 20 años de servicio, pero sin tener ninguna seguridad de que finalmente habrá un ascenso.

Vamos con otro caso, el de Alma, ingeniera en desarrollo rural, quien tuvo que esperar 15 años laborando en los CBTA, hasta que su esposo se jubila con una clave E4369 y se le otorgan finalmente 15 horas más, por intervención del sindicato magisterial. En total tiene ahora 30 horas. Ella ve muy difícil que pueda alcanzar las 40 horas, para lo cual tal vez tenga que transcurrir otra gran cantidad de años de trabajo.

Francisco está en una situación mucho peor, lleva 20 años laborando como docente con tan sólo 19 horas, es ingeniero agrónomo, tiene ya 50 años y ha tenido que mantener a una familia con un sueldo aproximado de 7 mil pesos mensuales. Llega al ejido en que se ubica el plantel en camión y se regresa en un “raite” que le proporcione algún compañero o conocido. Nunca ha tenido el dinero que se requiere para poder pagar un incremento de horas y de claves para mejorar su sueldo, a diferencia de otros docentes que con tan sólo cuatro años de experiencia han pagado para tener plazas de tiempo completo o claves más altas, sin contar con los requisitos profesionales ni cubrir el procedimiento establecido dentro del sistema educativo.

La corrupción que impera dentro de la red de CBTAs por parte de los dos funcionarios referidos, sólo se explica con algún tipo de protección por parte de un superior, lo que ha motivado que directores y maestros consideren necesaria la intervención de Virgilio Andrade Martínez, Secretario de la Función Pública Federal, ya que la mayoría de los delitos que se cometen son del orden federal.


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