Los CBTA en Coahuila: la corrupción rampante

Jorge Eduardo Soria Ortiz
Jorge Eduardo Soria Ortiz, Subdirector de Enlace en el estado de Coahuila de los CBTA, en contubernio con el jefe de Recursos Humanos, Juan Manuel Cuéllar Salas, vende plazas, extorsiona maestros, se enriquece ilícitamente y opera con nepotismo y corrupción rampante en un sistema estatal que parece ofrecerle la mayor impunidad.


Por: Álvaro González
Después de dos años trabajando en el Centro de Bachillerato Técnico Agropecuario de Cuatro Ciénegas, el maestro de nuevo ingreso tuvo  que esperar durante todo este tiempo su sueldo, que finalmente llegó junto con su cambio a otro CBTA. Cuando fue a recoger su cheque inesperadamente lo pasaron a la oficina de Jorge Eduardo Soria Ortiz, Subdirector de Enlace en el estado de Coahuila de los CBTA, máxima autoridad en esa área, quien, sin más, le indicó que necesitaba que le entregara la mitad del total de la cantidad que amparaba el cheque. Desconcertado, el maestro pensó que el funcionario estaba bromeando, debido al enorme retraso que tuvo el pago, pero no: estaba frente a una de las prácticas más comunes que ha implantado Jorge Eduardo Soria Ortiz, en compañía de Juan Manuel Cuéllar Salas, Jefe de Recursos Humanos de los CBTA en Coahuila, quienes le han añadido formas desconocidas a la corrupción de los funcionarios dentro del sistema educativo oficial. 

Vender plazas hasta por una cantidad de 250 mil pesos; quitarle a los maestros de nuevo ingreso todo su retroactivo; cobrar hasta por 35 mil pesos los cambios de un centro educativo a otro; pedir cuotas mensuales de 10 mil o más a cada uno de los planteles; colocar a toda su parentela en plazas de maestro de tiempo completo y jefaturas de departamento…Todo cuando se pueda extorsionar es llevado a cabo, aun cuando se trata de delitos de carácter federal, y justo cuando a nivel nacional se anuncia con displicencia la nueva reforma educativa.

El año pasado, según lo denuncia a Revista de Coahuila el dirigente sindical del CBTA ubicado en el ejido El Manantial, en el municipio de Matamoros, Luis Antonio Ibarra Basurto, el gobierno federal puso en marcha un programa nacional, que representó para Coahuila entre 70 y 80 nuevas plazas magisteriales, entre tiempos completos y de menor cantidad de horas. Las plazas fueron asignadas a cada uno de los coordinadores de los estados, y éstos a su vez debieron asignarlas a cada uno de los CBTA en Coahuila, pero lejos de asignarlas a personal con la capacidad y los méritos requeridos, como antigüedad y capacitación, Jorge Eduardo Soria Ortiz y Juan Manuel Cuéllar Salas vendieron cada una de las asignaciones en 40 mil pesos, más la extorsión de los retroactivos, lo que debió reportarles ingresos cercanos a los cinco millones de pesos.

“Lejos de beneficiar a los compañeros que tienen los méritos para incrementar su número de horas, estos funcionarios corruptos hacen negocio con todo y a quien se opone a ello le causan problemas laborales, ya lo hemos mencionado mediante un desplegado y esperamos que intervengan las gentes de México, porque las cosas han llegado a un nivel en que no pueden seguir así”, comenta Ibarra Basurto.


EL CASO DE JUAN MANUEL CUÉLLAR SALAS


Juan Manuel Cuéllar Salas
Como Jefe de Recursos Humanos de los CBTA a nivel Coahuila, Juan Manuel Cuéllar Salas, quien trabaja con y para Jorge Eduardo Soria Ortiz, ha tenido un enriquecimiento inexplicable en los ocho años aproximados que ha ocupado el cargo, cuando tiene un sueldo oficial que debe rondar tan solo los 25 mil pesos mensuales.

Originalmente habitaba una modesta casa en el fraccionamiento Jacarandas, una conocida colonia de clase media baja de la ciudad de Torreón, donde una vivienda tiene un costo promedio de entre 350 mil y 450 mil pesos. Hoy, según lo denuncian empleados allegados al funcionario, tiene al menos cinco propiedades diferentes en la ciudad de Torreón, utilizando como prestanombres a sus parientes. Recientemente adquirió una casa en el fraccionamiento residencial Hacienda del Rosario, además ostenta lujos que están muy por encima de sus ingresos como funcionario público, como la propiedad de automóviles con valor de hasta medio millón de pesos. Es el caso de camionetas del modelo TAHOMA.

