Música enlatada: del cilindro a los bits

Pocos años tiene la comercialización de música grabada, apenas 130, en ese lapso muchas cambios han sucedido. Esas transformaciones son resultado no únicamente del perfeccionamiento tecnológico, sino principalmente del consumo y el gusto por lo nuevo, por la moda y la venta en masa de productos culturales. 

Por: Daniel Herrera (@puratolvanera)
(Artículo publicado en los números 279 y 280)





Cuando se buscan forzadamente las similitudes en la historia, son fáciles de encontrar. Aquí una: en abril del 2000, Lars Ulrich, baterista de Metallica inició una serie de demandas contra una compañía que permitía el intercambio de música entre usuarios a través de Internet. La historia es conocida, Metallica y Napster se enraizaron en una pelea que terminó pronto pero cambió todo. 

La coincidencia se encuentra cien años atrás, justo en el mejor momento comercial del fonógrafo, el invento de Edison que duró poco. El director de una de las bandas militares más famosa, John Philip Sousa, desconfiaba de esta nueva forma de escuchar música, así que comenzó una campaña contra la llamada “música enlatada”. Para él nada podía suplir a un grupo tocando en vivo, mucho menos un cilindro de cera o un disco de plástico.

Ninguno de los dos grupos quería adaptarse a los cambios en los formatos para escuchar música. Al final, Metallica decidió suspender sus demandas por la mala publicidad que estaban recibiendo y Sousa terminó grabando discos para continuar en el circuito comercial de la música popular estadounidense. Ambos encontraron que la venta siempre estará por encima de cualquier ideología de moda. 

La música grabada es tan importante que se estudia como un evento separado de los medios masivos; aun cuando pareciera que la radio y la música grabada nacieron juntas, el inicio de su coexistencia no fue pacífico.  


LA TECNOLOGÍA HACE MÚSICA

En realidad, el primero que grabó la voz humana no fue Thomas Alva Edison. Fue Edouard-Leon Scout de Marinville, quien en 1860, 17 años antes que Edison, grabó en un papel ahumado diez segundos de una canción popular francesa: Au clair de la lune. Este descubrimiento se dio gracias a una nueva tecnología que permitió escuchar por primera vez ese papel grabado con un fonoautógrafo, invento del francés que grababa el sonido pero no podía reproducirlo. A Edison le corresponde el grabar y reproducir la voz humana por primera vez al recitar un trozo de la canción Mary had a little lamb en uno de sus inventos más importantes, el fonógrafo que consiste en:

"…una membrana-bocina unida a un estilete que actúa sobre una capa de cera parafinada que recubre la superficie de un cilindro. Éste realiza un movimiento combinado alrededor de su eje y a lo largo del mismo, mientras el estilete produce una huella de trayectoria helicoidal sobre su superficie, que es coherente con las vibraciones de la membrana. Recíprocamente, durante el periodo de reproducción, el estilete recorre la huella sobre el cilindro y transmite a la membrana unas vibraciones análogas a las que previamente habían servido para impresionar la misma." (Ransanz, 2005)

El fonógrafo, que al principio era una curiosidad científica, hacia 1890 se había convertido en un producto que tenía ventas decentes. En la máquina se podía grabar voz y música y reproducirlas. Al mismo tiempo, Emile Berliner, un inmigrante alemán, encontró que los cilindros de Edison no podían ser manufacturados en masa. Así que ideó un sistema que permitiera crear el mismo producto uno y otra vez a partir de un molde. El nuevo formato sería el disco y su reproducción masiva daría movilidad al mercado. 

El sistema de Berliner, que llamó gramófono, no tuvo éxito al principio, principalmente por culpa de Edison, quien es bien sabido no podía soportar que alguien le hiciera competencia. Para 1890 la competencia entre los dos sistemas era feroz. La solución no fue simple, implicó la pelea entre la Columbia Phonograph Company y la compañía de Edison, la Edison´s North American Phonograph Company. Mientras tanto Berliner se unió a Eldrige Jonson y fundaron la  Victor Talking Machine Company. 

Finalmente, alrededor de 1912, gracias a una agresiva campaña publicitaria y a la creación de la Victrola, la primera reproductora de música que parecía un mueble más, el disco ganó la batalla y Edison aceptó su derrota al crear un fonógrafo de discos, aunque continuó produciendo cilindros hasta 1929.  

En 1890, el comerciante Jesse Lippincott, fracasó al adaptar el invento de Edison para crear una máquina que serviría para el dictado en las oficinas, pero un trabajador de Lippincott colocó fonógrafos que funcionaran con un penny en diferentes lugares de paseo en Estados Unidos. Por una moneda se podía escuchar dos minutos de la misma canción. 

La primera rockola, llamada nickelodeon, fue colocada en el Palais Royal Saloon de San Francisco, a los seis meses ganó más de mil dólares. Esta máquina permitió que las empresas discográficas conocieran a los artistas que más monedas conseguían, entre ellos, el desconfiado John Philip Sousa. 


Todas las dudas desaparecieron ante el éxito de los primeros diez discos que la compañía Victor produjo en mayo de 1902. Y aunque parece un producto netamente estadounidense, los primeros discos, con la voz de Enrico Caruso, aparecieron primero en Europa. Estaban hechos de goma endurecida con 25 centímetros de diámetro, planos de un lado y con una etiqueta en el centro.  RC



SEGUNDA MITAD

El ragtime, ritmo popular que cabalgaba entre la música culta y la síncopa del folclore negro, rápidamente se adaptó a la nueva forma de vender. Con la Primera Guerra Mundial en puerta, Estados Unidos estaba obsesionado por la música grabada. 27 millones de discos se vendieron en 1914 y al final de la gran guerra en 1919, se manufacturaron 107 millones.

