La política del miedo: reacciones e imaginarios sociales

De acuerdo a los resultados de la encuesta Barómetro, que se realiza en tres ciudades de La Laguna: Torreón, Gómez Palacio y Lerdo, y cuya muestra consta de 1,200 encuestas, en noviembre de 2013 el problema que más inquietaba a la población era la inseguridad vinculada a robos y asaltos; sin embargo, en 2014, la inseguridad por narcotráfico volvió a ser para los habitantes de la región el principal problema, de acuerdo a los resultados de las encuestas. Pero, ¿cómo ha ido cambiando la percepción de los ciudadanos en temas de seguridad en La Laguna a lo largo del tiempo?

Por: Diana Leticia Nápoles

Empecemos por conocer algunos los resultados de la investigación comparativa en ciudades latinoamericanas sobre la construcción social del miedo que fue realizada por Rossana Reguillo, Investigadora Nacional SNI (Sistema Nacional de Investigadores, nivel II) y Miembro de la Academia Mexicana de Ciencias, así como Profesora-investigadora y Coordinadora del Programa Formal de Investigación en Estudios Socioculturales del Departamento de Estudios Socioculturales del ITESO.
La investigadora dice que fue un proceso larguísimo y que el libro aún no se ha publicado. Uno de los hallazgos de su investigación fue que en diversas ciudades de Latinoamérica una constante es que –en términos generales– las mujeres tienden a tener miedo a desaparecer, mientras que los hombres tienen miedo “a encontrar”.

-Este hecho marca fundamentalmente la experiencia de cada persona con la ciudad. Para las mujeres, la ciudad se convierte en un espacio amenazante que puede devorarlas; en cambio, los hombres tienden a pensar la ciudad como un espacio de continuos retos, enfrentamientos y de encuentros no necesariamente manejables. Ésa es una dimensión que me sorprendió muchísimo.

Otro de los hallazgos que realizó está relacionado con dos conceptos: la sensación térmica” y la temperatura (medida en grados Celsius). Se trata de una fórmula que la investigadora acuñó para establecer parámetros a través de los cuales medir cómo varía la experiencia del miedo frente a datos objetivos que pueden corroborarse, y cómo el miedo crece exponencialmente frente a leyendas o datos que no pueden corroborarse.

-Esto lo aprendí en Buenos Aires, que es una ciudad de clima extremo. Los habitantes de este lugar utilizan dos tipos de medición para la temperatura: los grados Celsius y la “sensación térmica”. Esta última mide el impacto de la temperatura en el cuerpo. Por ejemplo: mientras el termómetro puede señalar 18° C, la “sensación térmica” de una persona puede ser de -2° debido a un conjunto de factores en el ambiente.

Rossana estableció así una relación entre estos conceptos y el miedo, descubriendo que éste se comporta como una “sensación térmica”.

-El miedo no necesariamente se alimenta de datos objetivos, sino que arma sus propios procesos y formas con datos no corroborables (en general). Luego, estas impresiones se encargan de exacerbar nuestro miedo hacia ciertas zonas urbanas o hacia ciertos grupos sociales. Es decir, si vemos a una persona con un tatuaje y el cabello largo, sentimos que se trata de un violador en potencia. Todo esto genera una relación muy complicada de tejido social.


EL MIEDO VENDE

Al hablar sobre la percepción que tiene de La Laguna, la cual ha sido construida, en su mayoría, a través de los medios, Rossana Reguillo se declara bastante escéptica de lo que lee, ya que ha notado cómo se ha ido construyendo un relato negro sobre La Laguna.

-Hay un relato objetivo (como los grados Celsius), pero también hay otro totalmente alucinado y fuera de la realidad. Mediáticamente el miedo vende muchísimo; hay empresas de medios que no dudan en comerciar con el miedo. Realmente tengo una idea vaga, pero me parece que hay datos muy alarmantes y otros que están fuera de toda proporción.

De acuerdo a los datos de percepción recabados por el Barómetro de México Avanza, Torreón es el municipio menos seguro de los tres que conforman el levantamiento. El 31% de los habitantes de esa ciudad señalan que la seguridad es “buena” (3%) o “regular” (28%). En segundo lugar se encuentra Gómez Palacio, donde el 49% de la población coincide en que la seguridad es “buena” (7%) o “regular” (42%). En Lerdo, el 3% califica la seguridad como “buena”, pero un 49% la señala como “regular”, dando un total de 52% que la ubica en ese rango.

Este levantamiento se basa en las percepciones de la ciudadanía a partir de preguntas como: “Hablando de la situación de seguridad, ¿cómo calificaría usted la seguridad en su ciudad?”, midiendo una muestra de cada zona de la región.

Otra de las preguntas que llama la atención de este levantamiento es la referente a la “sensación de inseguridad”. En la cuarta entrega de su séptima edición, Barómetro preguntó abiertamente por la sensación de inseguridad de los laguneros en su ciudad. Las respuestas fueron: 88% en Torreón y 87% en Gómez Palacio y Lerdo se sienten inseguros. Al preguntar a los encuestados qué tan inseguros se sentían en una escala del 1 al 10 (donde 10 es muy inseguro), las calificaciones fluctuaron entre el 6.36 y el 7.08, es decir, en su mayoría se sienten bastante inseguros.