Con la protección de Jorge Eduardo Soria Ortiz, ha colocado a gran parte de su parentela dentro del sistema educativo. La lista es larga y abarca por lo menos a la esposa, un hermano, dos hermanas, tres primos y tres cuñados. Por citar un ejemplo: Jesús Salas Espitia, primo hermano, fue promovido de uno de los puestos administrativos más bajos a técnico docente de tiempo completo, pero además fue asignado como Jefe de Departamento de Recursos Materiales del CBTA de El Manantial, lo que le reporta ingresos adicionales por 5 mil pesos quincenales. Por si fuera poco, la esposa del propio Juan Manuel Cuéllar fue asignada con tiempo completo a la Brigada 33.

Un hermano del funcionario tiene tiempo completo dentro de la Brigada del municipio de Matamoros; dos hermanas fueron colocadas en CBTA del estado de Durango, mientras que un primo y un cuñado también ocupan plazas de tiempo completo en el CBTA del ejido La Partida, municipio de Matamoros, Coahuila, el más grande de los CBTA del estado. Otros primos y cuñados reciben el mismo beneficio desde hace años.

Mientras que a la esposa Juan Manuel Cuéllar le “consiguió” el certificado de Bachillerato de un CBTA sin haber cursado los estudios, docentes que ya tienen más de 20 años de servicio no llegan ni a 20 horas, cuando la mayoría de estas personas cuentan con una licenciatura o más estudios.


LA CORRUPCIÓN IMPUNE  
   
CBTA 206 en el ejido El Manantial (Matamoros, Coahuila)

El sistema de Centro de Bachillerato Técnicos Agropecuarios, CBTA, fue diseñado para formar a nivel nacional técnicos destinados al sector agropecuario, una de las necesidades más apremiantes del país dentro del sistema educativo. Además de los centros educativos, que en Coahuila son un total de ocho, se cuenta con brigadas, compuestas hasta por treinta elementos, dirigidos por un coordinador, que prestan servicio a las comunidades de producción rural y se encuentran estratégicamente ubicados.

En La Laguna de Coahuila operan tres brigadas (Ejido Santo Tomás, Ejido San Luis y Francisco I. Madero), y tres CBTA: uno en el ejido La Partida, en el municipio de Matamoros, que es el más grande con cerca de mil alumnos y una planta de 190 empleados entre maestros y administrativos; hay un centro más en Viesca y otro en el ejido El Manantial, de Matamoros; estos dos últimos con una población aproximada de 400 alumnos y una planta de 40 empleados.

Los restantes CBTA se ubican en Parras de la Fuente, Cuatrociénegas, General Cepeda, San Buenaventura y Zaragoza, estos últimos en el norte del estado. De las brigadas operan tres en La Laguna (20,33 y 48) y las tres restantes (28,30 y 56) en General Cepeda, San Buenaventura y Arteaga.

Tanto Jorge Eduardo Soria Ortiz como Juan Manuel Cuéllar Salas, ingresaron como funcionarios encargados de este sector educativo hace aproximadamente ocho años, en el inicio del sexenio estatal de Humberto Moreira Valdés y del gobierno de Felipe Calderón Hinojosa. Según testimonios recabados por Revista de Coahuila, desde el inicio de su gestión ambos funcionarios comenzaron a implantar una corrupción que fue volviéndose cada vez más acerba y cínica, hasta alcanzar niveles escandalosos. Se esperaba que con el cambio de gobierno de Rubén Moreira Valdés, hace tres años, ambos funcionarios serían removidos de sus cargos, debido a la inconformidad y las denuncias que se habían interpuesto, pero los dos no sólo conservaron sus cargos, sino que están aprovechando los nuevos programas del gobierno de Enrique Peña Nieto para aumentar la corrupción.

Según lo refiere el representante sindical, Luis Antonio Ibarra Basurto, el programa que se inició el año pasado por el gobierno a nivel nacional, se realizó a espaldas de los directores y trabajadores de los planteles y de las brigadas. Todos los movimientos se manejaron directamente de manera discrecional en Saltillo, donde personalmente Jorge Eduardo Soria y Juan Manuel Cuéllar manejan las promociones de sueldos; la asignación de horas; los trámites por cambios de un plantel a otro, y en general cualquier movimiento que se realiza dentro del sector.

“Además de vender las plazas engañan a los compañeros, por ejemplo les piden hasta 250 mil pesos por una plaza de docente de la máxima categoría, que es la clave E-4369, y al momento de la asignación les dan una clave menor y también una cantidad menor de horas, esto con el propósito de incrementar todavía más el dinero que obtienen de la extorsión que realizan”, afirma Ibarra Basurto.

“Ya hemos tenido reuniones sindicales extraordinarias, pidiendo que se haga una investigación de ambos funcionarios, esperamos que finalmente en Saltillo se tome alguna medida o, en su defecto, en la ciudad de México, nosotros estuvimos a punto de parar los tres CBTA de La Laguna, ya teníamos el acuerdo, pero ellos no sé qué movimientos hicieron y los compañeros de los otros planteles se echaron para atrás, pero algo se tiene que hacer, esto no puede seguir así, están lesionando no sólo los derechos de los trabajadores, sino también la calidad de la educación y el servicio que se presta a los productores agropecuarios más necesitados”, añade. RC



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