Los veintes en Norteamérica, una época de bonanza y crecimiento gracias a los negocios militares de la primera guerra, también tuvieron su música de fondo. El jazz, un sonido que había aparecido en los barrios bajos negros de New Orleans, pasaba por su periodo de adaptación a un público masivo blanco. El swing iba a tener sus mejores representantes en músicos como Louis Armstrong, “Jelly Roll” Morton, Bix Beiderbecke, y otros. Pero el primer grupo de jazz en grabar fue la Original Dixieland Jazz Band, una banda integrada por blancos que fueron pioneros al popularizar entre el público blanco ese endemoniado ritmo negro. Eran tantos los grupos y tanta la demanda de jazz que los primeros años de la década fue uno de los mejores momentos de la grabación, aunque poco a poco se acercaba la gran depresión y el auge de la radio. 

Mientras la radio ganaba popularidad durante la segunda mitad de los veintes, la industria discográfica vio caer sus ventas 50%. La música tocada en vivo a través de las ondas era mucho más atractiva para el público, sin importar la mala calidad del sonido. Las compañías discográficas, sutilmente, introdujeron una nueva máquina que incluía un radio y hacia finales de la década tanto Victor Company como Columbia se fusionaron con corporaciones radiofónicas. La primera se unió a Radio Corporation America (RCA) y la segunda a la Columbia Broadcasting System (CBS). 

La gran depresión fue terrible. La compañía de Edison desapareció en 1930 y las ventas cayeron de 46 millones de dólares a 5.5 millones en 1933.  La tabla salvadora fue, una vez más, la rockola que permitió a la industria discográfica recuperar sus ventas a finales de la década. 

A pesar que durante la Segunda Guerra Mundial las compañías grabaron los V-discs (discos producidos especialmente para los soldados en el frente, véase artículo sobre el tema en Revista de Coahuila de agosto de 2014) las ventas, al igual que todos los negocios se vieron afectadas, pero al final de la guerra los cambios tecnológicos trajeron también cambios en los gustos. En 1948, la CBS introdujo el disco de resina de polivinilo, comúnmente llamado LP de 33 revoluciones, más resistente y flexible. RCA contraatacó con el EP de 45 revoluciones. La guerra de las velocidades quedó empatada. Para los discos se utilizaría el LP y para los sencillos el EP. Esta tecnología hizo más viable la creación de nuevas pequeñas compañías que de alguna manera fueron el suelo fértil donde surgiría el siguiente gran fenómeno cultural que marcó la música del siglo XX: el rock.

Como parte fundamental de la cultura juvenil de los cincuentas y sesentas, el rock proveyó a las estrellas necesarias para el consumo cultural. Elvis Presley, por ejemplo, vendió más de 250 millones de discos. Pronto el cine, la radio, la moda y la música estuvieron de acuerdo. Un joven de 1954 quería parecerse a Marlon Brando, escuchar a Elvis, vestir pantalones de mezclilla, camiseta blanca y chamarra de cuero y tener un auto descapotable. Las tiendas de discos eran el lugar ideal para reunirse y descubrir la nueva música de moda, el vinil de 33 revoluciones dominaba con sus atractivas portadas y su poderoso sonido. Durante 40 años este formato dominó el mercado, ni la grabadora de carrete abierto, ni el 8-track, ni el cassette pudieron desbancarlo por completo. 

En 1962, la empresa Phillips Company introdujo en Europa el cassette compacto, costoso al principio, comenzó a tener un claro éxito en 1978, año en que apareció el Walkman. Durante los años ochenta fue claro que el cassette desplazaba poco a poco al LP. Éstas son las mejores décadas de las ventas discográficas: tecnología, poder de compra, moda, medios masivos, todos ayudarían a que las ventas crecieran de 600 millones de dólares en 1960 a 1.2 billones en 1970. 

Vendría el último cambio tecnológico conveniente a las empresas de grabación, menos de diez años les duraría el gusto.

En 1982 Phillips comenzó a vender el disco compacto que hacia 1985 comenzó a desplazar al LP. El CD se desgastaba menos, no producía ruido o gis y tenía más durabilidad. Muchas voces se levantaron en contra del nuevo formato. Implicaba perder colecciones completas compradas a través de cuarenta años de consumo. Sin ningún problema esas voces fueron ignoradas. Durante los noventas parecía muy claro que el nuevo formato sería el dominante por otros cuarenta años. Pero a finales de los noventas con la aparición del MP3, no solamente el CD parece superado, sino incluso el concepto mismo de una grabación física podría desaparecer. El futuro del disco es incierto, aunque el futuro de la grabación no, ésa está más viva que nunca gracias a que la tecnología ha permitido que los músicos puedan grabar sin depender de empresas discográficas.

El impacto del MP3 tiene desconcertados a muchos en la industria. La solución tendrá que ser simple, regresar al origen. Los músicos por miles de años se dedicaron a tocar para vivir, el vender discos como forma de ganarse la vida es una invención novísima, tal vez es momento de regresar a lo básico. RC


Referencias bibliográficas.
  • Dominick, Joseph. The Dynamics of Mass Communication, McGraw-Hill Collage, 1999
  • Lincoln Collier, James. Jazz. La canción tema de los Estados Unidos, Diana, México, 1996
  • Ransanz Martinez, Pablo. “Del fonógrafo al disco compacto: la revolución digital” en revista digital Filomúsica (en línea) www.filomusica.com/filo67/fonografo.html



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