IMAGINARIO Y POLÍTICA DEL MIEDO

De acuerdo a la investigadora Rossana Reguillo, el imaginario del miedo alude a un conjunto de ideas, imágenes, normas, valores, formas de entender y dibujar lo real que son colectivas.

-Un imaginario del miedo podría ser éste: “La Laguna es una zona de altísima peligrosidad llena de monstruos que acechan en la noche”. Imaginario no es lo falso, sino las ideas que tenemos sobre las cosas.

Por otra parte, la política del miedo tiene que ver con el uso político que las fuerzas del orden le dan al miedo para disciplinar a una población. Como ejemplo cita el caso de “El Chupacabras”, un ser al que se le atribuían ataques a animales de diferentes especies en zonas ganaderas o rurales por el año 1995.

-Fue una cosa chistosísima que tomó formas distintas en nuestro país. En una comunidad de Chihuahua el alcalde de la ciudad declaró que habían encontrado excremento del Chupacabras a las afueras del pueblo, por lo que se impuso un toque de queda. Después de las siete de la tarde la gente no podía estar en la calle, solamente los policías. Fue una disciplina impuesta a partir del miedo. Semanas después se descubrió que el alcalde estaba en contubernio con grupos del narcotráfico y que tenía una pista de aterrizaje para transportar droga.

En relación a la política del miedo, el Barómetro evalúa la confianza que los ciudadanos sienten por sus autoridades y organismos para mejorar la seguridad. En Torreón, el presidente municipal, Miguel Ángel Riquelme Solís, logró una calificación de 4.05 sobre 10. En Gómez Palacio, José Miguel Campillo Carrete, presidente municipal, obtuvo un 4.81 de 10, mientras que en Lerdo, el alcalde Luis de Villa Barrera, obtuvo un 4.78. Esto nos habla de que la ciudadanía lagunera desconfía de sus autoridades en casi un 50%.


MANUAL SOBRE EL HOMBRE CRIMINAL

En su trabajo de investigación, Rossana Reguillo explica que “a lo largo de cuatro años de investigación en torno a los miedos en algunas ciudades de América Latina, pudo constatar que Cesare Lombroso, el médico criminalista italiano del siglo XIX que propuso un manual sobre el hombre criminal, representa una corriente dominante en las políticas de prevención del delito y en el modo de explicación de las conductas violentas. El argumento, por ejemplo de algún tipo de ‘cromosoma defectuoso’ sirve de fachada para dotar de argumento científico a la persecución selectiva sobre ciertos actores sociales, como los negros, los indígenas, en síntesis los pobres”, escribió en un artículo titulado “Violencias y después culturas en reconfiguración”.

Al respecto, Rossana cree que es terrible que en el siglo XXI sigamos basando nuestras políticas de prevención del delito en un manual que está sustentado en la idea de “tolerancia cero” de Giuliani, en el delito de “portación de cara” (detención de personas que parecen sospechosa por su apariencia), en los cateos de rutina que realiza la policía sólo porque un joven les parece “sospechoso”.

-Esta política del hombre criminal sigue estando muy presente en el modo en que se gestiona la seguridad. Y es una forma muy dañina de hacerlo, porque estigmatiza a ciertos grupos sociales volviéndolos aún más vulnerables; entre estos grupos están los jóvenes, los pobres sobre todo.

Asimismo, comenta que ha habido un aumento de la violencia policiaca contra los jóvenes en el país por motivos de perfil, y muchos de ellos con finales dramáticos. “Esto te habla de la enorme incapacidad que hemos tenido como sociedad para reaccionar contra una política del miedo. Es decir, no se trata de no tener miedo, sino de pensar, en términos colectivos, qué podemos hacer para atajar estos miedos sin penalizar a ciertos grupos sociales”, reitera.


EFECTOS DE LA VIOLENCIA

Los efectos de la violencia en la población también pueden medirse a través de la cultura de la denuncia. Según el Barómetro, en Gómez Palacio, entre quienes se dicen víctimas de delito, 43% acudió a presentar una denuncia. En el caso de Torreón, 33% de las víctimas denunció, mientras que en Lerdo, 30% interpuso denuncia.

Según la ENVIPE 2014 (Encuesta Nacional de Victimización y Percepción sobre Seguridad Pública), el número de víctimas en Coahuila en 2012 fue 19,540, mientras que en 2013 aumentó a 24,050; un aumento del 23%.

Además, en Coahuila, durante el 2013 el 88.4% de los delitos cometidos no tuvieron denuncia o no se inició averiguación previa.

Al preguntar a los encuestados por Barómetro si saben qué sucedió con la averiguación correspondiente a su denuncia, el 48% de los denunciantes en Torreón dice que “no pasó nada”; 23% aseveró que “está en trámite”; 6% dice haber recuperado sus bienes (en caso de que el delito hubiese sido un robo); mientras que el 3% asegura que se puso al presunto delincuente a disposición de un juez.

Con todo, según cifras del Secretariado Ejecutivo de Seguridad Pública (SESNSP), en 2014 Torreón concentró el 60% de los robos con violencia a negocio (676) en todo el estado (donde se registraron en total 1131 casos), lo cual nos habla de un clima de inseguridad que no ha abandonado la región durante los últimos años.

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